El ataque revela las represalias del crimen organizado contra las fuerzas del orden. (Expreso)El ataque contra la Capitanía del Puerto de Posorja no solo dejó paredes perforadas por decenas de disparos, vehículos dañados y un cerramiento destruido por la explosión de una granada. Para las autoridades ecuatorianas, el atentado representa un nuevo indicio de que las organizaciones criminales están dispuestas a trasladar su confrontación con el Estado hacia instalaciones militares consideradas clave para el control de las rutas marítimas utilizadas por el narcotráfico.La instalación de la Armada del Ecuador, ubicada en la parroquia Posorja, al suroeste de Guayaquil, fue atacada la noche del 12 de agosto por al menos dos hombres armados que, según la reconstrucción policial, llegaron en un vehículo, dispararon con armas de largo alcance contra el recinto y posteriormente lanzaron un artefacto explosivo antes de escapar. El hecho no dejó personas heridas, pero sí importantes daños materiales. PUBLICIDADDurante la inspección posterior, agentes de la Policía Nacional levantaron 45 indicios balísticos que ahora forman parte de la investigación. Fuentes militares también confirmaron que la detonación de una granada afectó uno de los cerramientos de la Capitanía, mientras que medios locales registraron una fachada marcada por decenas de impactos de proyectil. Aunque la investigación permanece abierta y ninguna organización ha reivindicado el atentado, la principal hipótesis de las autoridades apunta a una represalia por las operaciones que la Armada desarrolla en el mar para interceptar embarcaciones vinculadas al tráfico internacional de drogas. Dos sospechosos dispararon a las instalaciones. (Primera Plana)La Capitanía de Posorja desempeña un papel estratégico dentro del sistema marítimo ecuatoriano. Desde esa jurisdicción se supervisa el tránsito de embarcaciones en una zona donde confluyen actividades pesqueras, comerciales y portuarias, pero que también ha sido identificada durante los últimos años como uno de los corredores utilizados por organizaciones criminales para movilizar cargamentos de cocaína hacia Centroamérica, México y Estados Unidos.PUBLICIDADEl ataque ocurre en un momento en que las Fuerzas Armadas han incrementado las operaciones de interdicción marítima como parte de la estrategia impulsada por el Gobierno del presidente Daniel Noboa para debilitar las finanzas de las estructuras criminales. Los operativos en altamar se han convertido en una de las principales herramientas para interceptar droga antes de que abandone territorio ecuatoriano, especialmente mediante lanchas rápidas y embarcaciones pesqueras adaptadas para el transporte de estupefacientes.Las autoridades también recordaron que esta no es la primera vez que la Capitanía de Posorja se convierte en objetivo de un atentado. Se trata del segundo ataque registrado contra esas instalaciones, un antecedente que refuerza la preocupación por la seguridad de la infraestructura naval en una de las zonas más sensibles del litoral ecuatoriano. PUBLICIDADSoldados ecuatorianos llegan a la Base Aérea Simón Bolívar para ser desplegados estratégicamente en las provincias de Guayas, Manabí y Los Ríos, mientras el gobierno intensifica las operaciones militares en su lucha contra los grupos criminales violentos, en Guayaquil, Ecuador, 16 de enero de 2026. REUTERS/Cesar MunozEl episodio se suma a una serie de acciones violentas dirigidas contra instituciones estatales desde que Ecuador intensificó la ofensiva contra el crimen organizado. Durante los últimos años, policías, fiscales, jueces, centros penitenciarios e instalaciones públicas han sido blanco de atentados atribuidos a organizaciones delictivas. Sin embargo, los ataques directos contra dependencias militares continúan siendo menos frecuentes y representan un desafío adicional para las autoridades encargadas de la seguridad.La combinación de armas de guerra y explosivos utilizada en Posorja también refleja el nivel de capacidad operativa que mantienen estas estructuras criminales. De acuerdo con la reconstrucción preliminar, los atacantes actuaron en pocos minutos, concentraron los disparos sobre el edificio principal y abandonaron el lugar antes de la llegada de las fuerzas de seguridad. PUBLICIDADMientras continúan las pericias balísticas y la revisión de cámaras de seguridad para identificar a los responsables, la Armada y la Policía reforzaron la vigilancia en el sector. La Fiscalía deberá determinar si el atentado guarda relación con operaciones recientes contra el narcotráfico o forma parte de una estrategia más amplia de intimidación dirigida contra las instituciones que participan en el control de las rutas marítimas.
El ataque a una base naval expuso la presión del crimen organizado sobre la seguridad marítima de Ecuador
La Capitanía del Puerto de Posorja, uno de los puntos estratégicos para el control del tráfico marítimo en el golfo de Guayaquil, fue atacada con fusiles y una granada







