Andorra fue, hasta los a�os 50, un pa�s de pastores, canteros y contrabandistas, un lugar perdido en el tiempo e idealizado por sus visitantes en su humildad. Despu�s, fue un lugar en el que encontrar trabajo en la construcci�n para una generaci�n de emigrantes gallegos y portugueses y un destino en el que descubrir el esqu� y comprar ginebra, v�deos de VHS y guitarras el�ctricas para la clase media que se enriquec�a en toda Espa�a y, sobre todo, en Catalu�a. En paralelo se convirti� en un refugio fiscal y un gran bazar de oportunidades vitales, un lugar que parec�a ligeramente mal terminado, m�s bien oscuro. Licorer�as, tiendas de tabaco, tiendas de indios, despachos de abogados... Nada que ver con la imagen que da el Principado en 2026, en el a�o en el que su PIB per c�pita ha superado los 46.000 euros (un 28% m�s que Espa�a) y su poblaci�n censada llegar� a 90.000 personas. Andorra se ha convertido en un peque�o Dub�i en las monta�as en el que el lujo, los rascacielos y el estilo corporativo han sustituido a los chalets de monta�a de piedras grises y tejados azules.Ojo: no estamos hablando de la Andorra de los senderos forestales ni la de las pistas de esqu�, que es la que cualquiera tiene en la cabeza: estamos hablando de la Andorra que discurre abajo, en el valle, en torno a la CG-1, la Carretera d'Espanya que recorre 12 kil�metros desde la frontera hasta la capital, Andorra La Vella. Lo primero que ve el viajero al entrar en el Principado es un centro comercial cuya fachada es un velo dorado. Lo siguiente, un supermercado para motociclistas.Para saber m�sM�s all� aparece la extra�a conurbaci�n andorrana, una sucesi�n de n�cleos muy urbanos (densos, cargados de tr�fico y de comercios) pero muy peque�os, uno detr�s del otro, desde Sant Julia de Loria hasta Andorra La Vella. El valle es estrecho e intrincado, verde oscuro y sombreado. pero en lo alto se ven algunas urbanizaciones de chalets. Al llegar al centro de la capital, el look de la nueva Andorra ya es evidente: fachadas blancas de geometr�as rotas, al estilo de Bjarke Ingels, vidrios y aceros negros, edificios en el viejo estilo parisino lujosamente restaurados... Y escaparates y marcas, claro: Timberland, Guess, Levi's, Lacoste, Pyr�n�es, Mango, Mont Blanc... Tambi�n FNAC, ElCorte Ingl�s, McDonald's. En la calle se escucha hablar en italiano, portugu�s, espa�ol, ingl�s y ruso. No mucho en catal�n.En el siguiente tramo de la CG-1, aparece la sede del Gobierno de Andorra y un conjunto de edificios de oficinas recientes, m�s o menos iguales a los de cualquier otra ciudadela pol�tica del mundo. Y 700 metros m�s all� est� el s�mbolo y n�cleo de esa Andorra-Dubai, el antiguo pueblo de Les Escaldes. O sea: otra calle comercial, menos suntuosa que la del centro de Andorra La Vella, una city bancaria llena de profesionales vestidos de traje, un extra�o gigante de vidrio de los a�os 90, el centro termal de Caldea, y cinco torres de viviendas que parecen condominios como los de Miami. Tres m�s est�n en obras o en promoci�n.Fotograf�as: David Ram�rez (Araba Press)�Qui�n vive all�? �Qui�n ha construido esos edificios? �Qu� significa ese boom? La explicaci�n es econ�mica: �Andorra cambi� su pol�tica econ�mica en 2012�, explica Marina, una profesora espa�ola radicada en el Principado desde 1998, que recuerda que el PIB andorrano se contrajo un 5,3% en 2009 y entr� en un largo ciclo de estancamiento. La presi�n internacional contra el secreto bancario era cada vez mayor y el comercio duty free se hab�a convertido en una reliquia poco rentable. El Principado ten�a que modernizar su econom�a, normalizarla y abrirla a las inversiones internacionales, adem�s de modernizar su oferta tur�stica. La vieja Andorra se hab�a enriquecido como una econom�a de guerrilla pero su tiempo se acababa.�Cuando llegu� aqu�, cualquiera encontraba trabajo en seguida, pero todo era muy informal. Yo pas� a�os antes de tener un contrato, los pas�bamos todos los que ven�amos, en realidad. No hab�a indemnizaci�n por despido, claro. Pero como hab�a pleno empleo y eras joven, tampoco te importaba mucho�, cuenta Andr�s Luengo, escritor y periodista barcelon�s y vecino de Andorra desde 2006. �Yo me comparaba entonces con mis compa�eros de carrera en Barcelona y me iba mejor que a ellos. No much�simo mejor pero s� algo mejor�.Las torres de Les Escaldes son la expresi�n en forma de arquitectura de ese cambio que se vivi� en 2012. �Las viviendas de las torres est�n en torno a los 20.000 euros el metro cuadrado y se han vendido muy bien. En general, nada de la vivienda nueva que se ha hecho en Andorra es para la clase media�, explica Encarni Mart�nez, una ingeniera en edificaci�n tambi�n barcelonesa que lleva 25 a�os en Andorra y que lleva una agencia inmobiliaria en el centro de Andorra La Vella. �Los promotores son andorranos. Puede que tengan alg�n socio de fuera pero con participaciones minoritarias. En cambio, los andorranos ricos no se han instalado en las torres. Es gente de fuera la que est� all�. Hay un caso famoso, cuatro se�ores del Mundial de Motos compraron cuatro pisos de una vez. Hay gente del ciclismo tambi�n. Y lo de los streamers que se instalan aqu� es cierto... Los andorranos ricos no buscan esos pisos. Los andorranos ricos reforman las casas de campo familiares, sus mas�as. Y luego tienen sus chalets en la Costa Brava y sus pisos en Barcelona. Vivo en una urbanizaci�n de chalets, algunos muy buenos, y tampoco ves muchos andorranos�.Fotograf�as: David Ram�rez (Araba Press)En eso consiste la nueva Andorra-Dub�i: torres de vidrio y viviendas de lujo, comercio de marcas internacionales, expatriados, cochazos (el modelo m�s vendido en 2025 fue el Porsche 2025), mucho empleo en el sector sevicios, un IRPF muy bajo (el tipo m�ximo es del 10%) y una seguridad p�blica obsesiva. �La polic�a es amistosa pero este es un pa�s riguroso. No s�lo con el crimen: es que no hay mendigos, est� prohibido, te echan del pa�s si pides�, explica Luengo. �Si tocas el viol�n en una plaza, igual, te echan. Y no hay prostituci�n. Cada tantos a�os se sabe que hay un piso nosed�nde en el que hay prostituci�n y es un esc�ndalo nacional, algo ins�lito�.�Como no hay prostituci�n, ves a los nuevos andorranos ricos al otro lado de la frontera, de farra con sus McLaren, porque todo lo que no encuentran dentro lo buscan fuera�, a�ade la profesora espa�ola consultada. �Mi hija andorrana vio el otro d�a a un se�or durmiendo en un cajero en Barcelona y se qued� asustad�sima, nunca hab�a visto nada as��, dice Luengo. �Este es un sitio estupendo para tener ni�os, pero luego, en la universidad, todos se van, se tienen que ir porque el mundo est� fuera�, dice Mart�nez. �Es que yo tampoco quiero que mi hija crezca pensando que la pobreza no existe en el mundo�, termina Luengo.Y en ese mundo de ricos, �qui�n hace las camas en los hoteles, qui�n pone los caf�s y prepara el cemento las torres? �Qui�nes son, d�nde viven? Teresa es argentina, trabaja en una cafeter�a en Les Escaldes. Helena es portuguesa y es camarera de hotel en el centro de Andorra La Vella. Las dos dan cifras parecidas: sus sueldos netos son de 1.550 euros mensuales pero no tienen pagas extra. Alquilar un estudio cuesta 1.000 euros. Si una pareja comparte renta, las cuentas salen por los pelos, pero no se sabe durante cu�nto tiempo. �En este momento, el precio de los alquileres est� topado por ley�, explica Helena. �En enero se acabar� eso. Muchos compa�eros m�os dan por hecho que van a tener que irse porque no van a poder pagar los precios nuevos�.Fotograf�as: David Ram�rez (Araba Press)�En Andorra existe un problema de vivienda enorme. Como en todas partes pero m�s. Despu�s de la pandemia ves a los andorranos buscando pisos en los pueblos de la Seu d'Urgell�, dice Marina, la profesora espa�ola. �Yo pago 800 euros al mes por un piso de dos dormitorios porque tengo un contrato de antes de la pandemia. Los equivalentes que veo ahora est�n en 2.000, 2.100 euros�, cuenta Luengo. �Un piso de tres habitaciones en La Vella est� en 2.900 euros, o sea, m�s que en Barcelona. Todo suele estar en muy buenas condiciones eso es verdad. Pero aqu� en el centro de La Vella tambi�n va a encontrar gente en pisos viejos que tiene contratos antiguos y paga mucho menos�.Marina a�ade un dato m�s: �Hasta hace 15 a�os no hab�a planes urban�sticos en Andorra. Si eras el propietario de un suelo, consegu�as que los camiones llegaran y te encargabas de llevar la electricidad y el agua, pod�as hacer las plantas que quisieras�.La clase trabajadora andorrana no es como la de las ciudades estado del Golfo P�rsico, que viven en campamentos de trabajadores, pero en algunas cosas se parece: abundan los extranjeros que est�n en el Principado de paso, con un estatus ciudadano recortado y con pocas posibilidades de arraigar. �Por un lado, est�n los fronterers, los vecinos de la Seu que todos los d�as cruzan la frontera, igual que los algecire�os que trabajan en Gibraltar. Siempre existieron, sobre todo en la frontera espa�ola, pero ahora hay m�s�, explica Luengo. �Para la construcci�n se han hecho contrataciones in situ, se han tra�do trabajadores de Am�rica Latina expresamente para hacer una obra y sin posibilidad de reagrupamiento familiar. �Las contrataciones para la construcci�n se han en Per�, buscan a X carpinteros y X t�os que hagan fachadas. X y ni uno m�s. Y Andorra se preocupa para que no se instalen dentro del pa�s y, sobre todo, que no hagan reagrupamiento familiar�, cuenta Marina. ��D�nde duermen? En Espa�a. Comparten piso los que pueden, pero hay casos conocidos de trabajadores que duermen en furgonetas en La Seu�.Un poco mejor est�n los trabajadores con derecho de residencia en Andorra. �Muchos son argentinos. Siempre hubo argentinos en Andorra porque se empleaban como monitores de esqu� en invierno, hac�an la temporada mientras era el verano en el Cono Sur. La diferencia es que ahora los argentinos est�n todo el a�o porque son los que se ocupan del trabajo en servicios�, dice Luengo. �Por eso se oye menos catal�n ahora en la calle. Hay gente que se lo ha tomado mal que dice eso de 'Vaig demanar un caf� amb llet i em van posar un caf� con hielo'... Por eso, el Gobierno ha empezado a exigir un nivel de conocimiento del catal�n para tener permiso de trabajo�.Tambi�n est�n los espa�oles con oficios cualificados que llegaron antes del boom y los hijos de los espa�oles que se instalaron durante el siglo XX y que se han convertido en la clase media. La que tiene un bander�n del Real Club Deportivo Espanyol en el coche y la que va a hacer el s�per al Mercadona de La Seu d'Urgell.Si esos andorranos tienen el problema de la vivienda resuelta, su vida est� bien porque Andorra les ofrece un estado del bienestar bastante s�lido: �La sanidad p�blica funciona con copago y el servicio es bueno. Tenemos un buen convenio con Espa�a. Si ma�ana me diagnostican un c�ncer o cualquier cosa importante, me atienden en Espa�a y con trato preferencial. La educaci�n tambi�n est� bien. Podemos elegir el sistema espa�ol, el franc�s y el andorrano. No hace falta tener un padre franc�s para ir al Liceo Franc�s y para que sea un colegio p�blico. Hay universidad p�blica y est� bien. Tienen buena fama las escuelas de Derecho y Enfermer�a�, cuenta Luengo. �Tambi�n hay unas cuantas universidades privadas pero yo no dir�a que sean muy de fiar�, a�ade Marina. La oferta cultural es buena, gracias a las inversiones de la empresa p�blica Andorra Turisme.A todas esas capas de empleados se les a�aden la de los andorranos ricos. La de los ricos de siempre y la de los nuevos ricos que se benefician de una ley que otorga el permiso de residencia a los extranjeros que inviertan 600.000 euros en bienes inmuebles. Son estos los que habitan las nueve torres de Les Escaldes. �En Andorra hay mucho esc�ndalo con las torres. La gente que est� en grupos conservacionistas y de izquierdas las ve como todo lo malo que ocurre en el Principado. A m�, personalmente, me escandalizan m�s las urbanizaciones de chalets que se hacen monta�a arriba�, dice Luengo.Los nuevos andorranos, cuentan, son prudentes y se adaptan con respeto a los c�digos de Andorra, pero no se mezclan con sus vecinos. Los viejos andorranos, con sus casas familiares de piedra, son discretos. Su vida de lujo est� en otra parte, en sus casas de la Costa Brava. Controlan el boom inmobiliario y el negocio del turismo igual que controlan el giro del comercio, que pas� del comercio del bazar al turismo de lujo. �El atractivo de Andorra est� claro: monta�a por la ma�ana, compras por la tarde�.Despu�s de Les Escaldes, la CG-1 se convierte en la CG-2 y toma el camino de Francia. Antes de dejar el puebl, hay un negocio m�s, un concesionario de Porsche.