El terremoto de 7,4 grados que asoló el lunes a Colombia es la primera prueba de fuego del nuevo Gobierno de Abelardo De La Espriella. La catástrofe tuvo lugar apenas tres días después de su toma de posesión, cuando algunas de las organizaciones directamente implicadas en la gestión de la emergencia estaban descabezadas debido a la suspensión del turbulento proceso de empalme con el Ejecutivo saliente de Gustavo Petro. El balance más reciente del Gobierno registra 265 fallecidos, 3.494 heridos y 496 desaparecidos. Los colombianos están estos días mirando con lupa la gestión del desastre. Juega a favor de De La Espriella que Colombia es un país con instituciones más sólidas de lo que incluso muchos colombianos piensan, con Gobiernos regionales fuertes, grandes dosis de descentralización y autonomías consagradas en la Constitución de 1991, una de las más modernas -que no nuevas- de la región latinoamericana. Los distintos departamentos (regiones) tienen recursos políticos, organizativos y logísticos para lidiar por su cuenta en un amplio abanico de situaciones durante la tragedia sin que todas y cada una de las decisiones tengan que pasar por el Gobierno central, a diferencia de Venezuela, donde además ese término alude básicamente a tres personas. TE PUEDE INTERESAR Colombia se distingue también de su vecino teniendo al menos 23 equipos de rescate especializados en este tipo de catástrofes con hasta 1.000 hombres, parte de los cuales se desplegaron en La Guaira el mes pasado para ayudar en las labores de rescate, y que ahora están completamente desplegados en algunas de las zonas más afectadas. Eso descargó, por lo menos en las primeras horas, al Ejecutivo central de parte de las gestiones, pero conforme la situación se agrava, la crisis humanitaria aumenta y se acrecienta la urgencia de rescatar a personas bajo los escombros están surgiendo también numerosas críticas. TE PUEDE INTERESAR Este miércoles se le ha reclamado especialmente al Gobierno que no haya autorizado la entrada de rescatistas internacionales cuando tanto México como El Salvador declararon tener equipos totalmente listos para asistir a las fuerzas colombianas. El líder salvadoreño, Nayib Bukele, uno de los mayores aliados de De La Espriella, hizo público en la tarde del martes que si sus rescatistas no han llegado es porque Colombia no ha dado la autorización. “Nos han informado de que sus equipos de rescate, médicos y demás cuerpos de emergencia se encuentran desplegados y atendiendo la situación, por lo que, en este momento, no requieren de apoyo de personal”, dijo en X, como acostumbra, el líder salvadoreño, difundiendo, que Bogotá “ha solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos”. TE PUEDE INTERESAR Los rescatistas salvadoreños fueron clave en varios rescates en Venezuela, incluido el del guardia de seguridad Hernán Gil, a una semana de los sismos en el país vecino. En ese rescate hubo también presencia de las fuerzas mexicanas. La presidenta Claudia Sheinbaum, ideológicamente lejana a Espriella, tiene preparado a los topos del grupo Tlatelolco, pero no ha logrado autorización. En Colombia hay argumentos a favor y en contra de la llegada de grupos internacionales de rescate. Algunos creen que los grupos nacionales sumados a los bomberos locales tienen la capacidad de atajar la urgencia y otros que son mejor cuatro brazos que dos, y que toda ayuda es poca. TE PUEDE INTERESAR Es cierto que en muchos derrumbes en Colombia han llegado los rescatistas y la maquinaria pesada de forma veloz, pero hay todavía escenarios donde no están, como reclaman por ejemplo quienes buscan a desaparecidos en un hotel para personas de bajos recursos y una panadería en Pereira, la urbe más afectada por el sismo junto a Cali. Sí operan en la capital del Valle del Cauca desde este miércoles los topos mexicanos del grupo Azteca, los más conocidos, que han llegado además en vuelo comercial directamente desde su operativo en La Guaira. Ellos, eso sí, son un grupo autónomo que no necesita de permisos tan específicos como el grupo Tlatelolco que sí opera enviado por el Gobierno mexicano y se rige por normas diplomáticas. Las críticas arreciaron este miércoles con la primera comparecencia pública del geólogo David Tamayo, nuevo director de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres, que todavía no había asumido el puesto tras la suspensión del proceso de empalme entre la Administración Petro y la Administración De La Espriella. TE PUEDE INTERESAR Tamayo dijo que Colombia sólo recibirá equipos de búsqueda de los países que cumplen con los protocolos internacionales y además se autogestionan y que esos países son Israel, Ecuador, El Salvador y Estados Unidos, precisamente cuatro países cuyos gobernantes son muy cercanos a De La Espriella, generando indignación. “Los Topos Tlatelolco trabajan en coordinación con las autoridades mexicanas. Son uno de los grupos de búsqueda y rescate más reconocidos del mundo. El Gobierno de México los puso a disposición de Colombia el mismo día del terremoto y estaban a 4 horas y 30 minutos de vuelo. Decir que no cumplen los protocolos internacionales es una falacia absoluta, que solo se entiende desde un absurdo prejuicio ideológico, en medio de una crisis en que las primeras 72 horas son claves para salvar vidas”, dijo el periodista colombiano Félix de Bedout, presentador de la cadena estadounidense Univisión. Hubo un cambio desde el rechazo de los rescatistas salvadoreños el martes a su autorización el miércoles, pero no se ha dado a países con equipos altamente cualificados como los de México o Brasil, que también hizo el ofrecimiento, aunque sí se les recibirá a esos dos Estados ayuda en insumos. TE PUEDE INTERESAR La rueda de prensa de Tamayo dio la vuelta al país. No tiene una papeleta fácil el geólogo, que sí tiene experiencia en instituciones similares a nivel regional. La UNGRD es uno de los organismos públicos más señalados durante el Gobierno de Petro. El mayor escándalo de corrupción de la Administración saliente lo protagonizó su antiguo director, Olmedo López, un tradicional político de izquierda señalado por malversación millonaria de fondos de esa organización. Sobre el terreno la llegada de insumos para paliar la crisis humanitaria está siendo además desigual. Decenas de miles de personas se han quedado sin hogar en las regiones del Valle del Cauca, Risaralda y la selvática y aislada Chocó. Pudieron salvar sus vidas porque se trata en muchos casos de edificios de no más de dos o tres pisos de altura que les permitieron salir a la calle o que no se desplomaron en su totalidad pero que han quedado inhabitables. También los comercios, es decir, su forma de subsistencia, y hay una crisis humanitaria en ciernes. A Cali y a Pereira sí ha llegado ayuda humanitaria, aunque hay derrumbes donde los vecinos reclaman personal especializado y herramientas, pero en zonas críticas como Quibdó, la capital de Chocó, o Buenaventura, la ciudad portuaria del Valle del Cauca, donde la pobreza es muy relevante y que ha quedado semiaislada, no han llegado de forma masiva elementos como carpas, víveres y medicinas para los supervivientes. TE PUEDE INTERESAR Son zonas donde se producen todos los días fuertes lluvias propias del trópico y donde hay riesgo de proliferación de enfermedades que agrave la crisis humanitaria mientras los ciudadanos denuncian que el Estado no se está personando de forma relevante. “Esperamos que pronto puedan llegar los diversos apoyos y tener la presencia del Estado sobre todo en los temas médicos, el sector salud está trabajando duro y necesita manos, carpas y demás, las personas que perdieron sus casas necesitan apoyo, estamos llevándoles comida a quienes más podemos, a algunos los hospedamos en nuestras casas pero no damos abasto, quisiéramos tener más espacios para hospedar pero no los tenemos”, difundió el líder social Leonard Rentería desde Buenaventura. También han quedado en entredicho algunas de las medidas más disruptivas de De La Espriella. El presidente anunció antes de su toma de posesión que habría tres capitales alternas en Colombia: Medellín, Cali y Barranquilla, donde él reside y donde también rehabilita un antiguo cuartel a imagen de la Casa Blanca para despachar desde allí con su propia ‘situation room’. TE PUEDE INTERESAR De La Espriella estaba en Barranquilla al momento del terremoto, pero se tuvo que desplazar a Bogotá perdiendo un tiempo relevante porque de otra forma no podía reunirse presencialmente con los líderes de las organizaciones a cargo de los rescates y sus ministros. La primera rueda de prensa tras el desastre fue también señalada, porque De La Espriella entró a la sala sonriendo, señalando animosamente y lanzando besos a sus seguidores presentes en la sala en un momento que muchos creyeron que debía ser de solemnidad. Estos días el presidente ha firmado un decreto mediante el cual se declara el desastre nacional y ha anunciado además la declaración de un estado de emergencia económica y social, que permitirá al Ejecutivo expedir decretos con fuerza de ley para adoptar medidas extraordinarias. TE PUEDE INTERESAR No lo va a tener fácil el Gobierno para la reconstrucción dada la magnitud del desastre. El escenario más plausible para el Servicio Geológico de EEUU es que se necesiten entre 1.000 y 10.000 millones de dólares para rehabilitar la zona, algo que ya se logró tras el sismo de 1999, que azotó también el Eje Cafetero, dejando al menos 1.185 fallecidos. Son decenas, en esta ocasión los pueblos, como El Cairo, con casas de uno, dos o tres pisos que han quedado prácticamente destruidos, acabando con actividades económicas clave y quedando los vecinos sin hogar. El vicepresidente José Manuel Restrepo, figura líder del área económica, ha anunciado que está planteando ayudas en cooperación por valor de 1.300 millones de dólares con los organismos multilaterales para atajar la tragedia. TE PUEDE INTERESAR Eso sí, probablemente la situación lo obligue a renunciar a una de sus medidas estrella. Prometió recortes de 6.000 millones de dólares, el 1% del PIB en el gasto público para paliar el preocupante aumento del déficit en los últimos años. La catástrofe afectará a esos planes en un momento también muy delicado en el sistema público privado de Salud, con varias empresas prestadoras con grandes deudas que han generado una escasez de medicamentos desde hace meses. La gestión de este desastre será fiscalizado concienzudamente por los colombianos.