Hay viajes que empiezan mucho antes de que una embarcación toque el agua. El de Juan Antonio Olivieri, Oli (Palma, 1969), comenzó, en cierto modo, en abril de 2025, cuando un infarto le obligó a detenerse y le colocaron dos stents. Fue una pausa forzosa para un hombre que llevaba más de tres décadas haciendo expediciones por montañas, desiertos, selvas y carreteras de medio mundo. También fue un recordatorio de algo que ya había aprendido muy joven, cuando murió su padre con 45 años y dejó cinco hijos. “Entonces, yo tenía 18 años y cuando lo vi morir tan joven dije que yo quería vivir la vida, disfrutar, exprimirla”, recuerda. Ahora, a los 57, quiere volver a ponerse delante de un desafío de dimensiones enormes: remar desde Mallorca hasta el Caribe en 2027.
Oli prepara su Expedición Zero, una travesía de más de 4.500 millas náuticas que pretende realizar completamente en solitario. No habrá motor, ni vela, ni asistencia exterior durante la navegación: la embarcación avanzará gracias a sus brazos y remos, y todos los equipos necesarios funcionarán con energía solar y un generador manual. “No busco batir récords”, explica. Su intención es demostrar que existe otra manera de viajar y relacionarse con el entorno: “Quiero demostrar que existe otra forma de viajar y ser consciente de la huella de carbono que dejas cuando viajas”. La expedición quiere convertirse así en un proyecto de comunicación y concienciación sobre la importancia de los océanos.









