El Gobierno de José Antonio Kast ha iniciado este jueves, a las 6.30 de la mañana (hora local), un traslado masivo de prisioneros desde Santiago de Chile hasta la nueva cárcel La Laguna, en las cercanías de la ciudad de Talca, en la región del Maule. Según un comunicado del Ministerio de Justicia, en el procedimiento, bautizado por el Ejecutivo como Operación Cancerbero, han sido movilizados 295 reclusos, de los cuales 37 corresponden a integrantes de organizaciones de crimen organizado, quienes serán destinados a módulos de máxima seguridad bajo un régimen especial de vigilancia y control. Los otros privados de libertad, considerados de especial peligrosidad, serán localizados en módulos de alta seguridad.El operativo, que estuvo a cargo de Gendarmería y contó con apoyo de Carabineros, ha tenido similitud con los realizados por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, por su puesta en escena mediática y por la forma en que los reos han sido dispuestos: sentados en filas, muy juntos, con las manos hacia adelante y la cabeza agachada. “Hoy es un día histórico, porque a partir de hoy comienza un cambio de mano importante de acuerdo a las mismas facultades que tiene Gendarmería, pero que tienen que ser revisadas desde el punto de vista legislativo”, dijo Kast. Ocurre después de que Kast, en enero –tres meses antes de asumir la Presidencia–, visitó a Bukele en El Salvador, donde le pidió asesoría en materia carcelaria. “Queremos pedirle colaboración a ustedes en temas de mejorar nuestro sistema penitenciario, en conocer mejor su sistema de derecho penal, no necesariamente haciendo lo mismo, sino, de acuerdo a nuestra realidad, poder perfeccionar”, dijo Kast, quien en esa visita aprovechó para recorrer el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel de máxima seguridad construida por el mandatario salvadoreño para mantener aislados a los pandilleros y adonde, desde 2025, el presidente estadounidense Donald Trump envía a deportados que acusa de pertenecer a grupos criminales. El régimen de este penal ha sido denunciado por distintos organismos internacionales, como Human Rights Watch (HRW), y locales por torturas, abusos y otras vulneraciones a los derechos humanos. Este jueves, el presidente de Chile ha monitoreado, en tiempo real, cada una de las etapas del operativo, algo que ha destacado en sus redes sociales, donde se muestra en fotografías junto a su ministros de Interior, Claudio Alvarado; de Justicia, Fernando Rabat, y de Seguridad, Martín Arrau, acompañado de funcionarios de Carabineros y de Gendarmería que supervisan los traslados a través de enormes pantallas en una sala. “Saliendo temprano a la Región de Maule, junto a los ministros Rabat y Arrau para seguir avanzando en nuestra agenda contra el crimen organizado y terrorismo”, escribió el mandatario.El traslado masivo se concreta una semana después de que el Gobierno presentó su Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) y después de que el propio Kast y su ministro de Seguridad se han mostrado en operativos policiales. En medio del despliegue, el mandatario pidió a los parlamentarios revisar cómo implementarán la agenda contra el crimen organizado y el terrorismo. “Tenemos que ver cómo algunas situaciones tienen que perfeccionarse de acuerdo al avance del crimen organizado y el terrorismo, y que las medidas de control sean muy estrictas”, señaló. En ese sentido, el presidente agradeció algunas iniciativas de legisladores que apuntan a que los reos tengan uniforme, que no reciban encomiendas y que sus visitas se realicen a través de locutorios. “Eso es algo que hemos ido recogiendo de planteamientos de distintos parlamentarios y de la experiencia que nos ha transmitido Gendarmería y las fuerzas policiales”, explicó. En junio, Kast prometió, en su primera Cuenta Pública ante el Congreso, el fortalecimiento de los regímenes penitenciarios para recuperar el control efectivo de las prisiones “con tecnología de punta, control riguroso de accesos, comunicaciones y la separación real de los internos según su nivel de compromiso delictual”. Luego del anuncio, ese nuevo régimen especial de máxima seguridad comenzó a aplicarse en al menos cuatro cárceles del país, donde algunas de las normas ha sido que los presos catalogados de alta peligrosidad usen una vestimenta distinta al resto de los reos: chaqueta color naranja y un pantalón azul. Los prisioneros que llegan a La Laguna provienen de diversas cárceles del país, como el Recinto Penitenciario Especial de Alta Seguridad (REPAS), la principal cárcel de alta seguridad en Chile, en Santiago, que enfrentó cuatro episodios inéditos de desórdenes y destrucción de sus dependencias por parte de internos en 2024. También proceden de cárceles como Puente Alto, Colina I y II (Región Metropolitana de Santiago), Alto Hospicio (Tarapacá) y Puerto Montt, en Los Lagos. Kast dijo que serían trasladados unos 400, en total, a lo largo del día: “Se comienza con un módulo de alta seguridad para que esos internos no tengan contacto alguno con el resto de la población penal”. La cárcel La Laguna, ubicada en Panguilemo –a unos 10 kilómetros de Talca– fue inaugurada por el entonces presidente Gabriel Boric en enero de 2025. Kast destacó que este “es un proyecto de Estado, una unidad que se empezó a pensar hace 15 años” y sostuvo que se debe “lograr un cambio radical en cómo pensamos la política penitenciaria en Chile, el nivel de hacinamiento sobrepasa todos los límites y eso requiere una manera efectiva, rápida, de poder enfrentarlos”.Las autoridades chilenas, preocupadas por el avance del crimen organizado, particularmente del Tren de Aragua, ha barajado distintas fórmulas para reforzar la seguridad en sus recintos penitenciarios. En 2023, el fiscal nacional Ángel Valencia dijo que se necesitaba establecer la creación de una cárcel especial, “como la que permitió a Italia combatir, con pleno respeto a los derechos humanos, el crimen organizado”.