Casi medio siglo después de que se la registrara, la naturaleza de la señal ¡Wow!, sigue desvelando a los radioastrónomos de todo el mundo, que buscan la respuesta a dos incógnitas: de dónde provino y si realmente fue enviada por una inteligencia del espacio exterior. Desde entonces no se la ha detectado nuevamente, lo que durante muchos años abonó con fuerza la teoría de que había sido enviada por una inteligencia extraterrestre. Sin embargo, nuevas investigaciones realizadas por un equipo liderado por el astrobiólogo planetario Abel Méndez planteó una posible resolución para la incógnita.El equipo de Méndez, director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Puerto Rico, buscaba entre los datos del Radiotelescopio de Arecibo, uno de los más grandes del mundo hasta que colapsó en 2020, señales de vida inteligente en ciertas zonas del espacio que los astrónomos consideran “potencialmente habitables”. “Es un trabajo muy serio con el que buscamos conseguir pruebas de esta comunicación, aunque sabemos que es algo enormemente difícil, por lo que pensamos que tal vez no encontraríamos nada. Pero el mero hecho de mirar una región de interés en el espacio y no encontrar evidencia es un resultado importante para la ciencia”, explicó Méndez sobre el proyecto. Así comenzaron a estudiar en profundidad la señal ¡Wow!, cuya historia y naturaleza siguen siendo tan misteriosas como fascinantes.PUBLICIDADEl radiotelescopio Big Ear detectó en 1977 un potente pulso de 72 segundos