El día en el que la tierra tembló con furia y sacudió a Pereira, el Aeropuerto Internacional Matecaña fue uno de los principales damnificados: Los vuelos comerciales se suspendieron —oficialmente no está claro cuándo retornarán— y algunos de los pasajeros vivieron el susto del terremoto de 7.4 de magnitud, incluso, al interior de las aeronaves comerciales que estuvieron a punto de despegar de la pista aérea. El susto —relataron algunos de los ocupantes— fue impresionante. Los aviones, a punto de partir, y la tierra se sacudió fuertemente. Los pilotos de los aviones acataron la orden y no procedieron. Todos en tierra. Los pasajeros, como era de esperarse, bajaron preocupados porque el piso y las estructuras a su alrededor se sacudían sin detenerse. Aeropuerto Internacional Matecaña, en Pereira. Foto: JUAN CARLOS SIERRA.Desde este lunes, el Matecaña —uno de los aeropuertos más antiguos del país porque tiene 82 años de construido y remodelado— cerró sus puertas. Los puentes aéreos por donde ingresan los taxis y carros particulares están sellados con cintas amarillas que indican peligro. Policías y personal de seguridad bloquean el ingreso y salida por seguridad.Las imágenes de la fachada confirman la magnitud de la tragedia: los vidrios elevados cayeron al piso, la estructura metálica quedó doblada y el cielo falso amaga con desprenderse. En algunos tramos quedó colgando porque el terremoto lo sacudió y no pudo tumbarlo.Aeropuerto Internacional Matecaña. Foto: Juan Carlos Sierra.Por todos lados hay escombros, pese a que, desde este 10 de agosto, las directivas del Aeropuerto Internacional Matecaña se pusieron al frente y empezaron a recoger lo que encontraban. Las estructuras en madera desde donde atendían las aerolíneas nacionales e internacionales quedaron destruidas. También las sillas y la publicidad. Los negocios comerciales de café, restaurantes, artesanías y duty free cerraron sus puertas. Algunos comerciantes trataron de salvar sus productos. Otros los dejaron a la intemperie y están expuestos ante el inclemente polvo que se resiste a desaparecer del lugar.El aeropuerto internacional Matecaña, en Pereira. Foto: Juan Carlos Sierra.Luis Fernando Collazos, el gerente del Aeropuerto Internacional de Matecaña, es optimista. Habló con SEMANA y dijo que espera que después de días las operaciones aéreas nacionales estén abiertas. Las internacionales serán imposibles de momento.Gerente del Aeropuerto Matecaña Luis Fernando Collazos Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANASi lo logra, es porque la estructura física y las bases de la edificación Matecaña, en Pereira, están en buenas condiciones. El edificio no se desplomó y más de 200 vehículos particulares que permanecían estacionados en el sótano del aeropuerto quedaron en buenas condiciones. Ese hecho —a juicio del gerente— confirma que la terminal se afectó en su fachada y en obras que pueden restituirse.Como si fuera poco, hay dos ingenieros expertos que conocen como pocos la terminal, que concluyen que la pista de aterrizaje no se afectó tras el terremoto. Así luce el aeropuerto internacional Matecaña. Foto: Juan Carlos Sierra.SEMANA constató el ingreso y salida de aviones Hércules de la Fuerza Aérea y helicópteros de la Policía que transportan rescatistas que prometen reforzar la búsqueda de sobrevivientes de la tragedia. El avión del presidente Abelardo De La Espriella también aterrizó este martes sin problema. La idea de las directivas del aeropuerto es habilitar el área internacional —la menos afectada— y permitir el ingreso de pasajeros nacionales. El checking tendría que adelantarse manualmente, como anteriormente ocurría, mientras se habilita toda la operación administrativa. Todo depende de nuevos estudios de expertos que se elaborarán en estos días.El interior del Aeropuerto Internacional de Matecaña conforma la furia del terremoto. El techo colapsó y a simple vista es escandaloso. También algunas paredes. Y personal especializado, con cascos y chalecos de protección, trabaja diariamente para trozar los escombros y retirarlos a la parte externa de la edificación, donde varias retroexcavadoras los sacan del sitio.A las afueras hay pasajeros con tiquetes en mano que preguntan ansiosos qué pasará con sus vuelos. Y la respuesta de las empresas es la misma: “El aeropuerto está cerrado hasta nueva orden. Podemos cambiar su tiquete para que salga desde Ibagué, Armenia o Bogotá. En un teléfono les pueden brindar más información”. Nadie se molesta. Todos entienden que el Aeropuerto Internacional Matecaña tiene que alistarse para atender nuevamente a los viajeros y que un terremoto, como el del lunes pasado, no lo predijo nadie.