Basta un instante. A 100 km/h, un vehículo recorre cerca de 27.8 metros por segundo. Si durante ese tiempo el conductor pierde parcialmente la visión por el destello de unas luces altas, avanza prácticamente a ciegas mientras la carretera, las curvas y los obstáculos continúan frente a él.

El problema no ocurre únicamente cuando otro vehículo se aproxima en sentido contrario. También puede aparecer cuando las luces se reflejan en los retrovisores desde atrás, especialmente si provienen de vehículos de mayor altura o cuando los faros están mal alineados. Con lluvia, el efecto puede intensificarse debido a los reflejos sobre el pavimento y el parabrisas.

Pilotos consultados para un reportaje de Prensa Libre señalaron que el deslumbramiento es frecuente en carreteras oscuras, rutas de doble vía y trayectos con tránsito pesado. Algunos reducen la velocidad y otros desvían la mirada hacia el borde de la carretera para conservar una referencia visual. También hay quienes responden encendiendo sus propias luces altas, una reacción que puede aumentar el riesgo, porque ambos conductores quedan expuestos al encandilamiento.

¿Qué dice la ley sobre las luces altas en Guatemala?

El artículo 162 del Reglamento de Tránsito establece que las luces de carretera o altas deben sustituirse por las luces de población o bajas tan pronto se advierta la posibilidad de deslumbrar a otros usuarios de la misma vía, especialmente a los vehículos que circulan en sentido contrario.