NoticiaHuellas encontradas durante una inspección de cuatro kilómetros y las lesiones de una ternera llevaron a las autoridades a reforzar la vigilancia. Durante el recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros en la vereda Quebrada Honda, funcionarios de la CAR encontraron huellas compatibles con la presencia de oso andino. Foto: CARSUBEDITORA DE BOGOTÁ 13.08.2026 07:11 Actualizado: 13.08.2026 07:11
La presencia de un oso andino en una zona ganadera de Machetá, Cundinamarca, llevó a las autoridades ambientales a desplegar un monitoreo especial luego de que habitantes de la vereda Quebrada Honda reportaran una posible interacción del animal con dos bovinos.La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) informó que recibió una denuncia por el avistamiento y la presunta afectación del ganado, por lo que profesionales de la Regional Almeidas y Guatavita se desplazaron hasta el sector para verificar lo ocurrido y buscar evidencias que permitieran establecer la presencia del animal.De acuerdo con los habitantes de la zona, los bovinos involucrados eran un macho adulto de aproximadamente dos años y una ternera de ocho meses. Durante la inspección, los funcionarios encontraron a la ternera, que presentaba múltiples heridas en la región dorsal.Según la autoridad ambiental, las características de esas lesiones son compatibles con una posible interacción con un oso andino (Tremarctos ornatus). Sin embargo, el bovino macho reportado por la comunidad no pudo ser localizado durante la visita, por lo que las autoridades continúan con el seguimiento del caso.Los profesionales también analizaron las evidencias encontradas en el terreno y el material audiovisual suministrado por habitantes de la vereda. Una de las hipótesis es que la presencia del oso pudo estar relacionada con una fuente de alimento disponible en el lugar.Huella de oso. Foto:CARLa CAR explicó que en el sector se encontraba el cadáver de uno de los bovinos y alrededor de este había presencia de gallinazos. Esa circunstancia pudo atraer al animal, teniendo en cuenta el comportamiento oportunista que puede tener esta especie frente a fuentes de alimento disponibles en su entorno.Como parte de la inspección, los funcionarios realizaron un recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros alrededor del sitio donde habría ocurrido la interacción. Durante esa búsqueda encontraron huellas compatibles con la presencia de oso andino, evidencia que llevó a reforzar las medidas de monitoreo.La atención del caso involucra, además de la CAR, a la Alcaldía de Machetá y a la Secretaría de Bienestar Verde de la Gobernación de Cundinamarca. Las entidades comenzaron a trabajar con los habitantes de la zona para establecer medidas que permitan disminuir el riesgo de nuevos encuentros.“Como parte de este proceso, el pasado viernes se realizó un encuentro con la Junta de Acción Comunal y cerca de 40 habitantes de la zona afectada, en el que se escucharon las inquietudes de la comunidad y se establecieron acciones para prevenir nuevas interacciones”, aseguró Héctor Josué Camacho Acosta, director regional Almeidas y Guatavita de la CAR.Entre las acciones acordadas está la instalación de cámaras trampa, que permitirán fortalecer el monitoreo e identificar los movimientos de la especie en el sector. Las autoridades también revisarán alternativas institucionales frente a los daños reportados por los afectados.La CAR hizo énfasis en que la presencia del oso no debe interpretarse automáticamente como una amenaza para el ganado. Camacho explicó que esta especie no es considerada un depredador habitual de bovinos y que su alimentación es predominantemente vegetal.La CAR verificó el reporte de la comunidad sobre la afectación de dos bovinos. Foto:CAR“El oso andino no es considerado un depredador habitual de ganado, más del 90 % de su dieta se compone de materia vegetal y solo un 7 % de su alimentación se basa en carne, por lo que solo en determinadas circunstancias, al ser un consumidor oportunista, dispone de otras fuentes de alimento disponibles en su entorno”, señaló el funcionario.La autoridad ambiental agregó un elemento que considera fundamental para entender lo ocurrido: los bovinos involucrados se encontraban en un área de reserva y en zona de páramo, ecosistemas que forman parte del hábitat natural del oso andino y en los que existen restricciones para actividades como el pastoreo.Por esta razón, la CAR señaló que estos episodios deben analizarse en el contexto de la creciente interacción entre las actividades humanas y la fauna silvestre. La expansión de actividades hacia la frontera agrícola y los ecosistemas naturales puede generar encuentros más frecuentes entre las comunidades y especies que habitan estos territorios.La entidad considera que la protección del hábitat y la adopción de medidas preventivas son fundamentales para evitar que esas interacciones se conviertan en situaciones de riesgo, tanto para las personas y sus animales como para el propio oso andino.El acompañamiento continuará este viernes con una segunda jornada con habitantes de la zona. En esta oportunidad se realizará un taller en el que será socializado el protocolo que debe seguir la comunidad ante un nuevo avistamiento o una eventual interacción con un oso.Durante la actividad también se entregarán recomendaciones dirigidas a prevenir situaciones que puedan poner en riesgo a las personas, al ganado o a la fauna silvestre.La CAR anunció que mantendrá el seguimiento y monitoreo en Quebrada Honda y continuará trabajando con las autoridades locales, departamentales y la comunidad. El objetivo, señaló la entidad, es avanzar en medidas que permitan conservar al oso andino y, al mismo tiempo, reducir los riesgos derivados de su interacción con las actividades humanas.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.comLea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






