<b>Un vaso de zumo de naranja</b> podría tener efectos sobre procesos relacionados con la presión arterial, la inflamación y la salud cardiovascular, <b>más allá de su aporte de vitamina C</b>, según investigaciones recientes que han analizado los cambios moleculares asociados con su consumo habitual.Uno de estos estudios siguió durante dos meses a adultos que consumieron diariamente 500 mililitros de zumo de naranja pasteurizado y <b>100 % puro</b>.

Tras 60 días, los investigadores observaron una menor actividad de varios genes relacionados con la inflamación y la presión arterial.Entre ellos figuran NAMPT, IL6, IL1B y NLRP3, vinculados con procesos inflamatorios, además de <b>SGK1</b>, un gen relacionado con la capacidad de los riñones para retener sodio.

Estos cambios podrían ayudar a explicar parte de los efectos cardiovasculares observados en investigaciones previas.Los investigadores también señalan el posible papel de la hesperidina,<b> un flavonoide presente en los cítricos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias</b>.

Este compuesto podría participar en mecanismos relacionados con la presión arterial, el metabolismo y la función de los vasos sanguíneos.Otros estudios han encontrado resultados compatibles.