0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialFernando Grande-Marlaska ha consumado este miércoles su rechazo a comparecer ante el Senado, dejando vacía su escaño en la Cámara alta donde el grupo parlamentario del Partido exigía explicaciones sobre los sucesos del pasado 30 de julio en Ceuta. El titular de Interior ha amparado su ausencia en “circunstancias obvias” que “se explican por sí solas” y ha remitido a los populares a la sesión fijada a finales de agosto en el Congreso de los Diputados, donde el Ejecutivo tiene previsto abordar la crisis migratoria a petición propia.Desde la sede de Protección Civil en Madrid, en donde se ha reunido con los responsables de Protección Civil de las comunidades y ciudades autónomas, así como con responsables de la Agencia Española de Meteorología (AEMET), ante el eclipse total que, este miércoles, movilizará a cientos de miles de personas para contemplar el fenómeno astronómico, Marlaska ha sostenido que el Ejecutivo ya había comunicado la “imposibilidad de asistencia” en este periodo. Frente a las duras críticas de los populares, que acusan al Gobierno de eludir la fiscalización, el ministro ha rechazado la imputación y ha insistido en que “no hay ninguna voluntad de incumplimiento, sino de seguir cumpliendo nuestras responsabilidades”, ha alegado.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (i) Marcos Villaoslada / EFELa inasistencia de Marlaska marca el inicio de una batalla de mayor calado institucional. El PP está utilizando su mayoría absoluta en el Senado para forzar la máquina y convertir agosto —habitualmente inhábil en las Cortes— en un mes de control intensivo al Ejecutivo. La estrategia de los populares pasa por fijar unilateralmente fechas perentorias esta misma semana para los ministros de Interior, Defensa (Margarita Robles) y Exteriores (José Manuel Albares).En medio de este incesante cruce de cartas entre el presidente del Senado, Pedro Rollán, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, y los propios ministros, el PP intentó adjudicarse ayer una victoria parcial al anunciar un pacto con la titular de Defensa. Fuentes populares aseguraron haber acordado aplazar la comparecencia de Robles al próximo martes —prevista inicialmente para este jueves— y presumieron de que sus “presiones” habían “surtido efecto”. Sin embargo, el supuesto acuerdo no ha sido confirmado por el Ejecutivo.De visita este mismo miércoles en Ceuta, donde se ha reunido con el comandante general de la Ciudad Autónoma, Luis Jesús Fernández Herrero, y con personal del Tercio 'Duque de Alba' 2.º de La Legión, la propia Robles ha rehusado confirmar si acudirá finalmente a la Cámara alta la próxima semana, tal y como proclamó el PP.Moncloa, por su lado, niega haberse insumiso al control de la Cámara alta y replica que sí acudirá al Senado, pero rechaza someterse a los plazos e imposiciones del grupo mayoritario. La pretensión del Gobierno es articular sus explicaciones a partir del 25 de agosto y de forma prioritaria en el Congreso de los Diputados, al que considera cámara prevalente, para evitar duplicidades.El choque ha derivado en un “juego del gato y el ratón” con un complejo trasfondo legal. Aunque juristas parlamentarios coinciden en que el artículo 101.1 de la Constitución obliga a los miembros del Ejecutivo a atender los requerimientos de las Cámaras, la legislación no contempla sanciones en caso de incomparecencia ni concede al Senado la facultad de fijar de manera imperativa el día y la hora.Aun así, la Mesa del Senado, presidida por Pedro Rollán (PP), ha amenazado con adoptar medidas y exigir responsabilidades legales si los ministros no acuden a las citas fijadas de forma unilateral. Por su parte, el PSOE acusa al PP de pervertir la función constitucional de la Cámara alta, convirtiendo la institución en una herramienta de confrontación permanente e instigando un choque inédito entre el Gobierno y el Legislativo.La ausencia de Marlaska consuma un nuevo episodio de fractura institucional entre las Cortes. El Grupo Socialista en el Senado ha acusado al PP de pervertir la función constitucional de la Cámara alta mediante un “uso partidista” de su mayoría. Según los socialistas, la dirección popular fijó la cita de hoy de forma unilateral, sin convocar la Junta de Portavoces ni buscar un acuerdo sobre el calendario.En este contexto, el PSOE ha exigido al presidente del Senado, Pedro Rollán, que actúe de neutral e impulse el consenso en lugar de alinearse con la estrategia de su formación. Los socialistas sostienen que la reforma del Reglamento promovida por los populares busca la “confrontación permanente” con el Ejecutivo en lugar de priorizar la cooperación entre instituciones.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro
Marlaska esgrime “circunstancias obvias que se explican por sí solas” para no acudir al Senado
El ministro del Interior insiste en su voluntad de dar todas las explicaciones en el Congreso el 28 de agosto










