NoticiaTiene una carrera de 30 años en la Policía y una carrera que incluye inteligencia, Gaula, protección, planeación y cooperación internacional.La coronel Andrea Carolina Cáceres Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA12.08.2026 11:42 Actualizado: 12.08.2026 11:42
La seguridad de Pasto quedó bajo el mando de una oficial con más de tres décadas de carrera en la Policía Nacional. La coronel Andrea Carolina Cáceres Naranjo asumió la comandancia de la Policía Metropolitana de San Juan de Pasto después de una trayectoria que ha pasado por inteligencia, lucha contra el secuestro y la extorsión, protección, prevención, planeación, talento humano y cooperación internacional. Su designación también la ubica entre las mujeres que han llegado a posiciones de mando dentro de la institución.El recorrido que la llevó hasta la capital nariñense comenzó lejos de los cargos administrativos. Sus primeros años estuvieron ligados a la Dirección de Inteligencia en Antinarcóticos, donde se desempeñó como especialista en inteligencia electrónica. Después pasó por la Dirección Antisecuestro y Antiextorsión, Gaula, una experiencia que la acercó a investigaciones y operaciones contra organizaciones vinculadas con secuestros y exigencias económicas.Ese trabajo volvió a cruzarse con su carrera años después. Durante su paso por los grupos Gaula participó en operaciones relacionadas con la liberación de personas secuestradas y acciones contra estructuras criminales en Bolívar. A esa experiencia sumó formación en contrainteligencia, un componente que posteriormente estuvo relacionado con procesos institucionales de transparencia y lucha contra la corrupción.Coronel Andrea Carolina Cáceres Foto:CortesíaPero su hoja de vida no se ha concentrado únicamente en operaciones. En la Policía Metropolitana de Bogotá estuvo al frente de programas de prevención dirigidos a niños, niñas y adolescentes y también cumplió funciones de inteligencia. Más adelante, en la Dirección de Protección y Servicios Especiales, tuvo bajo su responsabilidad unidades investigativas relacionadas con delitos contra menores de edad y conductas que afectan el ambiente.Su paso por esa dirección marcó otro frente de trabajo: la protección de poblaciones expuestas a distintas formas de violencia. Como subdirectora de Protección y Servicios Especiales impulsó el primer curso de formación para mujeres en protección y esquemas de seguridad. Desde allí también lideró estrategias frente a violencia contra niños, niñas y adolescentes, reclutamiento forzado, trata de personas y consumo de sustancias psicoactivas.Otro capítulo de su carrera estuvo en la Dirección de Talento Humano. Allí tuvo bajo su responsabilidad procesos relacionados con personal uniformado y no uniformado y programas de bienestar laboral, salud mental, seguridad y salud en el trabajo, reunificación familiar y reconocimiento al mérito. También participó en acciones de acompañamiento a policías afectados por el conflicto armado, incluidas intervenciones en diferentes regiones del país.En Pasto, capital de Nariño. Foto:Archivo particularLa experiencia de Cáceres Naranjo salió del territorio colombiano cuando fue designada agregada de Policía ante el Estado Plurinacional de Bolivia. Durante esa misión representó a Colombia en espacios de cooperación bilateral y participó en procesos de capacitación y asesoría sobre investigación criminal, lavado de activos, financiación del terrorismo, protección a dignatarios, enfoque de género y transformación institucional.Ese recorrido es el que ahora aterriza en Nariño, un departamento donde las dinámicas de seguridad obligan a combinar las capacidades de inteligencia e investigación criminal con el trabajo preventivo y territorial. Como comandante de la Metropolitana, Cáceres tiene bajo su responsabilidad la respuesta policial en Pasto y su área de jurisdicción, con delitos como el tráfico de estupefacientes, el hurto, la extorsión y el porte ilegal de armas entre los asuntos que concentran las operaciones. LEA TAMBIÉN Los primeros balances entregados desde su llegada reportan 104 capturas por diferentes delitos. Entre los procedimientos aparece la detención de un presunto extorsionista señalado de exigir $150 millones a un comerciante de la región, además de incautaciones de armas de fuego y cartuchos calibre 38.A ese balance se suma la operación denominada “San Miguel”, que dejó dos personas capturadas y un menor de edad aprehendido. De acuerdo con la información policial, los tres estarían presuntamente relacionados con una red de apoyo de una estructura armada. El procedimiento se inscribe en las acciones que combinan inteligencia e investigación para identificar posibles conexiones entre estructuras ilegales y redes que operan en los centros urbanos.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








