Actualizado a las 11:21h.
Montar un proyector barato siempre acaba igual: lo colocas, la imagen sale torcida, giras la ruedecita del enfoque, arrastras la mesa dos centímetros y, cuando por fin se ve recto, alguien mueve el mueble y vuelta a empezar, con el trípode que ni lo saco del cajón
Por eso me fijé en el Magcubic L018, que promete quitarte justo esa parte del ritual: se enfoca solo, endereza la imagen solo y encima gira sobre su base para apuntar a la pared o al techo sin que toques nada.
Adiós al trípode y a la ruedecita del enfoque
Aquí está la gracia. Lo enciendes y se pone a trabajar solo: el enfoque automático ajusta la nitidez sin que muevas nada y la corrección trapezoidal endereza la imagen aunque el aparato quede ladeado o de lado respecto a la pared. Nada de cuadrar milímetros a mano.






