Noticia Exclusivo suscriptores EL TIEMPO revela el balance que la Contraloría preparó como diagnóstico para el nuevo gobierno. En plena emergencia, no hay cupo de endeudamiento.A la izquierda, el expresidente Gustavo Petro. A la derecha, el presidente Abelardo De La Espriella. Foto: Archivo EL TIEMPO12.08.2026 06:05 Actualizado: 12.08.2026 06:05

“Riesgo fiscal elevado y presión sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas”. Esa es una de las conclusiones a las que llegó la delegada para la Economía y las Finanzas Públicas de la Contraloría, en su más reciente corte de cuentas de Colombia. Así lo explicó en un balance técnico entregado al nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella, conocido en exclusiva por EL TIEMPO, en el cual detalla cada uno de los retos financieros que enfrenta el país en el corto y mediano plazo. Ello, en el marco del reciente terremoto que afectó a diversos departamentos del occidente nacional.“Este reporte es una radiografía fiscal marcada por una ejecución presupuestal heterogénea, una diferencia relevante entre compromisos y obligaciones, un uso elevado del cupo de endeudamiento y vencimientos concentrados de deuda. En paralelo, la ejecución de ingresos alcanza poco más de la mitad del aforo estimado al cierre de junio, mientras las vigencias futuras muestran montos significativos autorizados y una porción no comprometida o expirada”, explicó en su balance la Contraloría. Datos del balance de la Contraloría. Foto:ContraloríaEn materia de recaudo, el panorama es poco alentador, según la Contraloría. Al cierre de junio, los ingresos netos en efectivo llegaron a $285,78 billones, lo que representa apenas 51,9 por ciento de lo estimado para todo el año. Los ingresos tributarios, lo que corresponde al denominado corazón del recaudo del país, alcanzaron $153,17 billones, con una ejecución de 47,6 por ciento “frente al aforo vigente”. El órgano de control encontró que, de otro lado, crecieron con fuerza los recursos de capital, los cuales llegaron a $104,49 billones con un incremento nominal de 23,6 por ciento, impulsados principalmente por el nuevo endeudamiento externo e interno. La Contraloría agrega que las colocaciones de TES B (papeles de deuda pública) aportaron $60,63 billones. Es decir, buena parte del dinero que entró a las arcas del Estado en este primer semestre no vino de impuestos, sino de más deuda. El cupo de endeudamiento, al límite Uno de los datos que más encendió las alarmas de la Contraloría es el consumo del cupo de endeudamiento para el 2026, pues el 97 % ya fue utilizado, lo que deja apenas un margen de maniobra de 3 por ciento para el nuevo gobierno. Ello, en uno de los momentos más difíciles para el país por cuenta del reciente terremoto que ya deja aproximadamente 188 muertos. El exministro de Hacienda, Germán Ávila, al momento de radicar una reforma tributaria. Foto:Ministerio de HaciendaA esto se suma un calendario de vencimientos de pagos urgentes que la Contraloría califica de “concentrado”. Colombia está comprometida a pagar $1,87 billones en TES B de corto plazo que vencen el 25 de agosto, $4,21 billones de largo plazo el 26 de agosto, y otros $42,03 billones en bonos que deberán cancelarse en 2027. Solo en intereses, el Estado deberá pagar $14,36 billones durante 2026 y $59,63 billones adicionales en marzo y noviembre de 2027, según el reporte del órgano de control. En total, entre pagos de deuda e intereses, la Nación tiene comprometidos $62,39 billones entre 2026 y 2027, un peso que la Contraloría define como un “riesgo fiscal elevado” a todas luces. Deuda interna, en máximos La deuda bruta del Gobierno Nacional Central se ubicó, según la Contraloría, en $1.167,22 billones a junio de 2026, equivalentes al 60,3 % del Producto Interno Bruto. La cifra representa una leve reducción frente a diciembre de 2025 (cuando llegó a 64,37 % del PIB), pero un aumento frente a junio de 2025. Comportamiento próximo del pago de TES B. Foto:ContraloríaEl detalle más llamativo, para la entidad, está en la composición, pues mientras la deuda externa se redujo en $86,66 billones durante el primer semestre del año, la deuda interna aumentó $61,25 billones, hasta llegar a $899,80 billones, impulsada principalmente por la mayor colocación de TES B. Ese giro hacia el endeudamiento interno, sumado al uso casi total del cupo, es una de las señales que el ente de control deja consignadas para el nuevo Gobierno. ¿Qué está pasando con las vigencias futuras? El informe también pone la lupa sobre las vigencias futuras, ese mecanismo con el que la Nación compromete presupuestos de años venideros para financiar grandes proyectos. Según la Contraloría, durante 2025 se autorizaron $117,6 billones en vigencias futuras con efectos entre 2026 y 2051, de los cuales se comprometió el 80 %. Pero no todo lo autorizado se ejecuta a tiempo: de los $41,3 billones en vigencias futuras que debían comprometerse durante 2025, un 31 por ciento, correspondientes a unos $12,8 billones, expiró sin haberse comprometido, entre ellos recursos ligados a proyectos como las líneas 1 y 2 del Metro de Bogotá. Construcción del Metro de Bogotá. Foto:@Miltondiazfoto / El TiempoInversión, el punto más débil El documento de la Contraloría señala que, aunque el 68,9 por ciento de los recursos de inversión ya estaban comprometidos a la fecha de corte, solo el 36,4 por ciento se había convertido en obligaciones, es decir, una diferencia de 32,5 puntos porcentuales entre lo prometido y lo realmente ejecutado en proyectos que incrementaran los recursos del Estado. La Presidencia de la República, se lee en el balance, comprometió el 94 por ciento de su presupuesto de inversión, pero apenas obligó el 15,2 por ciento. Transporte, uno de los sectores con mayor músculo presupuestal en inversión ($15,57 billones), comprometió el 67,5 por ciento pero solo obligó el 14,4 por ciento, mientras que otros sectores como Defensa y Policía (7,5 por ciento obligado), Rama Judicial (9 por ciento) y Fiscalía (11,4 por ciento) también quedaron rezagados en la conversión de compromisos en resultados. Para la Contraloría, en conclusión, el reto que recibe la administración de De la Espriella no es solo comprometer más presupuesto, sino lograr que esos compromisos se conviertan de manera oportuna en obligaciones y pagos efectivos, en especial en inversión. A eso se suma un margen de endeudamiento casi agotado y un calendario de vencimientos que concentra deudas y obligaciones importantes entre agosto de 2026 y 2027.