Un auténtico baño de masas. La ministra de Defensa ha aprovechado su visita a Ceuta para pasear por las calles de la ciudad y acercarse a los ceutíes que le han traslado su sensación de abandono por parte de las instituciones tras la crisis fronteriza. “No pasa nada, suéltelo todo. A veces está bien desahogarse”, le ha dicho Margarita Robles a Pepi, una vecina de Ceuta a la que la ministra le ha dado la mano después de sufrir un ataque de ansiedad y que le ha trasladado que siente “miedo” por la situación de colapso que afronta la ciudad.

En realidad, Robles ha dedicado más tiempo a departir con los ciudadanos ceutíes que a la reunión programada con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, que le ha insistido en la necesidad de reforzar la frontera. Tampoco le ha quedado tiempo a la ministra para responder a casi ninguna pregunta de los medios de comunicación, ante los que ha comparecido de forma breve para trasladar un mensaje nítidamente diferenciado del discurso oficial del Gobierno.

“Esto no puede volver a ocurrir. Ceuta y Melilla no son españolas, son españolísimas. Y no se las toca. Quien agrede a Ceuta y Melilla agrede a toda España”, ha clamado Margarita Robles, que no ha aclarado si al contrario que sus colegas del Consejo de Ministros sí acudirá a comparecer al Senado la semana que viene tal y como le pide el PP.