El Gran Teatre del Liceu cerró la temporada 2025/2026 con equilibrio financiero y cumplió, además, uno de los principales objetivos de su plan estratégico: repartir equitativamente los ingresos generados con su actividad artística y las aportaciones de las Administraciones públicas. Al término de la última temporada, el teatro obtuvo el 51% de sus recursos por sí mismo, mientras que el 49% restante fue allegado por el Ministerio de Cultura, la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación de Barcelona. Además, la institución engrosó un año más la recaudación por sus acuerdos de mecenazgo, que no ha dejado de crecer en el último lustro, alcanzado una cifra récord.Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. Hace cinco años, la fundación que gestiona el histórico odeón afrontó las consecuencias del Covid al igual que el resto de espacios escénicos. La temporada 2020/2021 se finiquitó con un descenso pronunciado de los espectadores, fruto de las cancelaciones de espectáculos y las restricciones de aforo impuestos para frenar los contagios, que hundieron los ingresos ordinarios.
Si se consiguió preservar el equilibrio presupuestario fue gracias a la contención del gasto y los fondos extraordinarios inyectados por las Administraciones públicas. De acuerdo con el informe de gestión de 2021, el 64,5% de todos los ingresos procedió de subvenciones (24,8 millones de euros).






