La secretaria general de la presidencia Karina Milei entendió, cuando escuchó del otro lado del teléfono a Mauricio Macri, que era una oportunidad de oro. No solo para establecer un entendimiento electoral, que permita que su hermano sea reelecto en 2027. Sino también para no tener ningún tropiezo parlamentario luego del durísimo revés que sufrió el Gobierno con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La hermanísima entiende que este es un momento de debilidad del oficialismo. No solo por los números negativos que entregan las encuestas que llegan a diario a Casa Rosada y lo que sucede en la economía, que no exhibe beneficios para las clases medias y bajas. También, porque el mapa de conversaciones que tejió el oficialismo en los últimos meses con varios aliados se resquebrajó, tal como se reflejó en la última sesión del Senado. En dicha ocasión, los gobernadores dialoguistas le dieron la espalda a la fuerza libertaria. En concreto, le pusieron un freno al Gobierno que pretendía sancionar una ley con dos capítulos importantes. Uno, fue el que permitía correr los límites de la compra y venta de tierras a extranjeros. El otro, buscaba modificar el Manejo del Fuego, la normativa que impide cambiar el uso de tierras afectadas por incendios para desalentar los incendios forestales intencionales con fines económicos.
Entre la debilidad y la oportunidad: las razones de la Rosada para explorar una nueva convivencia con el PRO
La hermana del Presidente habilitó un nuevo acercamiento con el partido amarrillo y su implementación fue muy veloz. Tanto que la rosca se activó esta semana. Los motores que originaron tanto ímpetu fueron los problemas que transita la admintración libertaria, condicionada por encuestas adversas y errores no forzados.














