Este miércoles 12 de agosto España vivirá un acontecimiento astronómico excepcional: el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. Gran parte de la mitad norte podrá contemplarlo como total, mientras que desde la mitad sur se observará como parcial. Y hay una particularidad que condicionará la experiencia: sucederá al atardecer, con el Sol muy cerca del horizonte.La expectación está justificada, pero también conviene prepararse. Mirar directamente al Sol sin la protección adecuada puede provocar una lesión en la retina y dejar secuelas visuales permanentes. Y durante un eclipse existe un problema añadido: al disminuir el deslumbramiento podemos tener la falsa sensación de que mirar es menos peligroso y mantener los ojos dirigidos hacia el Sol durante más tiempo.Esta es la guía práctica para disfrutar del eclipse sin jugársela con la vista.¿A qué hora es el eclipse?No existe una única hora válida para toda España. El momento exacto depende de nuestra ubicación. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) dispone de información específica para cada municipio y recomienda consultar previamente las circunstancias locales.Como referencia, en A Coruña el eclipse comenzará a las 19.31 horas, alcanzará su máximo a las 20.28 y la totalidad durará 76 segundos. En Burgos empezará a las 19.33, tendrá su máximo a las 20.29 y la totalidad alcanzará los 104 segundos. En Madrid, donde será parcial, comenzará a las 19.37 y llegará al máximo a las 20.32. En Palma, el máximo se producirá también alrededor de las 20.32, con el Sol ya muy bajo sobre el horizonte. La franja de totalidad atravesará España de oeste a este y pasará por numerosas capitales, entre ellas A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, València y Palma.¿Qué gafas necesito para ver el eclipse?Aquí no hay atajos. Unas gafas de sol normales no sirven, por muy oscuras que sean. Para mirar directamente al Sol se necesitan filtros solares específicos que cumplan la norma ISO 12312-2. Antes de utilizarlas conviene comprobar además que estén en buen estado. Un filtro deteriorado, rayado o dañado no debe utilizarse.Y otro detalle importante: las gafas para eclipses no funcionan como unas gafas de sol convencionales. Están diseñadas específicamente para permitir la observación solar directa de forma segura.¿Puedo mirar un segundo sin gafas?No existe un 'vistazo seguro'. El oftalmólogo Alfredo García Layana, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), explica que no puede establecerse un número universal de segundos a partir del cual aparece una lesión, porque depende de distintos factores, pero el daño puede producirse en poco tiempo.El problema es especialmente traicionero porque la retina no tiene receptores del dolor. Es decir, podemos estar provocándonos una lesión sin sentir inmediatamente quemazón, dolor o una señal que nos obligue a apartar la mirada. Los síntomas pueden aparecer horas después.¿Y cuando el Sol está casi completamente tapado?Tampoco. Durante todas las fases parciales es necesario mantener la protección. Que quede visible únicamente una pequeña porción del Sol no significa que la radiación deje de resultar peligrosa. El profesor de Optometría de la Universitat de València Andrés Gené recuerda que, aunque percibamos menos luz y sintamos menos molestia, la radiación continúa entrando en el ojo y puede concentrarse sobre la retina, responsable de nuestra visión central y de detalle.Solo durante la totalidad completa, y exclusivamente desde un lugar situado dentro de la franja donde el eclipse es realmente total, puede contemplarse la corona solar sin filtro. En cuanto reaparece cualquier parte del Sol, es necesario volver a proteger los ojos. Si estamos en una zona donde el eclipse es parcial, las gafas deben mantenerse durante toda la observación directa.Radiografías, cristales ahumados... los trucos caseros que no sirvenAnte un fenómeno de estas características pueden reaparecer soluciones caseras que se utilizaban hace décadas. No son seguras. Las radiografías, cristales ahumados y otros materiales oscuros improvisados pueden disminuir el brillo que percibimos, pero eso no significa que filtren de manera segura la radiación solar. Tampoco sirve superponer varios de estos materiales. Por tanto, que algo permita mirar hacia el Sol sin sentir deslumbramiento no significa que esté protegiendo la retina.¿Puedo verlo a través del móvil?Aquí hay que distinguir dos situaciones. Ver una retransmisión del eclipse en la pantalla es seguro para los ojos. Utilizar el teléfono como una especie de escudo mientras apuntamos directamente hacia el Sol, no.Al intentar encuadrar podemos terminar mirando accidentalmente hacia el astro. Además, si queremos fotografiar directamente el eclipse, la cámara necesita un filtro solar apropiado. Mucho cuidado con prismáticos, telescopios y cámarasSi observar el Sol directamente sin protección supone un riesgo, hacerlo a través de un instrumento óptico sin el filtro correspondiente puede ser todavía más peligroso. Prismáticos, telescopios y cámaras concentran la luz solar y pueden provocar lesiones graves de manera inmediata. Estos aparatos necesitan un filtro solar específico colocado adecuadamente en la parte frontal del instrumento. Las gafas para eclipses por sí solas no hacen seguro mirar el Sol a través de ellos.¿Qué pasa con los niños?Los niños requieren una vigilancia especial. No está establecido con precisión que sus ojos sufran necesariamente un daño mayor que los de un adulto ante una exposición idéntica, pero sí existe un riesgo práctico evidente: pueden quitarse las gafas, mirar directamente por curiosidad o no seguir correctamente las instrucciones. Por eso, si van a contemplar el eclipse, deben hacerlo bajo supervisión estrecha de un adulto. ¿Cómo sé si me he dañado los ojos?Una de las dificultades de la retinopatía solar es que el daño no tiene por qué notarse en el momento de la exposición.Entre las señales de alerta se encuentran la visión borrosa, la aparición de una mancha oscura o punto ciego en el centro de la visión, percibir torcidas líneas que son rectas, una mayor sensibilidad a la luz, dolor de cabeza o alteraciones en la percepción de los colores. Si alguno de estos síntomas aparece después de haber mirado directamente al Sol, se debe consultar con oftalmología. No todas las lesiones son necesariamente permanentes: algunas pueden mejorar a lo largo del tiempo. Sin embargo, no existe un tratamiento que garantice reparar una retina dañada y algunas personas pueden quedar con secuelas visuales permanentes.El eclipse no hace que el sol sea más peligrosoHay un último mito que merece aclararse. Durante un eclipse, el Sol no empieza a emitir una radiación especialmente peligrosa. Mirarlo directamente sin protección también resulta perjudicial cualquier otro día. Lo que cambia es nuestro comportamiento. Al quedar parcialmente oculto disminuye el deslumbramiento y resulta mucho más tentador levantar la cabeza y mantener la mirada. Esa falsa sensación de seguridad es precisamente uno de los riesgos del fenómeno.La receta para este miércoles es, por tanto, bastante sencilla: comprobar previamente cómo será el eclipse en nuestro municipio, escoger un lugar con el horizonte oeste despejado, utilizar gafas específicas que cumplan la norma ISO 12312-2, olvidarse de inventos caseros y extremar la precaución con niños y dispositivos ópticos. Porque un eclipse de estas características puede ser una experiencia para recordar toda la vida. La idea es que lo sea por el espectáculo y no por sus consecuencias para nuestra vista.