Joseba Arguiñano ha compartido uno de sus secretos para conseguir una tortilla de patatas cremosa por dentro y bien dorada por fuera. El cocinero insiste en que la temperatura de la sartén y del aceite es decisiva para que el resultado sea jugoso y la tortilla no pierda su textura durante el cuajado. Según explica en Atresplayer, el truco consiste en añadir aceite muy caliente antes de incorporar la mezcla. “Tiene que humear el aceite y meterle un par de cazos para que se dore bien”, señala Arguiñano mientras muestra el procedimiento. De esta forma, la tortilla empieza a cuajarse rápidamente por uno de los lados sin quedarse pegada. El cocinero recalca que la sartén debe estar muy caliente antes de verter la preparación. Si la temperatura es demasiado baja, la tortilla tarda más en cuajar y hay que manipularla constantemente. “Si no, empezamos a marear la tortilla, empezamos a darle vueltas y ya no queda tan cremosa”, advierte. Arguiñano también explica que, en ocasiones, puede ser necesario retirar momentáneamente la sartén del fuego y volver a colocarla para controlar el calor. Sin embargo, lo más importante es que el aceite alcance una temperatura elevada desde el principio para sellar la superficie y conservar el interior jugoso. “Así es como me gusta, que humee el aceite”, asegura el cocinero, aunque reconoce que muchas personas pueden pensar que se está quemando. En su opinión, un punto intenso de calor ayuda a dorar la tortilla, siempre que se vigile el proceso y no se deje cocinar durante demasiado tiempo. Una vez añadida la mezcla, Joseba Arguiñano recomienda mantener la tortilla quieta y darle solo pequeños movimientos para comprobar que no se pega. Con este sencillo método, se consigue una superficie dorada y uniforme, mientras que el interior mantiene la cremosidad característica de una buena tortilla de patatas. Joseba Arguiñano ha compartido uno de sus secretos para conseguir una tortilla de patatas cremosa por dentro y bien dorada por fuera. El cocinero insiste en que la temperatura de la sartén y del aceite es decisiva para que el resultado sea jugoso y la tortilla no pierda su textura durante el cuajado.