Un eclipse solar total es uno de los fenómenos astronómicos más sorprendentes para la población mundial. Este evento hace que en cuestión de un minuto el día se convierta en noche, propiciado por la sombra de una Luna que se interpone entre la luz del Sol y la Tierra. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que este espectáculo podría no durar para siempre, así lo dicta la ciencia. El alejamiento del satélite lunar es ya un hecho, y lo hace a un ritmo constante de unos 3,8 centímetros por año, por lo que este es el motivo de que en algún momento llegue el fin de los eclipses solares. Por ello, la pregunta más adecuada no es si es posible ese final, sino cuándo se producirá.¿Qué es lo que hace posible un eclipse solar total?Hasta ahora, aquello que hace posible que desde nuestro planeta podamos observar un eclipse solar total se debe a los tamaños de la gran estrella y del satélite lunar. La percepción del ojo humano hace ver a la Luna en un tamaño lo suficientemente grande como para que cuando se interpone entre el Sol y la Tierra, sea capaz de ocultar la luz solar. Es por ello que el Instituto Geográfico Nacional (IGN) responde a esta pregunta explicando que "mientras el diámetro aparente de la Luna en el cielo sea mayor o igual que el del Sol en algún momento, esta podrá tapar completamente el disco solar cuando los eclipses coincidan en esas posiciones".La discrepancia descubierta por Edmond HalleyOs sonará su nombre, porque es el mismo que el de un cometa, Edmond Halley. Este astrónomo durante el siglo XVII descubrió que había cálculos que no le cuadraban. Comparando registros históricos de eclipses pudo observar que muchos de ellos se habían producido en momentos distintos a los previstos. Esto le llevó a pensar que el movimiento de la Luna se estaba acelerando, pero el verdadero hallazgo científico era que la Tierra estaba cambiando. Si algo hay claro en la ciencia astronómica es que en el universo parece no haber nada estático. Ahora sabemos que así como la Tierra se mueve más lento, la Luna también se está alejando. Esto, por tanto, explica la discrepancia en los cálculos que ya por aquel entonces pudo descubrir Halley. Sin embargo, para entender el por qué se están produciendo estos cambios de movimiento hay que poner el foco en las mareas.Que la Tierra se ralentice y la Luna se aleje parece ser más una cosa de la ciencia del universo que de nuestro propio planeta en sí, pero lo cierto, es que la explicación está en nuestros océanos y la intensidad con la que reciben la gravedad de la Luna. Esta atracción gravitatoria, cuentan desde el Instituto Geográfico Nacional no es uniforme, por lo que hay partes de nuestro planeta que reciben más gravedad que otras, por tanto, generan deformaciones en la masa terrestre. Estas son visibles porque se presentan como dos grandes abultamientos de agua en los océanos.Pero, recuperando la frase de que en el universo no hay nada estático, las mareas tampoco lo son por el movimiento de la Tierra, responsable de crear una fricción entre el agua y la superficie que actúa como un freno en su rotación y por tanto se alargan los días. Sin embargo, este proceso provoca que la órbita de nuestro satélite natural, la Luna, gane energía y por tanto, permite que esta se vaya alejando poco a poco. Aunque es un efecto muy lento, ya que ahora se cifra, como ya se ha mencionado anteriormente, en unos 3,8 cm al año.¿Cuándo desaparecerán los eclipse solares?Este alejamiento de la Luna provocará que en algún momento, el tamaño del satélite desde nuestro planeta no sea tan similar o grande de diámetro como para tapar al Sol. Este, por tanto, sería el final de los eclipses solares. Ahora bien, ¿cuándo se producirá? "Si esta tasa de separación se mantuviese en el tiempo, lo cual es poco probable, todavía nos quedarían unos 600 millones de años en los que podríamos disfrutar de este fenómeno", cuentan desde el Instituto Geográfico Nacional (IGN).Sin embargo, nuestras mareas, aunque también adquieren gravedad del Sol, lo hacen mayoritariamente de la Luna. Si el satélite lunar se aleja, el movimiento de las mareas tenderían a ralentizarse, a la vez que también se reduciría la fricción que producen. Por tanto, se entiende que el alejamiento empezaría a ser menor. "Los cálculos indican que se podrán observar eclipses totales durante más de 1.000 millones de años", concluye el IGN.¿Qué consecuencias podría tener la desaparición de los eclipses?Lo cierto es que a priori ninguna. La Luna lleva alejándose millones y millones de años y ahora ya sabemos que lo que está provocando es que la Tierra frene su movimiento, los días se alarguen y el diámetro del satélite se vaya empequeñeciendo.Por tanto, si el final de los eclipses solares se produjera, la única consecuencia para nuestro planeta sería la de perder uno de los fenómenos astronómicos visibles más espectaculares, cuando el día se convierte en noche de repente. No obstante, seguirían existiendo los eclipses anulares, cuando la Luna no tapa por completo el disco solar y el cielo se convierte en esa mezcla de colores propios de un amanecer o un atardecer, llamado tono crepuscular.