Análisis Exclusivo suscriptores El secretario de Guerra de EE. UU. Pete Hegseth dijo que el Gobierno colombiano solicitó a Washington participar en acciones contra redes terroristas.Pete Hegseth, secretario de Defensa de los Estados Unidos; y el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora. Foto: @SecWarSUBEDITOR DE JUSTICA13.08.2026 06:36 Actualizado: 13.08.2026 06:36

Colombia formalizó en las últimas horas en Ciudad de Panamá su ingreso a la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C), conocida como el ‘Escudo de las Américas’. La adhesión, que convierte al país en el miembro número 19, abre una nueva etapa de cooperación en seguridad con Estados Unidos, luego de que Washington revelara que el Gobierno colombiano solicitó avanzar hacia operaciones militares conjuntas contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y redes catalogadas como terroristas.La firma se produjo durante la cumbre, que reúne a cerca de una veintena de gobiernos con el propósito de llevar la alianza de la coordinación política hacia acciones operativas contra el narcotráfico y las estructuras del crimen organizado transnacional. Por Colombia, el acuerdo fue suscrito por el ministro de Defensa, mayor general (r) Jorge Eduardo Mora López. A la reunión también asistió el general (r) del Ejército Erick Rodríguez, cuyo nombre ha sido mencionado para ocupar la comandancia de las Fuerzas Militares.Sin embargo, antes de que se formalizara el ingreso del país, una declaración del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, puso el foco sobre el alcance que podría tener esta nueva fase de cooperación. El funcionario aseguró que el Gobierno colombiano solicitó el acompañamiento de Washington para desarrollar operaciones militares conjuntas.La firma del acuerdo. Foto:Cortesía“También estoy orgulloso de anunciar que Colombia se unirá a la A3C, convirtiéndose en el miembro número 19. Y a través del recién inaugurado presidente, como le gusta decir a nuestro presidente, El Tigre, Colombia ya ha solicitado al Departamento de Guerra que se una a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir a terroristas y redes terroristas. Muchas gracias”, afirmó Hegseth.La declaración abrió preguntas sobre qué significan esas “operaciones militares conjuntas”, dónde podrían desarrollarse, cuál sería la participación de personal estadounidense y bajo qué marco jurídico actuarían los dos países.Uno de los primeros en pronunciarse fue el general (r) de la Policía Juan Carlos Buitrago, quien señaló a EL TIEMPO que la cooperación con Washington no debería traducirse en operaciones de tropas estadounidenses en el territorio nacional.“En ningún momento debe contemplarse el desarrollo de operaciones de tropas estadounidenses en territorio colombiano. Esto constituiría una evidente intervención indebida. La cooperación en el marco del Escudo de las Américas debe circunscribirse al apoyo de Estados Unidos y demás países aliados con inteligencia, tecnología, logística, movilidad y entrenamiento”, afirmó.La firma del acuerdo. Foto:CortesíaBuitrago sostuvo que las Fuerzas Militares y la Policía cuentan con experiencia para desarrollar las operaciones directamente sobre el terreno y que el acompañamiento internacional debería concentrarse en capacidades de apoyo.“Las FF. MM. y la Policía tienen la experiencia y aptitud para recuperar rápidamente su capacidad operacional y confrontar ofensivamente a los grupos narcoterroristas, recuperando los territorios, sin acciones militares directas de tropas extranjeras. Sería un mal precedente. Esto nunca ha ocurrido en la historia contemporánea del país. En todo caso, debe sobreponerse la soberanía, independencia y autonomía del Estado colombiano en asuntos de seguridad nacional”, agregó el oficial retirado, quien puso sobre la mesa la discusión jurídica que surgiría en caso de que las operaciones anunciadas contemplaran presencia de tropas extranjeras en Colombia. “Las operaciones de tropas extranjeras en Colombia y, en casos excepcionales, deben ser autorizadas por el Congreso y validadas por la Corte Constitucional; no es potestad exclusiva del Gobierno”, señaló.Para el experto en temas de conflicto, Eduardo Pizarro Leongómez, la adhesión a la Coalición de las Américas y el anuncio sobre la posibilidad de adelantar operaciones conjuntas con tropas estadounidenses en territorio nacional resultan ser unos anuncios “muy graves para Colombia”, Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos. Foto:Cortesía“Sin duda, es indispensable la cooperación internacional para luchar contra la delincuencia organizada transnacional. Pero el Gobierno Trump ha asimilado a los traficantes de drogas como terroristas y, por tanto, como objetivos militares que pueden ser dados de baja sin ninguna consideración. Tal como está ocurriendo en el Caribe. Es decir, sin el derecho a un juicio justo, lo cual ha sido duramente cuestionado por las Naciones Unidas. Trump, una vez termine su mandato, no es improbable que sea juzgado por crímenes de guerra”, dijo Pizarro Leongómez.¿Qué cambia en la cooperación con Estados Unidos?Para César Niño, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada, la diferencia está entre el esquema de asistencia que ha funcionado durante décadas y un eventual modelo en el que fuerzas de ambos países intervengan en operaciones contra objetivos previamente definidos. “Esto representa un salto, si se quiere, cualitativo desde la cooperación en seguridad hacia una forma de alineamiento operacional con Estados Unidos”, explicó Niño.Los mindefensa de El Salvador, almirante René Merino Monroy y de Colombia, Jorge Mora López . Foto:CortesíaEl académico precisó que la relación militar entre Bogotá y Washington no comienza con el ingreso a la A3C. Colombia ha recibido durante décadas inteligencia, entrenamiento, equipos y asistencia estadounidense. El cambio estaría en pasar de ese modelo a uno en el que ambos países desarrollen operaciones de manera coordinada. “Sería incorrecto decir que esto es una ruptura histórica. Todo lo contrario, esto es una novedad de la integración”, indicó.Ese esquema requeriría aumentar la interoperabilidad entre las fuerzas, la coordinación operacional y el intercambio de inteligencia, un escenario en el que Estados Unidos podría aportar herramientas de inteligencia satelital, vigilancia aérea y marítima, inteligencia de señales, seguimiento financiero, interdicción, tecnología antidrones y logística.Colombia, por su parte, aportaría conocimiento territorial, experiencia en guerra irregular, inteligencia humana y presencia en zonas donde operan estructuras armadas y redes vinculadas al narcotráfico.“Estados Unidos aporta profundidad tecnológica y estratégica, y Colombia aporta profundidad territorial y operacional”, explicó Niño al describir las capacidades que podrían combinarse en este modelo.Otro componente está relacionado con la expansión regional de las organizaciones criminales. Las estructuras dedicadas al narcotráfico mantienen redes que atraviesan fronteras y utilizan corredores terrestres, marítimos, aéreos y financieros en distintos países. Bajo ese escenario, la A3C plantea mecanismos de coordinación entre sus integrantes para actuar sobre diferentes eslabones de esas redes. LEA TAMBIÉN Las preguntas sobre mando y objetivosEl alcance de esa coordinación dependerá, entre otros factores, de cómo se definan los objetivos y la cadena de mando de las operaciones. Para Niño, ese punto deberá establecerse antes de que los anuncios hechos en Panamá se traduzcan en acciones sobre el terreno. “Si Colombia y Estados Unidos van a realizar operaciones conjuntas, debe quedar perfectamente claro y establecido, seguramente, entre los dos actores, quién identifica al enemigo, quién selecciona los objetivos, quién autoriza la operación, quién proporciona inteligencia, quién tiene el mando, bajo qué legislación se actúa, quién responde por eventuales daños a civiles”, señaló.Otro elemento que aparece en el análisis del nuevo esquema es la frontera con Venezuela. Colombia comparte cerca de 2.200 kilómetros de frontera con ese país y la integración operacional con Estados Unidos podría aumentar el peso del territorio colombiano en la arquitectura de seguridad del Caribe y el norte de Suramérica, por lo que expertos consultados advirtieron que el ingreso a la coalición y el anuncio de operaciones conjuntas no permiten afirmar que Colombia vaya a participar en acciones contra Venezuela.El alcance territorial, la cadena de mando, los objetivos, la eventual presencia de personal extranjero y el marco jurídico bajo el cual se desarrollarían esas acciones aún deberán ser precisados por los dos gobiernos.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.