Algunos días después de su muerte, se reveló una historia que Jorge Messi había guardado en silencio: la promoción de un programa de formación en trasplante de médula ósea pediátrico que transformó la salud pública de Rosario y que permitió que el hospital de la ciudad acumulara 100 procedimientos de ese tipo en pacientes sin cobertura social.
La historia la contó el médico Jorge Tartaglione en La Nación+: el padre de Lionel Messi se acercó al municipio de Rosario con la intención de financiar tratamientos para niños con déficit de hormona de crecimiento, la misma condición que su hijo había padecido en la infancia.
Pero desde el municipio le respondieron que ya tenían estructura para hacerse cargo de esos casos, y le hicieron un pedido diferente: ¿podría ayudar a formar médicos especializados en trasplantes de médula ósea?
Jorge dijo que sí, y lo que vino después superó cualquier expectativa.
A través de la Fundación Leo Messi, se contactó con los profesionales del área, los escuchó y elaboró un proyecto de formación continua con el equipo de trasplante pediátrico del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, referente internacional en la especialidad.










