El sueño de Rafa Jódar en Canadá lo terminó en la madrugada de este jueves Brandon Nakashima. El estadounidense, 31º del mundo, firmó un partido muy completo y agresivo con el que apeó al madrileño de sus primeras semifinales de un Masters 1000 (6-7(3) y 4-6, 2h 2m). En el cemento de Montreal, la bola le corrió muchísimo al jugador entrenado por Wayne Ferreira, sobre todo con la derecha y el servicio, dos apartados en los que firmó unos registros espectaculares. A sus 25 años, Nakashima nunca había pisado una final de la segunda categoría de torneos y llegaba al encuentro ante la sensación tenística del año sin el cartel de favorito. Su tenis, en cambio, se elevó como si de un top-10 se tratase para evitar que Jódar, que el próximo lunes ocupará el undécimo puesto del ranking ATP a sus 19 años, se estrenase también en el partido decisivo de un Masters 1000. En la final se enfrentará al ganador del choque que mide a sus compatriotas Learner Tien (19º) y Ben Shelton (10º).La puesta en escena de Nakashima fue imponente. Le dio igual que enfrente estuviera un jugador que venía lanzado y que en Montreal ya había mandado a casa a Corentin Moutet (59º), Lorenzo Mussetti (13º), Jiri Lehecka (12º) y Arthur Fils (24º) y que hacía diez días, en el ATP 500 de Washington, solo había cedido en la final ante Taylor Fritz (8º). El estadounidense soltó el brazo desde el principio con una confianza asombrosa. A un martillazo le seguía otro. La lluvia de golpes fue tan copiosa que consiguió seis bolas de rotura —también seis ganadores— en los dos primeros juegos, todas frustradas por Jódar, que remó y remó y se agarró a la pista hasta que cedió en el tie break, siempre a la estela del ritmo que imponía Nakashima.El pupilo de Wayne Ferreira, hijo de dos farmacéuticos, mantuvo su agresividad y ya golpeó al inicio de la segunda manga, cuando le rompió el servicio al madrileño. Su show con el saque no le permitió a Jódar hasta el 1-3 del segundo set disfrutar de sus dos primeras bolas de rotura, salvadas ambas con dos buenos primeros que le impidieron poner siquiera la pelota en juego. El tenista español murmuró, se quejó y también soltó un grito de desesperación cuando iba 3-4 abajo y desperdició un 15-30 al resto con dos reveses imprecisos: uno se marchó largo y el otro se estrelló contra la red. Después se enredó con el saque hasta que salvó dos bolas de partido y elevó los brazos en dirección al cielo para pedir el apoyo del público. Tuvo cuatro oportunidades de break al resto, pero Nakashima resistió y se llevó un duelo en el que exhibió un nivel de tenis magnífico para colarse en su primera final de un Masters 1000.A pesar de la derrota, Jódar se marchó de Montreal tras firmar un gran torneo. No solo por llegar a la cuarta semifinal del año después de ganar en Marrakech y ser subcampeón en Barcelona y Washington, sino por las sensaciones que transmitió a lo largo de una semana en la que jugó con mucha tranquilidad y también mucha confianza pese a sus 19 años hasta que se topó con la mejor versión de Nakashima.El madrileño, si no hay un giro de guion en su calendario, viajará ahora a Cincinnati para el último Masters 1000 antes de que comience el US Open, el último Grand Slam del año, que se disputará del 30 de agosto al 13 de septiembre. Sus buenos resultados no solo lo han colocado a las puertas del top-10, sino que lo han metido de lleno en la pelea por entrar en las ATP Finals, a las que acuden los ocho mejores del curso. Jódar ahora mismo es séptimo en la carrera, con lo que se puede convertir en el primer debutante en el circuito de la historia en clasificarse para el torneo que se celebra en Turín en noviembre.