AnálisisEn el departamento hay más de 21.000 personas damnificadas y cerca de 10.000 viviendas destruidas o averiadas.Las calles de Quibdó muestran viviendas destruidas, casas con daños estructurales y familias que todavía temen regresar. La atención humanitaria será la segunda fase de la emergencia. Foto: Daniel López. EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD13.08.2026 18:22 Actualizado: 13.08.2026 18:22

En Quibdó, la capital del Chocó, hay dos realidades distintas: en el centro de la ciudad la vida continúa, los hoteles están llenos, los restaurantes preparan comida y los habitantes cuentan nerviosos que hace algunos días la tierra se movió y muchos lo perdieron todo. Mientras tanto en los barrios, específicamente en aquellos que quedaron afectados por el sismo, la gente duerme en las calles, hace ollas comunitarias, ayuda a llenar camiones de escombros y llora lo perdido, que, en muchos casos, es el trabajo de toda la vida.El departamento, que fue epicentro de la emergencia generada por el sismo de magnitud 7,4 registrado este lunes 10 de agosto en Colombia, está hoy en una etapa distinta. Después de que las autoridades dieron por terminada la fase de búsqueda y rescate, el desafío inmediato es garantizar alimentos, agua, medicamentos, albergues y otros elementos básicos para miles de personas que quedaron damnificadas. LEA TAMBIÉN Barrios como Florez Buenaños están entre los más afectados de Quibdó. Foto:Daniel López. EL TIEMPOPero, detrás de esa atención humanitaria, aparece un reto mucho mayor: reconstruir un departamento que durante décadas ha reclamado mayor presencia estatal y que ahora enfrenta daños en miles de viviendas y en infraestructura esencial.Lo que está llegando y lo que se requiere para reconstruir el ChocóSegún datos oficiales, durante esta semana llegarán al Chocó cerca de 36 toneladas de ayuda humanitaria recolectadas en distintos puntos del país. El vicepresidente José Manuel Restrepo explicó que alrededor de ocho toneladas ya habían llegado y que otras 18 toneladas estaban previstas para la tarde de este jueves 13 de agosto, mientras que mañana llegarían 10 toneladas adicionales. A esto se suman cerca de dos toneladas que ya habían sido recibidas previamente mediante iniciativas solidarias de comunidades, particularmente en Antioquia.El Gobierno aseguró que una de sus prioridades es que estos recursos no se queden concentrados en Quibdó, sino que puedan ser distribuidos entre los municipios y comunidades que más los necesitan. Restrepo y el ministro del Interior, Rodrigo Lara, recorrieron las subregiones del San Juan, Baudó y Atrato y se reunieron con alcaldes para identificar las principales necesidades.El vicepresidente José Manuel Restrepo, y el minInterior, Rodrigo Lara, llegaron ayer a Quibdó. Foto:Daniel López. EL TIEMPOLa lista incluye alimentos, agua, medicamentos, carpas y materiales para reconstrucción. En algunas zonas, según explicó Lara, los habitantes están en capacidad de reconstruir rápidamente sus propias viviendas, pero requieren elementos como zinc, tablas, puntillas, gasolina, motosierras y sierras. También se requieren tanques de agua, debido a los daños ocasionados en los sistemas existentes.El balance entregado por la Gobernación del Chocó permite dimensionar el tamaño de la tarea. Con corte al 12 de agosto a las 6:05 de la tarde, el departamento reportaba 13 personas fallecidas, 182 heridas y ninguna desaparecida. Además, contabilizaba 8.056 familias damnificadas y otras 4.027 afectadas.En total, el reporte oficial señalaba 21.216 personas damnificadas y 24.662 afectadas en 29 municipios. La emergencia también dejó 1.144 viviendas destruidas y otras 8.868 averiadas, además de siete puentes vehiculares afectados. LEA TAMBIÉN Hoy en las casas las grietas son las heridas de un desastre que tomará mucho tiempo curar. Foto:Daniel López. EL TIEMPOEs decir, la llegada de las ayudas representa apenas el primer paso frente a una emergencia que compromete viviendas, infraestructura educativa, hospitales, establecimientos comerciales y otras edificaciones.Las ollas comunitarias ante la emergenciaMientras las autoridades organizan la llegada y distribución de las ayudas, en barrios de Quibdó como Florez Buenaños, Medrano, Las Palmas, El Poblado, Pablo Sexto y Casablanca, los propios habitantes comenzaron desde el mismo día del sismo a buscar soluciones para quienes perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas. Irma Murillo Valderrama, habitante de Florez Buenaños, cuenta que los vecinos decidieron reunir dinero y alimentos para preparar ollas comunitarias y atender a las familias más afectadas. Desde el 10 de agosto, dice, han organizado almuerzos y cenas y han habilitado espacios para recibir a quienes lo perdieron todo. “Cada quien poniendo que 20.000, 50.000 o elementos no perecederos”, dice.La solidaridad también llegó de familiares, amigos y personas del sector privado. Los vecinos han convertido algunas viviendas en centros de acopio y albergues y distribuyen las ayudas de acuerdo con el nivel de afectación de cada familia.Las comunidades se han organizado para realziar ollas comunitarias. Foto:Daniel López. EL TIEMPOJessica Pilar Moreno Machado, también habitante de Florez Buenaños, todavía enfrenta las consecuencias emocionales del desastre. Cuenta que al momento del movimiento las puertas de su vivienda se cerraron por la fuerza del temblor y que, desde entonces, siente temor cada vez que entra a su casa.Sus dos hijos estaban en el colegio cuando ocurrió el sismo. El centro educativo resultó afectado y, según relató, partes de las paredes estuvieron cerca de caer sobre los estudiantes. Para ella, una de las mayores preocupaciones es la posibilidad de tener que empezar nuevamente después de haber conseguido una vivienda para su familia. “Las cosas materiales se vuelven a conseguir”, cuenta. Pero con voz entrecortada asegura que volver a empezar implica asumir nuevamente tienen un fuerte impacto emocional. LEA TAMBIÉN Los centros de acopio reciben toneladas de ayudas que llegan desde distintas ciudades del país. Foto:Daniel López. EL TIEMPOEn su casa también se organizaron para recibir agua, almacenar ayudas y cocinar. El primer día prepararon arroz con queso y aprovecharon un pollo que tenían almacenado, ante la falta de energía eléctrica. Después, entre los vecinos reunieron ingredientes para preparar nuevas comidas.Moreno Machado hizo además un llamado para que la ayuda no se limite a alimentos o materiales. Pidió acompañamiento psicológico para quienes, como ella, continúan afectados por el miedo después del terremoto.La reconstrucción, el desafío que vienePara el Gobierno, la emergencia tiene tres momentos: búsqueda y rescate, atención humanitaria y reconstrucción. La primera etapa ya fue superada y ahora se concentra la atención en las necesidades básicas de la población. Pero la tercera fase será mucho más compleja.El vicepresidente Restrepo señaló que ya se identificaron necesidades relacionadas con subsidios de arriendo, reconstrucción de viviendas, infraestructura educativa, infraestructura en salud y otras edificaciones destruidas por el sismo.El ministro Lara sostuvo que la reconstrucción requerirá una planeación diferente y mayor agilidad. Entre las medidas anunciadas está la designación de un director del Fondo Adaptación y la puesta en marcha de un mecanismo dentro de la emergencia económica anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella.Las comunidades piden, sobre todo, insumos para reconstruir sus hogares. Foto:Daniel López. EL TIEMPOEl Gobierno ha planteado un llamado ‘Fondo Milagro’, inspirado, según explicó Restrepo, en el mecanismo utilizado para la reconstrucción del Eje Cafetero, con el propósito de acelerar decisiones y procesos de contratación para atender los daños más graves.La apuesta oficial es que la emergencia económica no se limite a responder por las pérdidas inmediatas, sino que permita recuperar viviendas, infraestructura, establecimientos comerciales y las capacidades productivas de las comunidades.El reclamo por un Chocó que no vuelva a quedar atrásEn medio de la emergencia también surgió una pregunta que va más allá del sismo: si la reconstrucción puede convertirse en una oportunidad para resolver algunas de las necesidades históricas del departamento.Durante la rueda de prensa realizada este jueves en un barrio de Quibdó, tanto el vicepresidente Restrepo como el ministro Lara reconocieron la preocupación expresada por las comunidades que aseguran haber vivido durante años el abandono del Estado y que también manifiestan desconfianza por hechos de corrupción registrados en administraciones anteriores. LEA TAMBIÉN Mientras las ayudas siguen llegando, el reto real será rehacer lo perdido. Foto:Daniel López. EL TIEMPOLa discusión es particularmente relevante porque la magnitud de los daños obliga a pensar en una recuperación que supere la entrega de mercados, materiales y carpas.Las autoridades locales y nacionales ya identificaron necesidades de infraestructura educativa, salud, agua y vivienda. En las comunidades, mientras tanto, las ollas comunitarias muestran que buena parte de la primera respuesta ha dependido de la organización de los propios habitantes.Florez Buenaños es un ejemplo de esa dinámica. Allí, los vecinos no esperaron a que llegaran las ayudas oficiales para comenzar a cocinar, recibir personas y distribuir alimentos. También tuvieron que recurrir a las redes sociales para visibilizar los daños y llamar la atención de las autoridades.Ahora el reto es que esa solidaridad no termine cuando desaparezca la emergencia mediática.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.