El fuerte movimiento telúrico que sacudió a Colombia dejó escenas de angustia y temor en diferentes municipios del país. En San José del Palmar, una de las localidades afectadas, una damnificada relató los momentos de pánico que vivió junto a otra mujer y un niño de tres años, mientras observaban cómo su vivienda quedaba prácticamente destruida.Hermana Ana Carolina Henao contó en SEMANA cómo protegen a los adultos mayores del Centro de Bienestar de Ancianos San José de Pereira“Fue un pánico horrible. Lo único que pensamos fue salir todas nosotras. Somos dos mujeres y un bebé de tres años”, contó la mujer a SEMANA al recordar los primeros segundos del terremoto.Según su testimonio, cuando comenzó a temblar, la reacción fue salir corriendo de la vivienda. Mientras intentaban ponerse a salvo, las estructuras comenzaron a sufrir daños y en las calles se escuchaban gritos y llanto.“Todo el mundo gritando. Fue de verdad un susto muy horrible”, relató.La situación se volvió aún más desesperante cuando, desde la calle, observaron los daños en la vivienda y temieron que la carretera pudiera abrirse y que las demás casas terminaran colapsando. La mujer contó que, al mirar hacia su hogar, vio cómo comenzaba a abrirse y sintió que todo estaba perdido.En medio del caos, el niño lloraba y preguntaba qué debían hacer. La incertidumbre y el miedo se apoderaron de la familia, que no encontraba un lugar seguro al cual dirigirse.Casa averiada en San José del Palmar, epicentro del terremoto del lunes 10 de agosto. Foto: Personería municipalCuando finalmente pudieron regresar a observar su vivienda, la escena fue devastadora. Las paredes habían caído y prácticamente no quedó nada en pie. Entre lágrimas, la damnificada aseguró que solo pudieron rescatar algunas pertenencias.“Lo único fue llorar y gracias a Dios porque igual nosotros estamos vivas”, expresó.El otro drama de las víctimas del terremoto: se quejan de los trámites para reclamar los cuerpos de sus seres queridosAhora, la familia de la afectada permanece junto a otros damnificados en un espacio provisional. Sin embargo, las condiciones no son cómodas debido a la cantidad de personas y a la presencia de niños. Mientras esperan una respuesta sobre su futuro, la incertidumbre continúa.Ante esta situación, la damnificada hizo un llamado al Gobierno y a las autoridades para que atiendan a las familias afectadas en el municipio.“Que nos colaboren, que San José del Palmar también existe, que nos ayuden, que no nos olviden”, pidió.