Nigel Farage revalidó hoy su asiento en la Cámara de los Comunes por la circunscripción de Clacton-on-Sea, en el sureste de Inglaterra, imponiéndose con claridad a sus rivales y consolidando su liderazgo al frente de Reform UK.
El dirigente del partido populista cosechó 22.239 papeletas, más que en las generales de 2024, cuando reunió 21.225 votos. La cita estuvo marcada por el boicot de las principales formaciones nacionales —laboristas, conservadores, liberaldemócratas y verdes—, que optaron por no concurrir.
La participación se resintió notablemente: la abstención alcanzó el 55%, un salto considerable frente al 41% registrado en las legislativas de 2024, sobre un censo de 79.785 electores.
Contra lo esperado, Farage no acudió al centro de recuento, rompiendo con la tradición. Ante sus seguidores, argumentó que la policía local le había alertado de “una campaña para perturbar y degradar los resultados”. No obstante, varios medios negaron que existiera una advertencia oficial al respecto.
El propio Farage ofreció otra explicación: “Estaría loco si me presento en ese escenario, habiendo obtenido una victoria arrolladora (...) para ser rebajado y humillado por los nadies”, señaló en referencia al heterogéneo grupo de aspirantes que compitieron contra él y que sí comparecieron en el escrutinio.










