Boca encontró la pólvora donde menos lo esperaba. En medio de la urgencia por capitalizar el volumen de juego generado y transformar las chances en tantos, la respuesta provino desde el mediocampo. Santiago Ascacíbar se adueñó de la zona medular y, con pisada de área y voracidad ofensiva, se convirtió en el arma más desequilibrante del equipo conducido por Rodolfo Arruabarrena.
El nivel del "Ruso" escaló a niveles insospechados durante el mes de agosto, período en el que hilvanó una secuencia letal que lo catapultó directamente a lo más alto de la tabla de artilleros del club en el año, compartiendo la cima con Miguel Merentiel con siete gritos, además de erigirse como el máximo anotador de la actual era técnica.
Boca reaccionó con un show de goles, venció 3-1 a Recoleta y sacó una ventaja clave en la ida de los octavos de la Copa Sudamericana
La racha de Ascacíbar: goles decisivos y de todos los colores
La explosión goleadora del mediocampista comenzó a gestarse a principios de mes y no detuvo su marcha. Su impacto se tradujo en conquistas claves, ya sea para abrir partidos cerrados o para rescatar al equipo en momentos de máxima apretura.













