Noticia Exclusivo suscriptores Esta semana, la ANLA decidió revocar las resoluciones ambientales que frenaban a este proyecto, considerado una de las obras más ambiciosas del país.El Canal del Dique es una arteria fluvial que permite comunicar a los pueblos de Bolívar, Atlántico y Sucre. Foto: Suministrada14.08.2026 07:01 Actualizado: 14.08.2026 07:01
La revocatoria de los actos administrativos expedidos en 2024 destrabó nuevamente el camino para la ejecución del Proyecto de Restauración de Ecosistemas Degradados del Canal del Dique, una iniciativa que busca intervenir uno de los sistemas hidráulicos más importantes de Colombia y que tiene efectos directos sobre municipios de Bolívar, Atlántico y Sucre. LEA TAMBIÉN Aunque la discusión reciente se ha centrado en asuntos jurídicos y ambientales, detrás del proyecto existe una intervención de gran escala diseñada para enfrentar problemas históricos asociados a inundaciones, deterioro ecológico, sedimentación, pérdida de humedales y dificultades de navegación.Un canal estratégico para el CaribeEl Canal del Dique es una derivación artificial del río Magdalena que conecta a este afluente con la bahía de Cartagena. A lo largo de décadas, el sistema fue modificándose por fenómenos naturales y actividades humanas, generando problemas de erosión, alteración de los flujos hídricos y transporte masivo de sedimentos hacia ecosistemas de alto valor ambiental.De acuerdo con la información técnica recopilada por la ANI y entidades nacionales, el proyecto busca intervenir un área de influencia cercana a las 435.000 hectáreas, incluyendo ciénagas, humedales, cuerpos de agua y ecosistemas asociados al canal.La zona de impacto involucra directamente a 19 municipios de Atlántico, Bolívar y Sucre, donde habitan cientos de miles de personas que dependen del sistema para actividades productivas como la pesca, la agricultura, el transporte fluvial y el turismo.¿Por qué nació el proyecto? La necesidad de una intervención estructural se hizo mucho más evidente tras la tragedia invernal de 2010.La ruptura de un sector del canal provocó una de las emergencias más graves registradas en el Caribe colombiano, afectando a miles de familias, especialmente en municipios del sur del Atlántico como Santa Lucía, Manatí, Campo de la Cruz, Candelaria y Suan.Aquella emergencia dejó en evidencia la vulnerabilidad del sistema hidráulico y llevó al Gobierno Nacional a impulsar una solución de largo plazo que combinara ingeniería, restauración ambiental y gestión del riesgo.Desde entonces se desarrollaron estudios, diseños y modelos hidrosedimentológicos que derivaron en la estructuración de la actual Asociación Público Privada (APP) para ejecutar el proyecto.Las obras que contempla la restauraciónContrario a la percepción de que se trata únicamente de dragar el canal, el proyecto incluye múltiples intervenciones.Entre las principales obras previstas están la construcción de estructuras de regulación hidráulica, sistemas para controlar el ingreso de sedimentos, adecuación de diques de protección, recuperación de ecosistemas, mantenimiento de la navegabilidad y restauración de conexiones entre cuerpos de agua.Según la ANI, una de las primeras unidades funcionales contempla el dragado de mantenimiento hasta una profundidad aproximada de 2,38 metros, así como la operación y mantenimiento de los diques ubicados entre Calamar y Puerto Badel. Estas obras buscan mejorar el control de caudales y reducir riesgos asociados a inundaciones.También se proyecta la construcción de un canal de desviación en Calamar, infraestructura diseñada para garantizar la navegación de convoyes durante la ejecución de las futuras estructuras hidráulicas.A ello se suman intervenciones en corredores viales con potencial como el de Calamar-Santa Lucía y otros accesos logísticos necesarios para el desarrollo de las obras.Los obstáculos que frenaron el megaproyectoPese a que se trata de una iniciativa concebida hace varios años, el proyecto ha enfrentado una larga cadena de retrasos. El principal choque surgió alrededor de la discusión ambiental.En 2024 la ANLA concluyó que el Plan Hidrosedimentológico que venía sirviendo como instrumento de manejo ambiental no era suficiente para continuar con la ejecución de las obras y determinó que debía adelantarse un nuevo proceso de licenciamiento acompañado por un Estudio de Impacto Ambiental.Sin embargo, el pasado 10 de agosto de 2026 la ANLA cambió de criterio y revocó las resoluciones expedidas en 2024, argumentando que exigir una nueva licencia podría retrasar injustificadamente acciones de restauración consideradas estratégicas para el país.La ANLA aclaró que el proyecto deberá actualizar información ambiental, fortalecer los programas de seguimiento y presentar nuevos estudios técnicos sobre biodiversidad, dinámica hidrosedimentológica y efectos del cambio climático. LEA TAMBIÉN Si el cronograma avanza sin nuevos contratiempos, la restauración del Canal del Dique volverá a encaminarse hacia la ejecución de una obra considerada estratégica para el Caribe colombiano, no solo por su impacto en la navegación y la competitividad portuaria, sino también por su potencial para reducir el riesgo de inundaciones y recuperar ecosistemas deteriorados durante décadas.También te podría interesar:El pequeño sobrevivió solo, sin agua ni comida. Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






