Un estudio presentado esta semana en el Festival de Locarno, epicentro europeo de la industria cinematográfica, puso en números algo que el público viene intuyendo hace años: el 70% de las 100 películas más taquilleras de lo que va del siglo tuvo al menos un "nepo baby" entre sus creativos centrales.
El dato lo presentó Stephen Follows, analista de datos de la industria del cine, en la apertura de Locarno Pro 2026, en una charla titulada "Miedo, mentiras y la ilusión del control". Follows analizó las 100 películas de mayor recaudación entre 2000 y 2025 y calculó en cuántas el director, el guionista o alguno de los tres actores principales tenía al menos un familiar ya instalado en la industria. El resultado, siete de cada diez, generó un audible murmullo de sorpresa entre los presentes.
Según Follows, tener familia en el negocio no solo abre la puerta de entrada, sino que acelera cada etapa de la carrera: dirigen su primer largometraje a los 33 años en promedio, contra los 35 de quienes no tienen esos vínculos, y llegan a una película "top" en ocho años en lugar de diez. Lo que no cambia es la calidad: "las películas en sí no son más grandes ni mejores", con el mismo desempeño de taquilla y de crítica. Su conclusión: "los lazos familiares te hacen entrar y te mantienen en el juego", aunque aclaró que no siempre se trata de nepotismo en su peor forma, sino, muchas veces, de haber crecido dentro del ambiente.









