Un hombre de 58 años convivió durante siete meses con el cadáver momificado de su padre en una vivienda de campo de Vilamarxant, según confirmaron fuentes de la investigación. La Guardia Civil ha detenido al hijo ante la sospecha de que ocultó el fallecimiento para continuar percibiendo la pensión del anciano, según ha publicado Las Provincias. Durante las tardes más calurosas del verano, los vecinos de la urbanización Les Plantaes veían a menudo a Toni, siempre huraño y distante, arrastrando un pequeño carro de la compra por el camino que separa la zona residencial del casco urbano. Nadie imaginaba que en el interior del chalé ruinoso donde vivía se encontraba el cuerpo sin vida de su padre, de 90 años, oculto tras una puerta y una ventana selladas con cinta adhesiva.El hallazgo se produjo el pasado lunes, cuando otro de los hijos del anciano acudió a la vivienda para interesarse por él. En ese momento, Toni confesó espontáneamente que el progenitor había muerto a principios de año y que el cadáver permanecía en una de las estancias. Una nieta del fallecido alertó de inmediato a los servicios de emergencia.Varias patrullas de la Guardia Civil accedieron al chalé y encontraron el cuerpo del anciano en avanzado estado de momificación, sobre una cama y en un cuarto completamente aislado con cinta adhesiva para evitar la salida de olores, según publica el diario valenciano. El Equipo de Policía Judicial acordonó la parcela y realizó una inspección ocular junto al médico forense. El cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia para practicarle la autopsia.Probable muerte por causas naturalesLos análisis preliminares descartan signos de violencia y apuntan a una muerte por causas naturales, ocurrida entre enero y febrero, según las estimaciones forenses. Pese a ello, los agentes detuvieron a Antonio U. L. por un presunto delito de omisión del deber de socorro, aunque la investigación se centra ahora en determinar si ocultó el fallecimiento para seguir cobrando la pensión mensual de su padre durante estos meses.El detenido pasó este miércoles a disposición del juzgado de guardia de Llíria, mientras la noticia ha causado un profundo impacto en la urbanización Les Plantaes. Para los vecinos, el modesto carro con el que Toni subía del pueblo simboliza hoy una convivencia invisible y macabra que se prolongó cerca de 200 días.El abandono que rodeaba los últimos meses de vida del anciano se refleja en el escenario del suceso. La parcela permanecía acordonada con una cinta de la Guardia Civil sobre la verja metálica. Tras los barrotes, los matorrales invadían el terreno de secano. En el interior, la vivienda de campo —una construcción grisácea, a medio terminar, de bloques de hormigón y fachada desnuda— mostraba un porche con enseres viejos, sillas de plástico deterioradas y materiales desordenados, enmarcados por el paisaje árido y la sombra de una higuera.
Un hombre convive siete meses con el cadáver momificado de su padre en una casa de campo de un pueblo de Valencia
La autopsia descarta violencia y la Guardia Civil detiene al hijo por ocultar presuntamente la muerte para seguir cobrando la pensión.






