Ante un escenario cada vez más preocupante del inminente fenómeno El Niño, el riesgo no se limita a determinadas localidades del país. El Gobierno tiene identificados cerca de 1.900 puntos críticos que requieren atención preventiva. Sin embargo, pese a la existencia de planes de prevención y mapeo oficial de zonas expuestas, el peligro sigue latente y amenaza a más de 9,3 millones de peruanos. En distintos puntos de Lima, los propios vecinos construyen muros para proteger sus viviendas y estructuras para mantener conectadas sus comunidades. Durante un recorrido de La República en Lurigancho-Chosica se constató que varios sectores aún carecen de suficientes muros de contención y mantienen pasos improvisados, mientras cauces acumulan piedras, residuos y otros materiales que podrían ser arrastrados por un huaico. TE RECOMENDAMOSAHORA NACIÓN RESPONDE POR PELEA CON FUJIMORISTAS EN EL CONGRESO | ARDE TROYA CON OXENFORD Los pobladores recuerdan emergencias anteriores y aseguran que las promesas de limpieza y obras preventivas no siempre se concretan, por lo que terminan asumiendo tareas que deberían ser obra del Estado. Patrón se repite ante la inacción En California, un puente provisional de madera y otros materiales es utilizado desde hace más de una década. Fue construido por necesidad y hoy sirve para el tránsito cotidiano de los vecinos. El ingeniero Eduardo Parodi, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, advierte que una estructura sin estudios técnicos ni criterios de seguridad puede fallar incluso sin un desastre. Ante una crecida, el riesgo aumenta por la fuerza del agua, las piedras y la erosión. "Es peligrosísimo", sostiene Parodi. Para el especialista, estos pasos evidencian una situación mayor: ante la falta de infraestructura básica, los vecinos terminan resolviendo por cuenta propia necesidades urgentes, aun exponiendo su seguridad. En Quirio, Julia Artica decidió construir con sus propios recursos un muro de contención para proteger su vivienda. Destinó alrededor de S/102.000, dinero obtenido con años de trabajo y préstamos. También participó en la construcción de un puente peatonal en 2015, junto con dirigentes del asentamiento humano Nicolás de Piérola. Ahora pide maquinaria para retirar basura y mantener despejado el cauce. Denuncia que los residuos acumulados generan malos olores y atraen moscas. Su preocupación es que, ante una eventual activación de la quebrada, estos materiales sean parte del flujo. Tragedia anunciada El riesgo está identificado. Documentos del Sistema de Información para la Gestión del Riesgo de Desastres (Sigrid) incluyen a Quirio y California entre las quebradas de Chosica con peligro por flujos de detritos. Para Parodi, la prevención debería comenzar mucho antes de la emergencia. Plantea mantener los cauces despejados, instalar barreras capaces de retener rocas y material, proteger las bases de los puentes, implementar sistemas de alerta temprana y ordenar el crecimiento urbano. El experto considera que los gobiernos locales deben identificar las zonas más vulnerables y priorizar intervenciones antes de las lluvias. Aunque las grandes obras requieren tiempo, todavía pueden ejecutarse medidas como la recuperación de geomallas, sistemas de alerta y rutas de evacuación. En esa línea, el ingeniero Freddy Morán, del Colegio de Ingenieros del Perú, advierte que los puentes deteriorados o autoconstruidos pueden sufrir socavación en sus pilares y estribos. El riesgo no solo es el colapso: la pérdida de un paso puede aislar comunidades y afectar el transporte de alimentos. Morán también cuestiona que los cauces sean utilizados como vías, canchas o pasos permanentes. Sin embargo, señala que el problema no puede atribuirse únicamente a quienes viven allí: mientras no exista suficiente vivienda segura, las familias continuarán ocupando zonas vulnerables. El panorama se extiende más allá de Lima Este. En Carabayllo, los pobladores del sector Huatocay también utilizan un puente artesanal sobre el río Chillón. La estructura cuenta con pilares de concreto, vigas metálicas y tablones de madera, pero carece de barandas. Para los vecinos, es una conexión indispensable porque permite llegar a sectores agrícolas y transportar productos sin tener que utilizar rutas alternas más extensas. ¿Llegarán las soluciones? Desde la Municipalidad de Lurigancho-Chosica, su alcalde Oswaldo Vargas señaló que existen 22 quebradas en estado crítico y que la principal demanda de la gestión local apunta a la maquinaria. Vargas solicitó al Gobierno disponer de al menos 10 grupos de maquinaria pesada trabajando simultáneamente en el río Rímac, debido a que, según advirtió, quedan pocos meses antes de que se intensifiquen las lluvias y luego el incremento del caudal dificultaría el ingreso de equipos. El 5 de agosto, el Gobierno de Keiko Fujimori anunció un plan de prevención para Chosica y Santa Eulalia que contempla la instalación de 12 geomallas y 35 diques en quebradas vulnerables, entre ellas Quirio. La inversión estimada asciende a S/70 millones y, según el Ejecutivo, los trabajos demandarán entre tres y cuatro meses. La presidenta también anunció labores de descolmatación y defensas ribereñas. Ahora, estas intervenciones deberán articularse con la recién creada Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, presidida por el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli. La instancia coordinará las acciones de preparación y respuesta ante el fenómeno. El anuncio abre una expectativa entre los pobladores que llevan años resolviendo con sus propios recursos lo que consideran necesidades urgentes. La prueba, sin embargo, estará en que esas medidas lleguen antes de la emergencia, no cuando ya sea tarde.
A falta de obras, vecinos arriesgan sus vidas: construyen puentes y muros contra fenómeno El Niño
En distintos puntos de Lima, la infraestructura improvisada termina reemplazando a la que debería garantizar el Estado. En Chosica, los vecinos colocan muros y levantan puentes de su propio bolsillo; en Carabayllo, cruzan un río mediante una estructura artesanal. Mientras los ciudadanos arriesgan su vida con estas edificaciones, los especialistas advierten que las lluvias no esperan a que terminen los expedientes técnicos. Además, cuestionan la falta de prevención de las autoridades ante el inminente Fenómeno El Niño.







