El final de la calle Oak (The End of Oak Street, Estados Unidos/2025). Dirección y guion: David Robert Mitchell. Fotografía: Mike Gioulakis. Música: Michael Giacchino. Edición: John Axelrad. Elenco: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella, Christian Convery, Jordan Alexa Davis. Duración: 100 minutos. Distribuidora: Warner. Calificación: apta para todo público con supervisión parental sugerida. Nuestra opinión: muy buena. ¿Quién es de verdad David Robert Mitchell? Sus primeros dos largometrajes (The Myth of the American Sleepover y Te sigue) le permitieron entre 2010 y 2014 ganar prestigio y reconocimiento en los círculos más independientes del cine de Estados Unidos. Con Te sigue, disponible en Prime Video y presentada en Cannes con todo el entusiasmo que genera la aparición de una nueva figura con marcas de autor, mostró un estilo preciso y un manejo admirable de los climas tensos, directamente terroríficos, alrededor de una historia de posesiones casi irresistible. Después, Mitchell hizo lo que quiso en El misterio de Silver Lake (2018, disponible en HBO Max), un viaje caótico, caprichoso y pesadillesco a través de Los Ángeles en la búsqueda de una chica desaparecida. Quienes conocen estos antecedentes se deben estar preguntando qué hace Mitchell al frente de un proyecto ambicioso como El final de la calle Oak, respaldado por un gran estudio (Warner), con J. J. Abrams como productor y dos estrellas (la figura del momento Anne Hathaway y Ewan McGregor) como protagonistas. Hasta ahora, salvo Andrew Garfield en El misterio de Silver Lake, solo había recurrido a actores muy jóvenes y poco conocidos. Ewan McGregor y Anne Hathaway en El final de la calle OakDaniel McFaddenEl cuarto largometraje de Mitchell a priori no se parece en nada a toda esta historia. Es un relato absolutamente clásico, disfrutable de principio a fin desde sus constantes alusiones a la memoria cultural y costumbrista de los años 80 y cuyo argumento adquiere nuevas resonancias y significaciones a partir del notable giro que experimenta la trama poco antes del final. Si tuviéramos que encontrar alguna conexión entre la obra previa de Mitchell y esta historia fantástica en el sentido más cinematográfico del término allí están el uso cifrado de su memoria cinéfila (otra vez abundan aquí citas, guiños y homenajes a distintos géneros, escuelas y autores de Hollywood) y la atención puesta en las experiencias de aprendizaje y descubrimiento de personajes que viven el tránsito de la adolescencia a la madurez en medio de situaciones inquietantes y angustiosas. El final de la calle Oak es un cruce entre Jurassic Park, Jumanji y las inolvidables premisas de una de las mejores series de la historia, Dimensión desconocidaDaniel McFaddenEl final de la calle Oak es un cruce entre Jurassic Park, Jumanji y las inolvidables premisas de una de las mejores series de la historia, Dimensión desconocida. Con un modo de narrar que tranquilamente hubiese hecho suyo el propio Abrams (recordemos la magistral Super 8), Mitchell observa la repentina transformación de un clásico y tranquilo vecindario suburbano de cualquier ciudad norteamericana típica en un redivivo enclave prehistórico desde la perspectiva de una familia tipo en crisis. Estamos en la década del 80, en medio de un entorno de convivencia, usos y costumbres completamente idealizado. El padre tiene problemas económicos, la madre busca su lugar como escritora y sus hijos sueñan con un futuro mejor. Todo debe postergarse en una inesperada lucha por sobrevivir. Los temibles bichos antediluvianos están al acecho y dispuestos a ejercer su naturaleza depredadora. Mitchell no lo oculta, pero elige el fuera de campo para las instancias más truculentas y un manejo ejemplar del suspenso (espléndidamente clásico en su concepción visual) en el caso de la familia protagónica, que descubre la necesidad del reencuentro para sumar fuerzas en medio del escape. El final de la calle Oak tiene homenajes, emotividad y es disfrutable de comienzo a finDaniel McFaddenEntretenida a más no poder, llena de corazón, nostalgia y noble emotividad, Mitchell consigue lo más difícil: la suspensión completa de cualquier tipo de incredulidad frente a lo que se está narrando y mostrando. Tal vez esta película tenga características de homenaje (hay una dedicatoria a su padre) o de nuevo comienzo. Lo que haga de aquí en más despertará en nosotros una genuina curiosidad. Estrenos de CineEwan McGregorAnne Hathaway