De Madrid al cielo. Pronto, la expresión cobrará un significado casi literal. Este 12 de agosto, la Comunidad de Madrid será escenario de un eclipse solar total, uno de los acontecimientos astronómicos más importantes de las últimas décadas y un fenómeno que la Península Ibérica no contempla en su totalidad desde 1912. Pero la relación de Madrid con el espacio va mucho más allá de este acontecimiento.

A poco más de una hora de la capital, entre los pinares de la Sierra Oeste, unas enormes antenas llevan más de seis décadas haciendo algo que pocos madrileños conocen: comunicarse con naves y sondas que viajan por el Sistema Solar. En Robledo de Chavela se encuentra el Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid (MDSCC), una de las tres instalaciones que forman la Red del Espacio Profundo de la NASA, junto a las de Goldstone, en California, y Canberra, en Australia.

La estación madrileña es, además, la única de las tres que cuenta actualmente con seis antenas operativas. Desde ellas se reciben datos científicos enviados desde miles de millones de kilómetros de distancia y se transmiten las instrucciones que permiten a las misiones continuar su viaje. Una infraestructura que nació en plena carrera espacial y que hoy resulta imprescindible para algunas de las misiones más ambiciosas de la exploración del universo.