Benidorm (Alicante) es una excepción dentro del urbanismo español. Su perfil urbano, marcado por decenas de torres residenciales y hoteleras, no solo define su identidad turística, sino que la sitúa en una posición singular en el panorama internacional. La ciudad reúne una densidad de edificios altos sin equivalente en Europa occidental, y su modelo vertical se ha convertido en objeto de análisis para urbanistas, administraciones y centros de investigación.La urbe más turística de la Comunidad Valenciana reúne más de 60 edificios que superan las 25 plantas y al menos 65 torres que rebasan los 80 metros de altura. Además, 26 inmuebles sobrepasan los 100 metros, una concentración que la sitúa entre las urbes con mayor presencia de edificios altos de todo el continente.El municipio presenta un dato especialmente llamativo cuando se analiza la relación entre rascacielos y población. La ciudad cuenta con 77.200 habitantes censados, según el INE. Si se compara ese volumen demográfico con sus 26 edificios que superan los 100 metros, el resultado es una ratio aproximada de un rascacielos de más de 100 metros por cada 2.970 residentes. Una proporción que no se reproduce en ninguna otra ciudad de Europa occidental.La historia del modelo urbano de BenidormEl modelo urbano de Benidorm se entiende a partir de su evolución reciente. Desde los años sesenta, la ciudad optó por un crecimiento vertical con un objetivo claro: concentrar población y visitantes sin ampliar la superficie urbanizada. Esta estrategia aparece recogida en los planes urbanísticos municipales, donde se detalla la transformación del parque de viviendas y la organización del suelo a lo largo de las décadas.La densidad vertical de Benidorm ha permitido absorber una presión turística muy elevada. En los meses de verano, la población puede superar las 350.000 personas, según datos de la Generalitat. La altura se ha convertido así en una herramienta eficaz para gestionar la demanda sin multiplicar la ocupación del territorio, concentrando visitantes y residentes en un espacio urbano limitado y evitando la expansión horizontal de la ciudad.Comparación internacionalPara contextualizar el caso de Benidorm, es necesario compararlo con ciudades que concentran grandes cantidades de rascacielos. Los datos del Council on Tall Buildings and Urban Habitat (CTBUH) permiten establecer una referencia global.Hong Kong: 560 rascacielos.Shenzhen: 440 rascacielos.Nueva York: más de 320 rascacielos.Dubái: supera los 200 rascacielos de más de 150 metros (dato ampliamente citado por CTBUH en informes sectoriales).Toronto: más de 80 rascacielos de más de 150 metros, según bases de datos del sector.Tokio: alrededor de 160 edificios de más de 150 metros.Estas ciudades tienen millones de habitantes. La densidad por habitante es, por tanto, muy inferior a la de Benidorm. Si se calcula la ratio aproximada:Nueva York: 320 rascacielos / 8,3 millones de habitantes supone 1 rascacielos por cada 25.900 habitantes.Dubái: 200 rascacielos / 3,6 millones supone uno por cada 18.000 habitantes.Toronto: 80 rascacielos / 2,9 millones supone uno por cada 36.000 habitantes.Tokio: 160 rascacielos / 14 millones supone uno por cada 87.500 habitantes.Benidorm: 26 rascacielos / 77.200 habitantes supone uno por cada 2.970 habitantes.La diferencia es evidente. Benidorm no compite en número absoluto, pero sí en densidad relativa. Ninguna de las grandes ciudades globales se acerca a su proporción de edificios altos por habitante. Un modelo urbano singularEl caso de Benidorm ha sido estudiado por urbanistas y distintas administraciones públicas. Su apuesta por la verticalidad ha permitido liberar suelo, mantener amplias zonas abiertas y concentrar servicios en espacios reducidos. Este modelo también ha favorecido la movilidad peatonal en áreas turísticas y ha impulsado mejoras en eficiencia energética, al reducir desplazamientos y optimizar infraestructuras en un entorno compacto.La ciudad ha sido reconocida como Destino Turístico Inteligente, un certificado otorgado por el Instituto para la Calidad Turística de España (ICTE). Este reconocimiento valora la gestión urbana, la planificación y la sostenibilidad del modelo.Benidorm es, en definitiva, un laboratorio urbano. Puede gustar más o menos, o incluso no gustar en absoluto, pero su skyline no es solo una postal reconocible: es la consecuencia directa de una estrategia territorial sostenida durante más de medio siglo. Un modelo que ha guiado su crecimiento, ha definido su identidad y la ha situado como la ciudad con mayor densidad de rascacielos por habitante del mundo según los datos disponibles.
La ciudad española con más rascacielos del mundo por número de habitantes por delante de Nueva York o Dubái
Benidorm reúne una de las mayores concentraciones de rascacielos por habitante del mundo, con decenas de torres levantadas en un municipio que apenas supera los 77.000.






