El exprofesor de raza negra de la Universidad de Cambridge Jason Arday, en el centro de un sonado escándalo de plagio marcado por acusaciones de racismo, fue hallado muerto el viernes. Su familia lleva semanas denunciando una “campaña de acoso” contra él.Ante las crecientes dudas sobre sus trabajos, pero también sobre sus afirmaciones acerca de una trayectoria considerada hasta entonces modélica, este británico de 41 años había dimitido el 5 de agosto de la prestigiosa universidad británica, donde en 2023 se había convertido en el profesor negro más joven.Muy mediático, el nombramiento de este carismático docente de origen humilde se había convertido en las últimas semanas en un asunto cada vez más embarazoso para la reputación de la institución y había pasado a ser, para la prensa de derechas y una parte del mundo universitario, un símbolo de los excesos provocados por las políticas de diversidad.Nathan Cofnas, investgador estadounidense despedido de Cambridge en 2024 por comportamientos racistas, fue quien inició las acusaciones contra Arday“Jason fue objeto de una campaña de acoso continuado durante más de tres años después de aceptar su puesto de profesor”, denunció su familia en un comunicado difundido por su editorial, Simon & Schuster. “Esta campaña de desinformación fue insoportable para Jason, que era un hombre amable y que siempre quiso ver lo mejor de cada persona”, añadió.La policía de Londres había informado anteriormente de que sus agentes habían constatado la muerte de un hombre de 41 años, cuya identidad no fue precisada, en un edificio del barrio de Battersea.Imagen del King's College de la Universidad de Cambridge el pasado día 7.TOLGA AKMEN / EFEEl escándalo estalló cuando algunos académicos y artículos de prensa acusaron a Jason Arday de haber plagiado fragmentos de su tesis doctoral. Estas acusaciones fueron formuladas inicialmente por un investigador estadounidense, Nathan Cofnas, que a su vez fue despedido de Cambridge en 2024 tras ser acusado de racismo.Las acusaciones fueron aprovechadas por los periódicos británicos de derechas y algunos comentaristas, que sostienen que se benefició indebidamente de las políticas de diversidad, igualdad e inclusión. Después de haber defendido a su profesor y denunciado una “innoble campaña” contra él, Cambridge acabó abriendo una investigación a principios de agosto.Jason Arday dimitió entonces de sus puestos como profesor de Sociología de la Educación y miembro del Jesus College, uno de los colleges de la universidad. En una carta difundida en internet, explicó que era “la única manera” de poner fin a un “periodo difícil”, aunque aseguró que esta decisión no debía ser “interpretada erróneamente como una aceptación de los relatos que han circulado sobre mí”.Arday lamentó que se le presentaba injustamente como “un mentiroso, un mitómano y un fraude académico”Varios periódicos publicaron investigaciones sobre Jason Arday. Además de sus trabajos académicos, fueron cuestionadas algunas de sus afirmaciones sobre su trayectoria, entre ellas que había corrido 30 maratones en 35 días y recaudado millones de libras esterlinas para obras benéficas, así como las dificultades que decía haber superado durante su infancia.Jason Arday cuenta en sus memorias que, diagnosticado de autismo durante la infancia y con un retraso global del desarrollo, no habló hasta los 11 años y no aprendió a leer y escribir hasta los 18.En una entrevista concedida a The Times en agosto, reconoció haber cometido “errores” en el ámbito académico, pero aseguró que se le presentaba injustamente como “un mentiroso, un mitómano y un fraude académico”. Consideraba que la “campaña” destinada a apartarlo estaba “motivada por consideraciones raciales”.Universidad de Cambridge.Wikimedia CommonsEl caso Arday ha provocado divisiones en Cambridge y, de forma más general, en el mundo universitario. La máxima responsable administrativa de la universidad, la vicecanciller Deborah Prentice, afirmó estar “profundamente entristecida” por la muerte de su antiguo profesor, en un comunicado.El jueves había calificado de “aberración” el caso de este docente y prometido una investigación “independiente” sobre un asunto que empaña la reputación de una de las universidades más prestigiosas del mundo. Al mismo tiempo, insistió en que el caso no debería utilizarse “para desacreditar” a otros académicos pertenecientes a minorías étnicas.“Jason Arday fue víctima de una perniciosa campaña de desprestigio que otras personas en su situación no habrían sufrido”, denunció el viernes por la noche el alcalde de Londres, Sadiq Khan, que calificó su muerte de “tragedia”, pero también de “señal de alarma para todos nosotros”.