En Birmingham, los británicos solo hablan de Amy Hunt, licenciada en Literatura inglesa por el Corpus Christi de Cambridge, cultísima habitante de Padua, especialista en el Renacimiento, hipotensa clínica, y también la mujer más rápida de Europa. Fabulosa ganadora de los 100m y los 200m, y lanzada hacia los oros en los dos relevos. Reina indiscutible, pero Nadia Battocletti no le va a la zaga. E Idaira Prieto, segoviana menudita y dura que cumple 29 años el lunes, feliz está llega a su corte. Y la afición española aplaude emocionada.La fondista italiana es una maravilla, su zancada ligera, aparentemente fácil, y una sonrisa dulce que se transforma en fría determinación a la hora de aniquilar las esperanzas de sus rivales. Un golpe seco como una coz. Un cambio a 200m como quien no quiere la cosa. Un sprint de 28s, y ya está. El título en los 10.000m (31m 41,17s) que suma al de 5.000m del martes. Los anteriores 9.800m fueron un paseo en carroza detrás de las rivales que marcaban el ritmo de carrera pero sin ponerse de acuerdo para relevarse y ponerla en apuros. Simplemente tiraban hasta agotarse: la inglesa Keith, la alemana Merkel, la belga Van Lent (tercera, 31m 47,81s). La holandesa Koster, también a la sombra, con Battocletti, fue segunda (31m 45,76s), y cuarta, magnífica, la segoviana Idaira Prieto, que tira del segundo tren, desafía al viento y a sus límites, y logra su mejor marca (31m 59,80s) para igualar el cuarto puesto de su padre, y entrenador, el gran Antonio Prieto, Taca, en los Europeos de Split 1990.“A Battocletti la veía por la tele y me parecía increíble. Es todo un orgullo estar con ella compitiendo aquí, verla cómo termina. Tenemos mucha suerte de tener atletas como ella para poder disfrutar”, dice Prieto, que forma pareja sentimental con el mediofondista murciano Mariano García y empezó a ser cuarta en los 10.000m cuando terminó novena el martes en los 5.000m, rozando el puesto de finalista. De repente se vio capaz de luchar por todo. “Se lo he dicho a mi padre esta mañana en el calentamiento, que sepas que soy una atleta diferente, que he cambiado el chip ya, que no soy esa chica que ha venido aquí a participar, que ya quiero decir algo y estar entre las mejores.En las últimas cuatro vueltas me he visto capaz de luchar por todo. No he tenido miedo a nada y he confiado en mi final. Me llevo esta medalla de chocolate para casa que me sabe muy bien”.Battocletti tiene 26 años, es trentina de Cavareno, al pie de los Dolomitas, está a punto de graduarse en Ingeniería civil y arquitectura, y no hay carrera de cross, 5.000m o 10.000m que se le resista en Europa, y en el mundo, cada vez más su mundo, solo le puede la fabulosa keniana, doble campeona olímpica y mundial, Beatrice Chebet, que la dejó doblemente de plata en los Juegos de París y en los Mundiales de Tokio.En su victoria en los 5.000m delante de la médica española Marta García, Battocletti diseccionó una carrera muy complicada y lenta con precisión quirúrgica, dos movimientos de bisturí en el lugar y el momento justos: una incisión para avivar la prueba dormida a los 3.000m, y un buen corte con unos 400m finales en 58,7s. Tiempos superiores a los que le permitieron seguir de cerca a Chebet en París y Tokio. “Unos finales que forman parte de mi ADN”, dice. Hija de una exatleta de 800m marroquí, Jawhara Saddougui, y de un notable mediofondista italiano, Giuliano Battocletti, la doble campeona de Europa dos veces (5.000m y 10.000m en Roma 24 y Birmingham 26), sería también, como otras figuras del deporte italiano —Furlani, Inzoli, la nadadora Sara Curtis— un magnífico póster publicitario sobre las virtudes del mestizaje y el peso de los genes de la madre en el rendimiento de los hijos. Y con su inteligencia y sensibilidad es capaz de soportar la obsesión de su padre, que es también su entrenador, en convertirla en campeona de lo que más le gusta a él, la carrera a pie. Podría entrenar a más atletas, pero no se dispersa. Sale con su hija única todos los días, la acompaña en bicicleta cuando corre por el bosque, la cronometra en la pista y la aconseja sobre las tácticas de carrera. Y también la vende bien ante los medios. “La he hecho crecer poco a poco, sin prisas”, dice Battocletti padre, quien también asegura que se retirará cuando su hija lo haga. “Pero aún no ha terminado de crecer. Le espera mucho más”
Nadia Battocletti, reina del fondo de nuevo
Idaira Prieto termina cuarta en el 10.000m con el que la atleta italiana consigue el segundo doblete en los Europeos después de Roma 24











