Hace poco más de un año, el filósofo Jason Stanley se mostraba tajante con el primer mes de Donald Trump de vuelta a la presidencia. El entonces aún profesor de Yale advertía de cómo el republicano estaba construyendo “una dictadura personalista” a partir de “instaurar la cultura del miedo”. Era febrero del 2025 cuando Stanley hacía estas declaraciones a través del auricular del teléfono. En aquel momento, el Gobierno estadounidense estaba plenamente centrado en los despidos masivos para purgar la Administración y se habían producido las dos primeras detenciones de universitarios por manifestarse contra el genocidio en Gaza. No necesitó ver más para saber que la persecución iría in crescendo, así que decidió irse a Canadá.PublicidadQuince meses después de esa primera conversación, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) se ha convertido en el brazo armado de Trump, y ya ha matado a dos ciudadanos estadounidenses; el antifascismo ha sido catalogado como “organización terrorista” y la última sentencia del Supremo sobre el mapa electoral de Luisiana supone una estocada directa a una de las grandes conquistas del movimiento de los derechos civiles. “Todo lo que dije que pasaría pasó”, asegura Stanley al contestar la llamada desde el otro lado de la frontera. Ya hace casi un año que se mudó a Toronto.Hace un año dijo que no quería que sus hijos crecieran bajo el fascismo. ¿Cómo ha sido el cambio?Es drástico desarraigarse a los 56 años con hijos y mudarse a otro país. Canadá tiene problemas similares a los que tiene Estados Unidos, aunque en menor grado. Es agotador. Cuando vives en un lugar en el que no eres ciudadano, estás constantemente pendiente de la visa de trabajo o la residencia.¿Su posicionamiento respecto a la Administración Trump le está pasando factura en su labor como investigador?No quiero entrar demasiado en detalles sobre quiénes me financian desde EEUU para no exponerlos. Pero cuando hablas de temas controvertidos, los recursos escasean. La Administración Trump está persiguiendo ONG y universidades por apoyar proyectos que podrían ser descritos como antifascistas. La Estrategia de Seguridad Nacional de Trump es, básicamente, atacar a la izquierda. Yo lo he experimentado.El Gobierno ha recalificado el antifascismo como “terrorismo” y ha convertido a los agentes de inmigración en su brazo parapolicial. ¿Estamos ante el asentamiento de un sistema de control?Estados Unidos ya es un país autoritario; no es una democracia normal. Estamos ante un autoritarismo competitivo. ¿Cómo lo definirías si en España el Gobierno atacara la principal fuente de financiación del principal partido de la oposición? ¿Qué pasaría si atacaran a grupos como el Southern Poverty Law Center, que investiga la ideología de extrema derecha? Trump ahora dispone de una milicia privada, el ICE, con un presupuesto similar al ejército de Turquía. ¿Para qué necesitas un ejército tan masivo dirigido hacia el interior de Estados Unidos?PublicidadTodo esto que enumera ha sucedido en poco más de un año. ¿Cómo definiría la situación actual?La gente ha normalizado muy rápido el avance de Trump. Algunos en Estados Unidos me dicen: “Ves, no es tan malo, podrías haberte quedado”. Pero lo que estamos viendo es el retorno del viejo fascismo estadounidense: el fin práctico de la Ley de Derecho al Voto. Mediante la manipulación de distritos electorales, como en Memphis (Tennessee), no habrá otro representante negro del sur en décadas. Es un robo total del derecho al voto y a la representación. El movimiento de los derechos civiles parece que fue solo una anomalía histórica.Este “robo” ha sido validado por una sentencia del Supremo. ¿El Poder Judicial ha dejado de actuar como contrapeso?Trump batió récords con el número de jueces que nombró —tres de los nueve que hay— y ahora tiene el control. Estamos en una fase profunda en la que hay nombramientos vitalicios con una agenda de extrema derecha en los tribunales federales. Ya no es solo Trump; Estados Unidos está bajo el control de estos jueces y de una oligarquía. Se ha normalizado tanto que ya es toda la estructura de Estados Unidos.Dice que no es solo Trump, sino una oligarquía la que está tomando el control del país. ¿En este entramado, Trump ha sido el fin o solo el medio?Él es el medio, es el camino de entrada. Controla el gobierno, pone jueces y les dice a los oligarcas: “Haced lo que yo diga y me aseguraré de que no os regulen. Los contratos gubernamentales serán para vosotros”. Es lo clásico. ¿A quién van los contratos? A Palantir.PublicidadParece que hay una alineación de intereses entre distintos grupos: el poder económico, los gigantes tecnológicos, los evangelistas, la misma Administración…Eso es lo que en mi trabajo llamo una “agrupación fascista”. Eso sucede cuando los oligarcas y los conservadores sociales pagan las cosas. Y luego están los fundamentalistas cristianos, que tienen un gran papel. Esa es la agenda del Proyecto 2025: poner el cristianismo en todas las aulas y que sea la base de todo. Y como son sionistas cristianos, apoyan a Israel. Toda esta retórica de la “guerra de civilizaciones” y “proteger la civilización occidental” es solo un síntoma más del fascismo.¿Y quién es más peligroso en esta “agrupación fascista”?Las grandes tecnológicas. A ellas ya no les importan los países, solo el poder. Como dijo Palantir: “A medida que aumenta la desigualdad económica, necesitas vigilancia y control total para que nadie pueda rebelarse”.Trump tiene 80 años. ¿Se está construyendo una estructura de poder para que sobreviva a su figura?Por supuesto. Ya lo han hecho. Por eso insisto en los tribunales y, sobre todo, en los medios. Larry Ellison, de Oracle, controlará el algoritmo de TikTok; ya tiene una participación mayoritaria, y ahora va tras la CNN. Su hijo, David Ellison, ya tiene la CBS, que ahora es una cadena pro-Trump. Su papel es normalizar el autoritarismo y presentarlo como “un punto de vista legítimo”. Si roban las elecciones, sus medios dirán: “Un bando dice que hubo robo y el otro que no”. Esa equidistancia será su principal rol.¿Cómo ve las elecciones de mitad de mandato? ¿Cree que se sucederán con normalidad?No. Los tribunales y los políticos republicanos han intervenido para asegurarse una ventaja enorme en los mapas electorales. Está todo tan manipulado que hace que Hungría parezca moderada. Creo que enviarán al ICE para intimidar a la gente, o podrían usar cualquier ataque como excusa para suspenderlas. Los demócratas ya están en una desventaja estructural enorme.¿Cree posible otro 6 de enero como el de 2021?No, ¿para qué? Los malos ya tienen el control. Trump no ha escuchado al Congreso en todo este tiempo. El sistema es un autoritarismo competitivo. La única forma de derrotarlo es que los republicanos pierdan el 70% de los votos. El régimen ha sentado unas bases que durarán décadas. Estados Unidos es hoy la mayor amenaza a la libertad que el mundo ha conocido.“Estados Unidos siempre fue una pesadilla, pero los europeos actuabais como si no lo fuera porque no os bombardeaban a vosotros”¿Es posible volver a los Estados Unidos pre-Trump?No se puede volver atrás; lo que había antes es lo que nos trajo hasta aquí. Estados Unidos siempre fue una pesadilla, pero los europeos actuabais como si no lo fuera porque no os bombardeaban a vosotros. Trump ha ganado miles de millones con la presidencia. Si el próximo presidente puede hacerlo, ¿por qué no lo haría? Ir hacia adelante significa promover una visión progresista que no venda la ciudadanía a los tecnofascistas y oligarcas. ◼