A los 8 años, Jean Paul Olhaberry vio a un mago chileno en el colegio transformando un guante blanco en una paloma, pedir un billete y hacerlo desaparecer y reaparecer dentro de una naranja, cortar una corbata y volver a componerla. “Yo quise participar en ese show, pero nunca pude subir al escenario, y terminado el espectáculo me quedé afuera esperando que él saliera. Él salió y me mostró su mano vacía e hizo aparecer una moneda detrás de mi oreja. Y ese para mí fue un momento clic”, recuerda el ilusionista, que el 8 y 9 de agosto llegó con el tour Soy Magia a Quito, y el viernes 14 y sábado 15 estará en el Teatro Sánchez Aguilar, en Samborondón.Ese fue el instante en el que se decidió a estudiar magia, en la escuela de ese mismo mago, Fernando Larraín, desde los 10 hasta los 20 años. Todos los jueves después de clases se iba para allá a aprender todas las ramas de la magia y la historia de escapismo, de Harry Houdini, los actos de riesgo que hacía Chung Ling Soo, cartomagia, magia con monedas, con pañuelos, con animales; él tenía palomas blancas y un pato que se llamaba Houdini. “Como mago aprendí a tener una conexión con los animales para poder trabajar con ellos y hacer actos sorprendentes”.A los 18 años fue a su primer congreso de magia en Chile, un campeonato con boleto al Mundial de Magia en La Haya, oportunidad que ganó y se convirtió en otro de los grandes momentos para su vocación. “Me tocó estar en un lugar donde había más de 5.000 magos de todo el mundo. Latinoamericanos, norteamericanos, de India, de África, de Oriente. No como hobby o entretenimiento, sino como un arte muy profundo con muchas disciplinas”, como la magia faquir, la de máscaras y una línea que rozaba con lo antiguo y oculto. Publicidad“Entendí que la magia es un arte muy complejo, que mezcla la psicología, la prestidigitación, la disposición escénica, la palabra, el gesto”. Volvió a Chile con esa inspiración, a desarrollar su propia compañía, con la que trabaja desde hace veinte años con un enfoque artístico, escénico y ritual. “Es vivir conectado con el asombro, con los recuerdos de infancia, con lo imposible”. Eso lo motiva también a conocer la magia originaria de cada país. “En nuestras culturas originarias, los magos eran los chamanes, los que viajan a ese lugar desconocido y vuelven con información para que quienes ven ese ritual puedan vivir una experiencia transformadora; el chamán sabe de música, de efectos visuales, de danza, de sonidos que despiertan una experiencia o una catarsis en la persona. El ilusionismo contemporáneo que hago yo tiene esa misma raíz; buscamos eso mismo”. Asegura que su público es parte activa y puede subir al escenario, participar de los experimentos". Ganador del campeonato latinoamericano de magia, Flasoma, y concursante del Mundial de Magia FISM, asegura que tiene amigos magos en todo el mundo, incluyendo Ecuador, de donde menciona a Siegfried Tieber (“un magazo que hoy vive en Los Ángeles”) y a Raúl Hadatty.Cuenta que ha podido cerrar el ciclo de la inspiración, pues en el terremoto de Chile de 2010 fue a llevar un poco de distensión a los sobrevivientes, especialmente niños. “Quince años después hice una gira por Chile y volví a ese lugar, a Constitución, a un teatro que habían construido, y terminada la función se me acerca un chico que me dice: ‘Tú hiciste magia y hoy yo practico magia’. Es ese viaje en que el arte traspasa, uno nunca sabe cómo ni cuándo”. PublicidadPublicidadAunque la magia puede funcionar hasta cierto punto en la pantalla (lo hizo durante la pandemia, creando un canal de YouTube), y actualmente usa Instagram para comunicar sus eventos, asegura que la magia es en vivo. Sus disciplinas son la cartomagia, manipulación de objetos, escapismo y las grandes ilusiones. Pero todo se inició con una baraja de cartas. “Lo primero que tomo al salir de mi casa es una baraja, me la meto al bolsillo y hago lo que tenga que hacer, pero siempre estoy conectado con ella. Si haciendo cola, saco la baraja y juego. Nunca estoy aburrido; siempre estoy practicando”. Soy Magia se presentará este viernes y sábado a las 20:00 y 18:00, respectivamente, en la sala principal del TSA. Las entradas ($ 30, $ 40 y $ 55) están en teatrosanchezaguilar.org y en la boletería del teatro, de lunes a viernes, de 09:00 a 17:00. (E)
Ilusionista Jean Paul Olhaberry presenta Soy Magia en el Teatro Sánchez Aguilar
El chileno ha dedicado 20 años a este oficio, en el que sobresale en cartomagia, escapismo y grandes ilusiones.






