Este pasado miércoles se cerró la mayor venta de una franquicia en la historia de la NBA. Se trata de Los Angeles Lakers, cuya operación está cifrada, a falta de confirmación de la liga, en 12.500 millones de dólares. Curiosamente, hace un año el equipo angelino cambió de manos a Mark Walter tras alcanzar la redonda cifra de 10.000 millones. Ese acuerdo significó un antes y un después en la mítica franquicia, que llevaban con el mismo propietario desde 1979, cuando Jerry Buss compró el equipo por tan solo 67 millones de dólares.En los últimos tiempos es cada vez más frecuente ver en la NBA este tipo de operaciones. Ya no solo se vende baloncesto. Por detrás hay otros factores cada vez más importantes, como los derechos de televisión, infraestructura (estadios modernos), internacionalización de la marca, rendimiento deportivo, mayores contratos o el marketing. Todo ese cóctel hace obtener una valoración de equipo, de franquicia, que cada vez es más alta con el paso de los años. Tanta que el valor promedio ha aumentado un 101% en los últimos cinco años, pasando, por ejemplo, Golden State Warriors, de 750 millones a 7.700 millones. O los Celtics, de 875 a 4.700 millones. O los Lakers, de 1.350 a 6.400 millones. Todo desde 2014 a 2023. Y así continuará en los próximos años.
La fiebre del oro en la NBA: las claves de un negocio que dispara su rentabilidad
Este pasado miércoles se cerró la mayor venta de una franquicia en la historia de la NBA. Se trata de Los Angeles Lakers, cuya operación está cifrada, a falta de confirmación de la liga, en 12.500 millones de dólares. Curiosamente, hace un año el equipo angelino cambió de manos a Mark Walter tras alcanzar la redonda cifra de 10.000 millones. Ese acuerdo significó un antes y un después en la mítica franquicia, que llevaban con el mismo propietario desde 1979, cuando Jerry Buss compró el equipo por tan solo 67 millones de dólares.










