Karina fue la que tomó la iniciativa. Ocurrió el lunes a la tarde, después de que se aseguró que Mauricio iba a atender el teléfono. El Jefe le dijo: “Te llamo porque quiero ver la forma de trabajar juntos”.Macri no se sorprendió. El “Colo” Santilli le adelantó el contenido de la conversación. Mauricio respondió en dos tiempos. Primero le dijo con desdén: “Karina, vos sabés que el PRO siempre ha querido ayudarlos”. Pero después condicionó la invitación al diálogo. Fue una suerte de recriminación: “Ustedes nos tienen que demostrar que ese acuerdo es posible”.Macri hacía referencia a los múltiples maltratos de los hermanos Milei hacia el PRO. También, a los infructuosos diálogos que Mauricio tuvo con Milei. El último se levantó sin cenar. El ex presidente fue sincero: “Acordamos y después solo nos putean”.La primera parte del diálogo – de unos 30 minutos– tuvo que ver con viejos pases de facturas. Karina hizo alusión a las duras críticas que Mauricio hizo contra ella misma. A la hermanísima le dolieron – en su momento - las advertencias de Macri sobre corrupción en la Casa Rosada.Pero Mauricio también hizo mención a los desplantes y la intención que tuvo el oficialismo de deglutirse al PRO. Así lo dijo: “Nosotros estamos muy escépticos con ustedes”. Karina, al promediar la charla, propuso un acercamiento. Macri le dijo que estaba de acuerdo, con un objetivo central: “Blindar el cambio”. Después agregó: “Pero el Gobierno va a tener que cambiar, lo que tenga que cambiar”.El contacto se mantuvo en secreto 48 horas. Se conoció después de que Macri lo comunicara a través del chat privado de la Mesa Ejecutiva del PRO. Ese grupo tiene muchas reservas con la negociación. Existen varios dirigentes que no quieren ningún pacto y propician ir solos a la elección del 2027.Mauricio cuidó las palabras. Transmitió algo así: “Tuvimos fracasos con el Gobierno. Pero siento que hay que hacer el esfuerzo hasta fin de año”. Y advirtió: “Lo último que vamos a negociar es un acuerdo electoral”. Santilli fue quien viabilizó la negociación: busca en forma urgente un pacto para poder eliminar las PASO. La tarea es compleja: muchos dirigentes del PRO están de acuerdo con el actual sistema electoral.También impulsó la negociación un inesperado anfitrión. Se trata del ministro Luis Caputo. Sucede que Toto está inquieto porque la economía no arranca. Pero existe otra cuestión confidencial: una inquietud en los mercados que podrían afectar –si no se actúa- la actual “pax” cambiaria.Hace un par de semanas comenzó a moverse la compra de billetes y el riesgo país empezó a ir para arriba. Está cerca de los 500 puntos. Ayer, el dólar mayorista volvió a subir y la brecha está al máximo de los últimos dos meses. El BCRA tuvo que aplacar al dólar con intervenciones. Empezó con todo –a la usanza kirchnerista– a vender dólar futuro.La cuestión responde a una creencia de Wall Street: que la reelección de Milei no está aún asegurada y que el freno productivo puede complicar los comicios en el 2027. Los informes secretos de Manhattan también hablan de eventual dispersión de votos libertarios. En la grilla están el PRO, Victoria Villarruel y los out-sider Jorge Brito y Daniel Hadad.Los “lobos” de Wall Street también están inquietos por una cuestión concreta: la caída lenta, pero constante, de Milei en las encuestas. Según un estudio de la Universidad de San Andrés, la insatisfacción social llegó al 69%. Por eso, aunque lo desmintió y –como es habitual- destrató a los periodistas que lo anticiparon, Caputo hace tiempo busca un “blindaje” político. Fue quien primero propuso sin éxito en la “mesa política” un acuerdo con los gobernadores afines.Ahora adhirió –y fogoneó– la negociación con el PRO: busca un seguro político a su programa económico que amortigüe las crecientes críticas. En definitiva, un acuerdo que “blinde” el dólar y la economía. Garantías de gobernabilidad para enfrentar las turbulencias de las elecciones.Kristalina Georgieva lo exigió en su misión a Buenos Aires. En el encuentro con los “popes” empresarios, afirmó: “Ustedes tienen que convencer a todos los políticos que apoyen este modelo”.La jefa del FMI vino con tres objetivos precisos: apoyar a Milei; pero dejar en claro que no hay más plata para Argentina, ya que Toto le había pedido un adicional de US$ 6.000 millones; y precisar a Caputo que debe repagar al FMI deudas con el dinero de Vaca Muerta. También Kristalina se llevó un inquietante informe confidencial: dice que el apoyo al plan Milei no es masivo en Argentina, como los “Totoboys” aseguran en Washington.Los mandatarios provinciales -entre otros- no le tiene confianza a Toto. Dicen que los “totoboys” son los culpables de que Santilli quede siempre en off-side.En Misiones se lo reprocharon al jefe de Gabinete. Hubo tres gobernadores que lo dijeron a viva vos: “No cumplís con los compromisos”.Al máximo nivel político existe una información inquietante. Caputo no solo se apropió de los millonarios fondos viales. También se adueñó de la friolera de $ 350.000 millones del Fondo Hídrico.El secretario de Hacienda habría admitido esas anomalías. Son “cosméticas contables” para sostener en forma ficticia el superávit fiscal. Carlos Guberman reconoció, en un encuentro secreto, que ese “pufo fiscal” totaliza unos 4 billones de pesos.El problema central radica en que la actividad no se reanima. Clarín anticipó que “los Karinos” reclaman por la anemia en el consumo y la producción.No hay un cuestionamiento. Pero sí impaciencia: saben que para ganar las elecciones la economía tiene que estar en marcha. Toto se muestra desorientado para reanimar la economía. Primero lanzó sin éxito la Inocencia Fiscal. Después, no reconoce la altísima morosidad. Ayer, habilitó los créditos en dólares.Tuvo la resistencia inicial de Santiago Bausili. Hasta ahora existe un decreto de 2002 que prohíbe esos créditos para sostener la salud de los banqueros.Pero Toto no aplica ninguna medida para lo central: mejorar el salario, la única forma de reactivar el consumo.Milei sostiene que no hay que cambiar nada y que el propio modelo va –algún día– a “derramar” bonanza. Pero Javo no es bueno para las predicciones. Hace tiempo afirmó que la economía iba a crecer “como pedo de buzo” y nunca ocurrió. También anunció con bombos y platillos una inflación del 0% en agosto. El índice de ayer confirma que a “Toto” le cuesta perforar el 2%.Ocurre que el ministro enfrenta una contradicción. Las tres anclas para contener la inflación a la vez afectan la reanimación: bajos salarios, dólar planchado y tasas altas. La cuestión se analiza en los encuentros empresarios. Pero “Toto” no quiere escuchar discusiones y descalifica a los interlocutores. La Cámara de la Construcción está pidiendo desde hace un año un encuentro con el ministro. “Toto” no los atiende.Con la UIA el destrato es similar, aunque hay un mínimo diálogo de sordos. Pero el ataque vino por otro lado. A todos sorprendió una extraña medida. Se conoce que su titular Martín Rappallini es CEO de Cerámicas Alberdi. Hasta ahora la actividad estaba protegida por una acción antidumping contra China, Brasil e India. Pero llamativamente después del último escarceo con Toto hubo un cambio: Economía volvió a reexaminar el caso y suspendió temporalmente la protección para las cerámicas.
El diálogo secreto entre Karina y Macri, los miedos de Caputo y la sanción a la UIA
La negociación con el PRO busca un acuerdo que “blinde” el dólar y la economía. Garantías de gobernabilidad para enfrentar las turbulencias.









