En una jornada atravesada por la sensibilidad y el dolor, Lionel Messi volvió a jugar al fútbol. Tras el reciente fallecimiento de su padre y pilar fundamental en su carrera, Jorge Messi, el astro rosarino hizo su ingreso en el segundo tiempo del encuentro entre Inter Miami y Club León de México.

Apenas el técnico decidió enviarlo a la cancha, el estadio se rindió a sus pies. Las cámaras de la transmisión oficial captaron el impacto emocional en el público: hinchas conmovidos hasta las lágrimas, niños con la camiseta albiceleste totalmente quebrados de la emoción y banderas de apoyo para acompañar al capitán en este momento tan delicado de su vida personal.

El astro rosarino entró para jugar los últimos 45 minutos del partido y cambió la cara del equipo estadounidense por completo. Fue una carga de energía que ayudó al equipo en todo momento.

La primera acción de Leo se dio apenas instantes de su ingreso: comandó un contraataque letal y buscó el gol con un zurdazo que terminó en las manos del arquero rival.

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