A los noventa y siete años, el médico psicoanalista Alberto Chab grabó un video para Tik Tok y fabricó un conjuro contra la soledad. Había enviudado. Sus amigos de toda la vida habían partido. Los compañeros con los que jugaba al golf también. Se mantenía aferrado a su profesión: con setenta años de trayectoria, seguía atendiendo pacientes en su consultorio. Pero quería conectarse con gente de su edad. Lo comentó en una cena familiar. Una de sus nietas, de 17 años, le dijo que podía ayudarlo. Sacó su teléfono celular y lo grabó. En menos de un minuto, el hombre explicó a cámara que quería contactarse con personas de más de 90 años para conformar un grupo y "hablar de cosas que nos resulten interesantes y útiles". Al día siguiente, la casilla de correo de Alberto Chab rebalsó. El video se había viralizado y le habían llegado más dos mil mails.“Es maravilloso que un abuelo haya hablado con su nieta y, valiéndose de las redes, haya logrado armar una organización maravillosa que conectó gente que de otra forma nunca iba a conocerse”, señala Alejandro Begue, médico psiquiatra especializado en adultos y psicogerontólogo. “Cada vez se van a armar más espacios terapéuticos así, porque se está superando el prejuicio del ´viejismo´, que es pensar que solo los jóvenes se hacen preguntas y que los que llegan a cierta edad ya no. Si el cerebro está vivo, las personas siempre van a hacerse preguntas”.Las personas que tienen entre sesenta y cien años, según indican desde la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), recurren cada vez más a espacios y consultas terapéuticas. Quizás por eso Alberto Chab recibió aquella notable cantidad de respuestas a su convocatoria. Al día siguiente de subir su video a Tik Tok, "seguían llegando los mails de gente que se postulaba para participar. Yo no lo podía creer”, recuerda el hombre, dos años después.Chab seleccionó, entre los miles de candidatos que le habían escrito, a un médico, un farmacéutico, un ingeniero, una profesora de matemática, la dueña de una editorial, una ama de casa, una bióloga. Cinco hombres y cinco mujeres retirados de sus ocupaciones y ávidos por socializar. Los citó en su casa. Fue el comienzo del primer grupo de nonagenarios del país, que desde entonces se reúnen los jueves, cada quince días, y conversan a partir de un disparador que propone Alberto -la infancia, la amistad entre el hombre y la mujer, las cosas que les cambiaron la vida-. “Yo coordino los encuentros y también intervengo compartiendo mis experiencias -aclara Alberto-. Me convencí de que cuando uno llega a cierta edad, los vínculos sociales, así como tener un proyecto de vida y llevar una vida saludable, son tremendamente importantes”.Cuestión de kilometrajeEl psicoanalista Alejandro Begue celebra que los adultos mayores tengan cada vez más claro que con la edad “se les abre un campo de oportunidades. Antes se los consideraba ´la clase pasiva´, y ahora muchos post sesenta tienen un hobby, una actividad social, un club, grupos de pertenencia, gimnasio, y recurren además a una terapia psicológica con la expectativa de definir cómo quieren pasar los siguientes treinta años de vida”. El profesional subraya que los mayores de 70 llegan al consultorio psicoanalítico con un plus que él define como “kilometraje”: “tienen más información, más experiencia, y eso hace que la terapia pueda ser incluso más rápida. Suele pasar que el paciente llega con experiencia de terapias anteriores, con lo cual hay un material trabajado que hace que todo fluya con más velocidad”.Según señala la presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), Mirta Goldberg, “los analistas ahora estamos muchísimo más preparados que hace cincuenta años para abordar a esta población, porque cada vez tenemos una comprensión mayor de la longevidad”. Goldberg explica que, así como en la infancia se producen grandes cambios de la vida de una persona, a partir de los sesenta comienza una etapa de mucho movimiento. “Entre los sesenta y los cien años las personas atraviesan muchas transformaciones. ¿Me opero o no me opero? ¿Hago pareja o no hago pareja? ¿Si hago pareja convivo con esa persona o no? Son tantas las decisiones que hay que tomar que tiene que haber capacidad de reflexión. Para eso es clave la ayuda terapéutica”.Alberto Chab, incluso, cambió el abordaje terapéutico que hace en su consultorio como psicoanalista a partir de que fue haciéndose mayor. “Yo nunca pensé que iba a vivir casi cien años. Es desmesurado. En los últimos años conformar el grupo me cambió la vida. Me transformó en un analista menos ortodoxo, más volcado a lo afectivo y emocional. Intervengo más, incluso decidí sacar el diván del consultorio”. Trabaja atendiendo pacientes en su consultorio unas diez horas a la semana y, por fuera del trabajo, cumple ciertos rituales para mantenerse activo y saludable: medita y hace gimnasia todos los días, no come carne -se hizo vegetariano hace cincuenta años- y en los últimos años adoptó además la práctica del ayuno intermitente. En sus ratos libres, escribe. Está terminando un libro que será publicado por la editorial Penguin Random House.“Hoy se puede decir que a partir de los 60 no hay un retiro de la vida social y productiva y lúdica o deportiva, sino una transformación”, apunta la titular de la APA. “Entre los 70 y los 80 se recuperan intereses, curiosidades a los que no se les había dedicado suficiente tiempo, energía, voluntad, esfuerzo. A partir de los ochenta se nota una disminución de la energía física y psíquica, y la persona se va enfrentando a la idea de la propia finitud. En el análisis se va elaborando y anticipando el envejecimiento”.Para Begue, la psicoterapia en la edad de adulto mayor “se trata de mostrarle al paciente que está apegado a ciertos patrones de comportamiento que le han sido funcionales a lo largo de su vida, que la realidad cambió y que no es que se acabó y se terminó todo lo que había, sino que hay que replantear y reformular esos patrones y adoptar costumbres nuevas. Acompañar ese cambio para poder redescubrir los vínculos. En el mejor de los casos, en el análisis las cosas se van a dar más rápido, porque la experiencia de vida juega a favor”.Quienes integran el grupo de nonagenarios, además de la reunión presencial que celebran cada quince días en la casa de Alberto Chab, mantienen una comunicación fluida por un grupo de WhatsApp que bautizaron con el nombre “Por-venir”. “Nos escribimos todos los días y compartimos recomendaciones para ir al teatro, al cine, música, cosas que le gustan a uno y le pueden servir a otro. Además yo les mando las premisas de lo que vamos a hablar en el siguiente encuentro”, dice Alberto. “El nombre Por-venir se me ocurrió porque tiene una cosa de que no estamos acabados, de que tenemos una posibilidad futura. Es decir ´no nos sentimos viejos, sino que sentimos que la biología manda´. No vamos a vivir 120 años, pero podemos vivir muy intensamente a nuestra edad”.¿Dónde consultar?En la Facultad de Psicología, un grupo de investigadoras del CONICET coordina el "Programa de Trabajo y envejecimiento: cambios en la identidad laboral". Es un espacio gratuito en el que se trabaja de manera grupal el vínculo entre trabajo e identidad antes y después de la jubilación. La información para participar se encuentra en el Instagram del Programa: @identidadytrabajo.ubaEl Centro Racker, que depende de la Asociación Psicoanalítica Argentina, ofrece atención con honorarios reducidos para personas que quieran hacer una terapia psicoanalítica virtual o presencial. La información está disponible en la sección "Orientación" de la página web de APA: https://apa-gestion.net.ar/solicitud_orientacion.php?_=_Alberto Chab lanzó la convocatoria para armar un segundo grupo de nonagenarios. Para postularse, contactarse a través de la cuenta de Instagram @albertodecienEn terapia¿Cuáles son los motivos principales de consulta psicológica de las personas mayores de sesenta años? Alejandro Begue relata dos casos que llegaron recientemente a su consultorio.El primero es de una mujer súper activa, que había sido exitosa, emprendedora, curiosa, que estudiaba idiomas, viajaba por el mundo y a la vez era un núcleo central de su familia. Nunca antes había hecho terapia. Al cumplir 70, una situación familiar la empujó al consultorio. Había ido de viaje a Estados Unidos a visitar a uno de sus hijos, que estaba radicado ahí, y su hijo tenía un problema con su nieto. Ella tenía un consejo para darle sobre cómo lidiar con el asunto, pero su hijo y la mujer le dijeron que se abstuviera de opinar, que de eso se iban a encargar ellos.“Ella tiene un golpe ahí y otro golpe en una cuestión clínica que tiene su marido. Entonces, vuelve de ese viaje y empieza a sentir que tiene todos los síntomas de una depresión. Hasta que se pregunta ¿y si hago terapia?”. A través de una terapia virtual, atravesó el duelo del lugar que ocupaba como núcleo central de la familia y pudo reposicionarse en esa nueva etapa de la vida.Otro caso representativo, para Begue, fue el de una mujer de 83 años que, tres meses atrás, le pidió una entrevista. En esa primera consulta, le contó su historia, su situación actual, y le comentó que su marido estaba enfermo y que en un tiempo relativamente corto se quedaría viuda. Cuando terminó la entrevista, la mujer le comentó al analista que cuando eso ocurriera, iba a ir a verlo. “La mujer estaba preparando el espacio, anticipando, porque sabe que en el momento en que le toque atravesar el duelo, la terapia será una ayuda para seguir adelante”.Begue explica que, en ambos casos, se observa lo que suele suceder a partir de los 70: “Ya tuviste tu pico máximo de autonomía, tuviste a todos tus amigos, tuviste tus amores, tuviste a todos tus hijos, tenés o no nietos, y es un momento en el que empezás a perder cosas. Te jubilás, vas perdiendo algunos amigos, cambia tu cuerpo, quizás no podés viajar más solo”. Todas esas situaciones requieren duelos y transiciones hacia nuevas actividades y vínculos. Anticiparse, según el especialista, es clave para poder atravesarlos de la mejor manera y estar abierto para lo nuevo.
¿Hay edad para cambiar la cabeza?
La mayor experiencia de vida puede hacer que el análisis en el consultorio sea más rápido. Los beneficios del intercambio grupal.







