Feijóo, visiblemente desasosegado en la espera de aposentarse en La Moncloa, ha hecho unas declaraciones a un medio de la bulosfera que son todo un reto: si PNV y Junts tienen “algún arrebato de dignidad” y rompen con Sánchez, él presentará una moción de censura en 48 horas. Como prueba de su dignidad, usa de plataforma mediática al más genuino de sus panfletos. Lo cierto es que van a por todas y, a poco que puedan, lo harán. Les carcome a las derechas de tal modo la impaciencia que no respetan ni la sagrada tradición que deja a la segunda semana de agosto como tiempo muerto para algunas actividades. Disponibles micrófonos y redes sociales, cuesta poco caldear el ambiente político a niveles del meteorológico, sacudido por sucesivas olas de calor.

En pleno agosto los medios se lanzan a publicar encuestas de intención de voto. Gana en todas, saliéndose por los bordes, la derecha-extrema-derecha, y en desbordante euforia se ve reformando la Constitución a su gusto y cambiando los sistemas para elegir el Tribunal Constitucional –del Tribunal Supremo la derecha no tiene la menor queja– o la RTVE de sus tormentos para volverla viernes negro todos los días de la semana. Como ya fue cuando gobernaba Rajoy. Lo van a hacer, eso y más si pueden.