Noticia Exclusivo suscriptores Una investigación de la Universidad Nacional calcula que la Primera Línea generará cerca de 2,88 millones de toneladas de residuos. Trabajos del metro con la cimentación en la avenida Primera de Mayo, entre calle 42 y 35 sur. Foto: Mauricio MorenoSUBEDITORA DE BOGOTÁ 13.08.2026 14:32 Actualizado: 13.08.2026 14:32
La construcción de la Primera Línea del Metro de Bogotá podría dejarle a la ciudad algo más que un nuevo sistema de transporte. Los millones de toneladas de tierra, concreto, asfalto y otros materiales que se movilizan durante las obras representan una oportunidad para probar, por primera vez a esta escala en Colombia, un modelo que busca recuperar esos recursos y utilizarlos nuevamente en proyectos de infraestructura.Una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), realizada por Andrea Sandoval Santos, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo, concluyó que la Primera Línea reúne las condiciones para convertirse en un laboratorio de minería urbana a escala metropolitana. El estudio analiza los residuos de construcción y demolición (RCD) producidos por el megaproyecto y las posibilidades de recuperarlos y reincorporarlos a nuevos ciclos productivos.La magnitud de esa posible “mina urbana” es considerable. Durante las diferentes etapas del proyecto se movilizarán alrededor de 8,51 millones de toneladas de materiales y se proyecta la generación de aproximadamente 2,88 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición. Más del 99 por ciento de estos últimos corresponde a materiales predominantemente inertes.Según la Agencia de Noticias UNAL, las 8,51 millones de toneladas que movilizará la obra equivalen al peso de más de 850 torres Eiffel. La minería urbana propone cambiar la manera como tradicionalmente se manejan los residuos de las grandes construcciones. En lugar de pensar únicamente en retirarlos y llevarlos a sitios de disposición, busca identificar desde la planeación de una obra qué materiales se utilizarán, cuáles podrán recuperarse, dónde estarán localizados y de qué manera podrían reincorporarse posteriormente a otros procesos constructivos.Frente de obra avenida Primero de Mayo con avenida 68. Foto:Cesar MelgarejoAsí, materiales que normalmente serían considerados escombros pueden convertirse en una especie de reserva urbana de materias primas y reducir la necesidad de extraer nuevos recursos.En la Primera Línea, buena parte de ese potencial está bajo tierra. De los cerca de 8,51 millones de toneladas de materiales movilizados, aproximadamente 4,64 millones corresponden a materiales de excavación y rellenos, mientras que alrededor de 3,54 millones de toneladas corresponden a concreto, según los parámetros consolidados por la investigación. El estudio encontró además que, durante la etapa inicial del proyecto, los materiales de excavación representan cerca del 85 por ciento de los residuos de construcción y demolición. Parte de esas tierras podría aprovecharse en rellenos estructurales, estabilización de suelos y otras obras, siempre que cumpla con las características físicas y químicas y con las especificaciones técnicas exigidas para cada uso.El concreto, el asfalto y otros materiales pétreos también ofrecen posibilidades de aprovechamiento. Mediante procesos de trituración y clasificación, algunos pueden transformarse en agregados reciclados y regresar a determinados procesos constructivos.Las tecnologías necesarias para hacerlo ya existen. La investigación identifica procesos como trituración primaria y secundaria, demolición selectiva, estabilización físico-química, cribado y separación magnética, con eficiencias técnicas que pueden ubicarse entre el 70 y el 90 por ciento, dependiendo del procedimiento y del tipo de material. Estas son las obras que se realizan en la intersección de la avenida 68 con primero de Mayo. Foto:Sergio Acero. EL TIEMPOSin embargo, existe una diferencia importante entre el potencial identificado y lo que efectivamente se ha reincorporado a la obra. De acuerdo con información suministrada por la Empresa Metro y citada en la investigación, el concesionario había reutilizado o reincorporado in situ 86.898,77 metros cúbicos de material, equivalentes al 2,96 por ciento. Además, había adquirido 42.727 metros cúbicos provenientes de centros de transformación para mejoramiento de vías y rellenos que cumplen con las especificaciones técnicas del proyecto. “El verdadero desafío es consolidar reglas, mercados y mecanismos que permitan calcular reservas de minerales disponibles y reincorporar estos materiales a nuevos ciclos productivos”, explicó Sandoval a la Agencia de Noticias UNAL.Para la investigadora, el principal obstáculo no está únicamente en disponer de tecnología para procesar concreto, asfalto o materiales pétreos. También se necesitan cambios en la regulación, fortalecer la demanda de materiales recuperados y mejorar la coordinación entre entidades públicas, constructoras, gestores de residuos y comunidades.El verdadero desafío es consolidar reglas, mercados y mecanismos que permitan calcular reservas de minerales disponibles y reincorporar estos materiales a nuevos ciclos productivos“Su gestión sigue respondiendo en gran medida a una lógica de cumplimiento normativo. Se busca evitar una sanción o cumplir un porcentaje exigido por la autoridad ambiental, pero no necesariamente aprovechar esos materiales como una fuente de materias primas para nuevos proyectos”, señaló Sandoval.La Primera Línea ya cuenta con una experiencia para avanzar en esa dirección. En noviembre de 2024, la Secretaría Distrital de Ambiente aprobó a Metro Línea 1 S.A.S. como planta móvil de tratamiento y aprovechamiento de residuos de construcción y demolición.Allí se pueden realizar actividades de recolección, almacenamiento y transformación de material pétreo procedente exclusivamente de la construcción del Metro, incluidos residuos de losas y andenes de concreto, fresado de pavimentos y desperdicios de concreto provenientes de pilotes y otros elementos de la obra. Los subproductos resultantes pueden ser reincorporados al proyecto.El estudio calculó una Tasa de Aprovechamiento Potencial del 34,5 por ciento para materiales granulares y analiza escenarios que permitirían avanzar hacia tasas de aprovechamiento de entre el 65 y el 75 por ciento a 2030. Se trata de potenciales y escenarios planteados por la investigación y no de porcentajes que actualmente se estén alcanzando en la obra. El aprovechamiento también podría representar una oportunidad económica. Según el análisis preliminar del estudio, los costos de trituración, cribado y procesamiento mecánico de los RCD en Bogotá pueden ubicarse entre 20.000 y 50.000 pesos por tonelada, mientras el valor bruto de los agregados reciclados producidos se estima entre 40.000 y 80.000 pesos por tonelada, dependiendo de sus características.Para un escenario de recuperación de 1,8 millones de toneladas de materiales pétreos y finos, la investigación estima un valor económico bruto potencial de entre 72.000 y 144.000 millones de pesos. Estas cifras son estimaciones y no corresponden a ingresos o ahorros que actualmente haya obtenido la construcción del Metro. El reto para las próximas líneasRender de la segunda línea del metro de Bogotá, que será subterránea. Foto:Alcaldía de BogotáLa experiencia internacional muestra que el modelo puede funcionar. Uno de los casos analizados por la investigación es el Túnel de Base del Brennero, entre Austria e Italia, donde algunos frentes lograron reincorporar alrededor del 30 por ciento del material excavado como agregado para concreto proyectado y revestimiento estructural. Para Sandoval, las lecciones de la Primera Línea deberían servir para incorporar la minería urbana desde la planeación de las futuras líneas 2 y 3 del Metro y no cuando los residuos ya hayan sido generados.Entre las recomendaciones del estudio está calcular desde las primeras etapas cuánto material producirá cada tramo y qué proporción podría recuperarse. También propone crear una mesa permanente de gestión de RCD, implementar sistemas digitales de trazabilidad mediante GPS y desarrollar “pasaportes de materiales” que permitan conocer el origen, características y destino de los recursos recuperables. Además, plantea fortalecer el mercado de agregados reciclados e incorporar metas explícitas de aprovechamiento en los contratos de infraestructura pública, de manera que la reutilización de materiales no dependa únicamente del cumplimiento de una obligación ambiental.La propia investigación reconoce que sus resultados tienen limitaciones. El análisis de los flujos se construyó principalmente con información del Estudio de Impacto Ambiental y reportes operativos de la Empresa Metro, sin mediciones directas y sistemáticas en todos los frentes de construcción. Por esa razón, varias cifras corresponden a cálculos, proyecciones y escenarios que deberán profundizarse con investigaciones posteriores.Aun con esas salvedades, la dimensión de la Primera Línea abre una posibilidad inédita para Bogotá: estudiar qué ocurre con millones de toneladas de materiales durante una megaobra y establecer cuánto de aquello que tradicionalmente se considera escombro puede regresar como materia prima.De comprobarse y consolidarse ese modelo, una parte de los materiales que Bogotá necesitará para construir nuevas infraestructuras podría encontrarse no en nuevas canteras, sino dentro de la propia ciudad.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.com Lea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








