El ingeniero Walter Gómez, del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada, durante su participación en el programa “De Frente a Frente” para analizar la crisis alimentaria en El Salvador (Cortesía: Frente a Frente).El Salvador carece de una política de soberanía alimentaria y se encuentra en una situación de alta vulnerabilidad frente a las inclemencias del clima. A diferencia de sus vecinos centroamericanos, el país no cuenta con reservas estratégicas de granos básicos ni ha activado alertas tempranas ni declaratorias de emergencia alimentaria para hacer frente a los devastadores impactos del fenómeno de El Niño.Así lo advirtió el ingeniero agrónomo Walter Gómez, coordinador del programa de soberanía alimentaria del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA), en el programa de entrevista Frente a Frente. De acuerdo con el experto, el impacto de las sequías meteorológicas en el territorio salvadoreño ya se refleja en una pérdida acumulada del 30 % de las siembras en zonas altamente vulnerables, como el corredor seco (San Vicente Sur, Usulután Oeste, el Bajo Lempa y el norte de Ahuachapán). PUBLICIDADLas anomalías climáticas han provocado que las plantas de maíz florezcan a una altura mínima sin desarrollar grano o se sequen por completo debido al estrés hídrico.Esta pérdida de cosechas compromete gravemente la soberanía alimentaria del país, que actualmente ya importa cerca del 67 % de los alimentos que consume. Para el ciclo productivo actual, las proyecciones en la producción de granos esenciales son sumamente críticas:Maíz: Frente a una demanda nacional de 25 millones de quintales, en el escenario más optimista solo se prevé cosechar 15 millones, lo que generará un déficit de 10 millones de quintales.Frijol: La demanda nacional es de 2.4 millones de quintales, pero la producción prevista difícilmente alcanzará los 900,000 quintales.Un campesino de espaldas y con la cabeza baja observa un campo de maíz árido donde las espigas se difuminan hacia un fondo oscuro de acuarela. (Imagen Ilustrativa Infobae)Por lo que, Gómez calificó el panorama para el próximo año como “un pronóstico de hambre” si no se adoptan acciones de contingencia inmediata como la importación anticipada o el impulso real al agro local.PUBLICIDADEl especialista también señaló que mientras naciones como Honduras, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua han comenzado a ejecutar planes preventivos y decretar emergencias, en El Salvador no se han tomado medidas estatales oportunas para proteger el agro local ni a la población.“Esto debería ya de haber activado una emergencia alimentaria... Deberían de haber reservas estratégicas de alimento, de granos”, enfatizó Gómez, remarcando que el país está operando “a la voluntad de lo que salga” frente a una crisis climática ampliamente predecible.A la falta de precipitación acumulada que en estaciones del oriente del país como San Miguel penas supera los 360 milímetros en lo que va del año se le suma el incremento drástico de las temperaturas globales y locales. Este calor extremo no solo evapora la escasa humedad del suelo, sino que desencadena la proliferación de plagas destructivas como gusanos lepidópteros y mangas de langostas que devoran los pocos cultivos que han logrado sobrevivir.PUBLICIDADLas consecuencias de El Niño trascienden la agricultura de granos básicos:Ganadería: La marcada escasez de lluvia ha reducido los pastizales y secado las quebradas de invierno, reduciendo significativamente la producción de leche y carne.Pesca artesanal: El calentamiento en la superficie del océano Pacífico altera las corrientes marinas y desplaza el alimento a zonas más profundas, forzando la migración de especies marinas y golpeando el sustento de las familias pescadoras.Un campo agrícola de El Salvador muestra plantas de maíz marchitas y tierra agrietada, mientras una nube de tormenta se aproxima, indicando la amenaza de El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)Frente al abandono del agro y los elevados costos de producción que asumen más de 400,000 pequeños productores en el país, el especialista del CESTA recalcó que la solución estructural pasa por la diversificación de cultivos (incorporando tubérculos resilientes como malanga, camote y yuca) y la adopción de prácticas agroecológicas.Las proyecciones de agencias internacionales como la NOAA advierten que la anomalía térmica en el Pacífico y las sequías se mantendrán vigentes durante los próximos meses. Con una segunda mitad del año que prevé precipitaciones hasta un 50 % o 65 % por debajo del promedio normal, El Salvador se encamina a un escenario donde la escasez y el encarecimiento de la canasta básica serán inevitables si las autoridades no reaccionan a tiempo, advirtió Gómez. PUBLICIDAD