0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialSobre el papel, Furious de Elizabeth Meriwether es como cualquier thriller de asesinatos. ¿Detective de policía torturada? Sí. ¿Una serie de homicidios que empiezan a obsesionar a la persona a cargo de la investigación? Claro. ¿Unos crímenes macabros con un modus operandi que no deja indiferente al espectador? Por supuesto. ¿Una estructura reconocible donde la detective, además, empieza a sufrir las consecuencias psicológicas de investigar el caso? También, también. Pero, como debe saber el espectador, no es otro thriller de asesinatos sino una de las propuestas más estimulantes de este verano.La trama es la siguiente. Llaman a Alice Black (Emmy Rossum), una agente del FBI que había sido detective de homicidios de Nueva York, para echar un vistazo a una presunta sobredosis por fentanilo. No le cuesta nada darse cuenta de que ese hombre es una víctima de asesinato y pronto encuentra una conexión con otra presunta sobredosis. La teoría de Alice es firme: alguien está matando hombres por la ciudad. Y, como pronto descubre, ese alguien es una mujer (Lola Petticrew) con una cuenta pendiente: vengarse de todos los hombres que estuvieron implicados en su prostitución y violación sistemática siendo menor de edad.Lola Petticrew sabe utilizar el físico para el papel.DisneyLa gracia de Furious, que se emite semanalmente en Disney+, no es que sea una serie de asesinatos creada por una mujer y donde tanto la heroína como la antagonista son mujeres. Ya tuvimos Killing Eve de Phoebe Waller-Bridge con Sandra Oh y Jodie Comer recientemente. O que las víctimas sean sobre todo ellos. Su virtud es cómo la mirada femenina se extiende por una historia que sigue las normas del género pero no desde un activismo reduccionista sino como un manto que añade capas de cinismo, realismo, sensibilidad y contradicciones a una serie a menudo incómoda.Cuando Alice entiende que debe buscar a una mujer víctima del tráfico sexual, la jefa de delitos sexuales del FBI (Nora Washington) ya avisa a la protagonista: no todas las víctimas de violencia sexual son buenas personas. No son conceptos sinónimos. Pueden ser monstruos. Y de esta forma el viaje de Alice, que precisamente abandonó la policía tras sufrir bullying de sus compañeros por haber denunciado a su pareja policía por malos tratos, adquiere matices. Puede entender las motivaciones de la sospechosa pero esto no quita que busca a una persona muy macabra.La temporada tiene ocho episodios.DisneyElizabeth Meriwether, una de las creadoras más versátiles de la televisión americana (pasó de New Girl a The Dropout y después a Dying for Sex), no cae en la tentación de convertir Furious en una comedia negra o de escribir a la asesina como una heroína donde cada asesinato se interpreta como una victoria. La primera escena, en la que espera en el portal de la casa de la víctima con una máscara felina durante la noche de Halloween, parece inquietante hasta que el espectador conoce a la siguiente víctima y presencia un diálogo tenso que pervierte la idea de sororidad.Y, de pista a pista, se dispara al mito del instinto maternal (o su conocimiento) como herramienta intrínseca de las mujeres; se explota el físico diminuto de la extraordinaria Lola Petticrew (Días de ceniza) para que el espectador visualice el sexo con menores sin necesidad de mostrarlo explícitamente; se denuncian las telarañas patriarcales que operan impunemente, tanto en los márgenes de la sociedad, en las altas esferas o en las instituciones; y se inspecciona la sexualidad dañada de una mujer que fue víctima de la violencia (un terreno que había abordado la fantástica primera temporada de Big Little Lies).Hay furia en Furious y también mucha chicha para quienes buscan un thriller con otra perspectiva.
La serie del verano es feminista, oscura y vengativa
Mujer adulta se dedica a asesinar a los hombres que la prostituyeron y violaron de niña








