Insaciable (Saccharine, Australia/2026). Guion y dirección: Natalie Erika James. Fotografía: Benjamin Morgan, Charlie Sarroff. Edición: Sean Lahiff. Elenco: Midori Francis, Madeleine Madden, Danielle Macdonald, Annie Shapero. Calificación: No disponible. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 113 minutos. Nuestra opinión: muy buena. Después de su excelente debut en el largometraje con Relic: Herencia maldita (2020), la australiana Natalie Erika James probó suerte en Hollywood con una extraña precuela, la del mítico departamento que fue escenario de El bebé de Rosemary (1968) de Roman Polanski. Era difícil hacer pie allí, en el mismísimo germen del terror satánico, y por cierto la historia de Departamento 7A (2024) no tuvo la respuesta popular ni los resultados estéticos esperados. James volvió a Australia y esta vez encuentra en la estela de Relic otra historia sobre la corporalidad en crisis que enfoca, ya no el deterioro de la vejez y la enfermedad, sino los mandatos autoimpuestos que pugnan por modelar el cuerpo adecuado a nuestros deseos. Insaciable es la historia de Hana (Midori Francis), una estudiante de medicina que deposita en su ligero sobrepeso las angustias y frustraciones románticas de su juventud, algunos asuntos familiares no resueltos, y las tensiones de una carrera profesional cada año más exigente. Seducida por Alanya (Madeleine Madden), una profesora del gimnasio que la convoca a una prueba de alimentación y ejercicio saludable, Hana se mira al espejo, disconforme con su aspecto y desmoralizada por su falta de voluntad. Sin embargo, no todo parece perdido: en una salida nocturna reencuentra a una compañera de colegio que le ofrece una pastilla mágica para bajar de peso sin dietas ni esfuerzos. Para sorpresa de Hana lo que contiene la pastilla son cenizas humanas, como las de la obesa Beth, un cadáver que diseccionó en sus clases y cuyos huesos podrían pasar a formar parte de esa prometida poción de la felicidad. Insaciable, escrita y dirigida por la australiana Natalie Erika James, llega a las salas este jueves 13Narelle PortanierSi Relic era una película sombría de espíritu decadentista y ecos góticos, Insaciable juega con la estética pop del body horror contemporáneo que apenas hace dos años resucitó La sustancia, combinando en partes iguales la sátira y la repugnancia. Pero James no se pierde en los vericuetos de la escatología, sino que desciende a las profundidades de la mente de su personaje, perturbada menos por la balanza que por la consciencia de la imposibilidad de satisfacer un deseo cada vez más desmedido. Comida deglutida, carnes flácidas y vísceras en exhibición son la materia misma de los fantasmas que asedian lo apolíneo de la delgadez y lo aséptico de la vida “saludable” en una pendiente que resulta tan gradual como inquietante. Pegajosa e invasiva, Insaciable propone imágenes perturbadoras de la alimentación que consiguen el horror apenas en el uso del plano detalle o en un montaje sensorial antes que narrativoNarelle PortanierEn la tradición del body horror, el cuerpo traiciona por sus excesos o limitaciones, a veces por aquello animal o instintivo que resulta incontrolable. Por ello las mutaciones como las del cine de David Cronenberg nos acercan a lo primitivo, o las fusiones con la máquina ponen en tensión toda condición orgánica. En la actualidad, el cuerpo es repelido por aquello que resulta inevitable, aun cuando la ciencia y la tecnología parecen prometer la ilusión de su perfecta supresión. Desde los estragos de la vejez o la enfermedad, pasando por el deterioro de la salud mental, o por la metamorfosis de las cirugías en la búsqueda de la apariencia hegemónica, el body horror encuentra en el material fílmico un territorio de perfectas sensaciones. Pegajosa e invasiva, Insaciable propone imágenes perturbadoras de la alimentación que consiguen el horror apenas en el uso del plano detalle o en un montaje sensorial antes que narrativo. Su ingenio visual incluso trasciende la tentación de las escenas lúdicas del terror del presente, siempre en la cornisa de la parodia, para decantarse en situaciones espeluznantes justamente por su cercanía con la realidad. El ‘fantasma hambriento’ de la mitología budista representa un deseo siempre insaciable; no importa lo que se consuma, la insatisfacción persiste. Esa es la clave de una época que James y su película retratan desde una mirada audaz y desbordante, haciendo que las imágenes sean las que nos devoren. Estrenos de CineCríticasQué sale