El quinto lote de datos sobre FANI se ha publicado aquí el 7 de agosto de 2026. A diferencia de publicaciones anteriores, las anomalías más destacadas se presentan como testimonios verbales y no en datos de vídeo o imagen. A continuación, repaso los testimonios más notables. Primeros testimonios y enjambres de drones I. Primer testimonio destacado: DOW-UAP-D101_IIR (Haga clic aquí): Anomalía notificada: El 8 de septiembre de 2021, un avión artillado AC-130 de las Fuerzas de Operaciones Especiales de los Estados Unidos observó aproximadamente 25 apariciones de FANI mientras realizaba un ejercicio de fuego real en el golfo de Omán. Los FANI se observaron como orbes fríos que parecían reaccionar a los disparos del cañón principal de la aeronave. Tras lanzar una bengala al agua como blanco, el oficial de armamento informa de que dos orbes aparecieron justo al lado y quedaron suspendidos durante unos 15 segundos. Decidió abrir fuego e informó de que, en el momento en que apretó el gatillo, los orbes salieron disparados. A continuación, la tripulación empezó a ver hasta 25 orbes volando en formación, moviéndose a velocidades supersónicas de hasta 2092 kilómetros por hora, 1,7 veces la velocidad del sonido, e interactuando entre sí como delfines. TE PUEDE INTERESAR ¿Por qué es anómalo? Se informó de que los objetos volaron en formación, maniobraron de forma agresiva y parecieron reaccionar después de que la aeronave disparara su cañón. Esto implica una capacidad de detección por parte de los objetos y un sistema de respuesta lo bastante rápido como para redirigir el movimiento dentro de la ventana de observación. Describir los objetos como "fríos" descarta las estelas de los tubos de escape, la huella de calentamiento aerodinámico a velocidades de hasta Mach 1,7, así como la propulsión por combustión. No obstante, los enjambres de drones coordinados son una tecnología real y desplegada ya en 2021. El vuelo en formación, la reacción ante una amenaza y la interacción entre ellos constituyen la huella de comportamiento que cabría esperar de un enjambre de drones coordinado de forma autónoma. Recreación de otro de los encuentros. (Departamento de Guerra de los EEUU) II. Segundo testimonio destacado: FBI-UAP-D037_FD-302 (Haga clic aquí) Anomalía notificada: Un reloj analógico se adelantó 20 minutos con respecto a dos relojes digitales tras un encuentro con un FANI, marcando la 1:00 en lugar de las 12:40. Esta diferencia horaria persistió después del suceso. ¿Por qué es anómalo? Una dilatación temporal de esta magnitud no puede ser producida por la curvatura del espacio-tiempo, ya que la marea gravitatoria de un encuentro de este tipo tendría consecuencias dramáticas. Según la física conocida, la única forma de explicar esta diferencia horaria es mediante un efecto electromagnético sobre los relojes digitales que resultó ineficaz en el reloj analógico. Avistamientos prolongados y mecánicas orbitales III. Tercer testimonio destacado: FBI-UAP-D024_FD-302 (Haga clic aquí) Anomalía notificada: Dos pilotos estadounidenses que sobrevolaban Bagram en Afganistán presenciaron una nave que medía 150 metros y se movía a 77 metros por segundo (278 kilómetros por hora). Vieron un enorme objeto con forma de triángulo equilátero, silencioso y sin luces, pasar por encima de sus cabezas de oeste a este a una velocidad constante. ¿Por qué es anómalo? Ninguna aeronave operativa existente iguala este tamaño y velocidad. El avión más grande jamás construido es el Stratolaunch Roc (descrito aquí), que tiene una envergadura de 117 metros. Fotografía de otro de los encuentros. (Departamento de Guerra de los EEUU) Anomalía adicional notificada: Anteriormente en el documento, el piloto informó de avistamientos repetidos, a partir de octubre de 2023, de luces blancas observadas desde aviones comerciales a gran altitud, a menudo entre la medianoche y las tres de la madrugada. Las luces comenzaban siendo tenues, aumentaban su brillo y se desvanecían durante períodos de entre unos 10 segundos y un minuto; algunas parecían inmóviles, mientras que otras se movían en línea recta y a veces cambiaban de dirección. Vio el fenómeno unas diez veces en diferentes partes de los Estados Unidos y la región del Atlántico Norte, a veces entre 45 minutos y dos horas, y registró un suceso en febrero de 2024 en el que diez o más luces fueron visibles a la vez. ¿Por qué es anómalo? Los avistamientos que duran entre 45 minutos y dos horas son demasiado prolongados para casi cualquier explicación habitual. El paso de un satélite, incluida la Estación Espacial Internacional (el satélite artificial más brillante), dura como máximo entre cinco y siete minutos antes de que el objeto cruce por debajo del horizonte o entre en la sombra de la Tierra. Un "tren" de satélites Starlink recién lanzados es visible durante una ventana igualmente breve de entre 10 y 15 minutos, mientras el grupo pasa por encima. Los meteoros duran escasos segundos. Ninguna mecánica orbital produce un acontecimiento visual continuo de dos horas desde tierra o desde una aeronave. Además, el horario posterior a la medianoche juega en contra de la mayoría de las explicaciones basadas en satélites. Los satélites suelen estar iluminados por la luz del sol y, por tanto, son visibles en un cielo oscuro durante las ventanas del crepúsculo, cuando el observador está a oscuras pero el satélite, a mayor altitud, sigue recibiendo la luz solar. En plena noche, especialmente entre la una y las tres de la madrugada en latitudes más altas, es cuando menos satélites de órbita baja terrestre suelen estar iluminados por el sol y ser visibles. Además, el lento aumento o disminución del brillo a lo largo de entre 10 segundos y un minuto es una huella verdaderamente distintiva. Esta escala de tiempo no coincide con el centelleo atmosférico, que se produce en fracciones de segundo. El destello de un único satélite suele ser un breve fogonazo de unos pocos segundos, ya que una superficie plana reflectante refleja la luz solar en un ángulo específico, y no una progresión lenta de varios segundos a un minuto. Los cambios de dirección notificados son el detalle más difícil de explicar de forma convencional. Nada en órbita cambia de dirección, ya que la mecánica orbital obliga a los satélites a trazar arcos de círculo máximo suaves por el cielo a una velocidad angular constante durante un paso determinado. El propio patrón de recurrencia es inusual. Diez avistamientos por parte del mismo observador, en distintas regiones geográficas de Estados Unidos continental y del Atlántico Norte a lo largo de varios meses, todos ellos compartiendo una ventana temporal nocturna específica y una huella fenomenológica concreta (aumento o disminución lentos del brillo, mezcla de luces fijas y móviles) constituyen un conjunto de datos más sólido que un único informe aislado. Estos informes no pueden resolverse sin datos cuantitativos adicionales, registrados por sensores bien calibrados. Constituyen un argumento sólido a favor de una investigación científica de seguimiento. Los escépticos que niegan la importancia de estas anomalías no son lo bastante curiosos como para ser científicos auténticos. O bien nos enfrentamos a fenómenos naturales desconocidos y proyectos clasificados de alto secreto, o bien estas anomalías reflejan manifestaciones de tecnologías alienígenas. Resolverlas es una situación beneficiosa para todos, ya sea para la seguridad nacional o para la ciencia fundamental. Es de esperar que el Consejo Asesor Científico sobre FANI bajo mi liderazgo sea capaz de resolver la naturaleza de estas destacadas anomalías con datos futuros.