Yo, Narciso (Argentina/2026). Dirección: Adrián Suar. Guion: Pablo Solarz, Adrián Suar. Fotografía: Guillermo Nieto. Música: Nicolás Sorín. Edición: Florencia Efrón. Elenco: Adrián Suar, Natalia Oreiro, Sofi Morandi, Julieta Zylberberg, Mariano Saborido, Camila Peralta, Eleonora Wexler, Fernanda Metilli, Moria Casán, Jessica Abouchain, Andy Chango, Patricia Viggiano. Duración: 95 minutos. Calificación: G - Audiencia general. Distribuidora: Walt Disney Company. Nuestra opinión: buena.Cuando se habla de una película de Adrián Suar, suele describirse como “un producto hecho a su medida”. La valoración posterior dependerá si uno se sitúa en la verdad de los detractores o de los entusiastas. Para poner la cuestión en blanco sobre negro desde el principio, quien escribe se coloca en el segundo de los grupos: con el correr de los años, y el rodar televisivo, cinematográfico y teatral, el actor aprendió qué cuerdas precisas tocar para afinar al detalle su impronta humorística. El resultado: es uno de los más dotados actores de comedia de su generación, cualidad muchas veces despreciada por quienes reniegan de su sello popular.Presentada la aclaración, y retomando el concepto de que Yo, Narciso es “una película hecha a su medida”, es importante señalar que la valoración no alcanza para colocar su tercer trabajo como director (luego de 30 noches con mi ex y Mazel Tov) al nivel de sus predecesoras. Por el contrario, el film en el que recupera dupla con Natalia Oreiro al mejor estilo de Solamente vos, trastabilla y en varios momentos cae en una trampa nostálgica y banal que él mismo construyó a su alrededor.Máximo Rey (Suar) es cirujano plástico y el arquetipo del vanidoso. Un auténtico “Narciso”, adjetivo hoy en desuso, que remite al homónimo personaje de la mitología griega, que se amaba a sí mismo por sobre todas las cosas. Esta condición lo convierte en el objeto de estudio ideal para la socióloga y docente Rocío Flores (Oreiro), quien investiga sobre el tema para un libro. En pos de acercarse a él, para conocer sus secretos, la chica lo seduce haciéndose pasar por una paciente. Sin advertir lo que sucede, Max se enamora (como en el mito, de su reflejo), con las consecuencias imaginables para una comedia romántica de este estilo.Natalia Oreiro en Yo, NarcisoBuenavistaLuego no hay mucho más que decir. La dupla protagónica juega de memoria, y transmite un enorme oficio y talento para la comedia, de la primera a la última escena. Acompaña un elenco repleto de figuras, cuya presencia funciona como puente entre los personajes principales, sea para reafirmar lo ya visto, o para lanzar a la historia un pasito hacia adelante. Del grupo, se desmarca a fuerza de matices Camila Peralta, y de naturalidad, Sofía Morandi. Jugando en otra liga aparece Moria Casán -haciendo de Moria Casán pero con otro nombre- desplegando toda su desmesura e impronta. Luego de verla, no hay manera de imaginar otra actriz mejor para interpretar a la madre de un narcisista.Moria Casán y Adrian Suar en Yo, NarcisoBuenavistaPero no todo es alegría. Lo que llama la atención de Yo, Narciso es la debilidad del guion, puesto que lleva la firma de Pablo Solarz, hombre avezado en esas lides, y del propio Adrián Suar. Fuera del mito ya mencionado, no hay un trabajo muy exhaustivo en situaciones y personajes secundarios, más allá de dotarlos de las condiciones necesarias para que la historia se retuerza las veces que sean necesarias. Subtramas como la relación entre Sofi Morandi y Natalia Oreiro, o el vínculo de esta con Julieta Zylberberg, incluso el de Rey y su madre, todas están apenas delineadas, y casi siempre en función del gag. Es cierto que, de otro modo, la historia habría perdido el tono pasatista evidentemente buscado, pero tal vez habría ganado en profundidad e ido más allá del tópico. Quizás no era una mala idea.Con el correr de los años, Suar aprendió qué cuerdas precisas tocar para afinar al detalle su impronta humorísticaBuenavistaTambién, y en otra decisión que restó -esta vez responsabilidad del director-, el ritmo de su primera mitad es algo lento, con una cámara que apenas se mueve y exceso de plano y contraplano. El contraste con la actuación de Suar, siempre efervescente, movediza y de réplica rápida, se hace notar. El asunto se acomoda promediando el metraje.Yo, Narciso daba para más. Tenía una materia prima que podía trascender, aunque fuera un poco, su estilo ligero. Aun así funciona, saca más de una sonrisa y reafirma su concepto basal: “Una película hecha a la medida de Adrián Suar”. Estrenos de CineQué saleCríticas
Yo, Narciso: una película “a medida” de Adrián Suar que entretiene pero podría haber sido más
Junto a Natalia Oreiro, el actor, guionista y director reedita una dupla siempre efectiva para la comedia








