A propósito del AeroMetro que está en plena construcción en la Ciudad de Guatemala, viene a la mente el teleférico o funicular de Amatitlán, inaugurado el 28 de junio de 1978, el cual recorría 2.5 km sobre el lago del mismo nombre y que, durante su primera etapa de 20 años, fue una atracción jovial para los guatemaltecos. Hace 20 años, del 2006 al 2012, se puso al servicio de nuevo, hasta que dejó de funcionar definitivamente.
El 30 de diciembre de 1977 se informó en Prensa Libre sobre la construcción del teleférico en los centros vacacionales Carlos Arana Osorio —El Filón—, en el parque Naciones Unidas —Villa Nueva— y Eduardo Cáceres Lehnhoff, en el parque Las Ninfas —Amatitlán—, luego de haberse aprobado el contrato entre las firmas Konrad Doppelmayr Un Sohn, de Austria —responsable, actualmente, de la construcción del AeroMetro—, y Farrington Mendoza y Asociados, de Guatemala, que suministró el aparato y la instalación respectiva, y el Ministerio de Trabajo, según acuerdo firmado por el presidente y el consejo de ministros.
El 12 de junio de 1975 se consignó que las gestiones para la construcción del teleférico habían sido frenadas por un juicio entablado contra la comuna de Amatitlán por el propietario de uno de los sitios escogidos para la construcción de una de las terminales de la telecabina.






